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Henny Trayles: "La risa me ayudó mucho"

La actriz presenta su unipersonal ¿Me permite una sonrisa? los sábados en María Castaña. El teatro es para ella un encuentro emocional positivo.

18 de julio de 2015 a las 12:00 p. m.
Henny Trayles: "La risa me ayudó mucho"
La actriz Henny Trailes asegura que su humor nunca pasa por reírse de los demás/ Fotografía Facundo Luque.

Henny Trayles vive desde hace tres años en Capilla del Monte. La actriz quería hacer un cambio de vida y aunque al principio le costó ir a vivir a la montaña, no está arrepentida. Desde esa localidad de Punilla viaja cada fin de semana para presentar su espectáculo ¿Me permite una sonrisa?, en la sala María Castaña.

Sobre el arte de unir vida y actuación, Henny comenta: "Siempre es la vida y después, lo que uno hace o no hace. Tengo dos vertientes: mi carrera artística, y, desde hace 30 años, los talleres y estudios de espiritualidad (en Arizona, Miami, Israel) para saber un poco más de mí. Siempre hago esta síntesis: 60 años de trabajo en hacer reír a los demás, 50 y pico que viajo por el mundo para saber cómo hago para reírme yo, y 30 haciendo talleres para reírme con otros. Hice una fusión".

Henny vino a Córdoba a mostrar la obra en junio y le fue tan bien que sigue en julio en la Sala de Tucumán 260.

Dice que el espectáculo tiene que ver con la inteligencia emocional, con reírse de uno mismo y no de los otros. "No menciono a nadie, no critico ni juzgo. He ido uniendo mi camino a partir de Telecataplum, Jaujarana, Hupumorpo, Comicolor Hiperhumor, programas en los que ofrecíamos un estilo de humor creativo, que no dañaba a nadie. Ése es el humor que sé hacer y me gusta. La gente se divierte, piensa y se emociona. No hay cuarta pared, así que van pasando cosas, los hago participar. Es el relato en varias secuencias de pedacitos de mi vida: la nena prodigio, mi estatura. Me río del Príncipe Azul y hago una integración de mis dos personajes: la madre judía, idische mame, y Agripita, la rebelde. Dos opuestos que se complementan".

Henny tiene claro que no quiere hacer reír con groserías. "No me van", dice, menos a los 78 años, edad que declara con una amplia sonrisa.

"Hace años que estoy en el camino espiritual. Trabajo técnicas y cosas muy sencillas, como reír y sonreír, \'con las comisuras arriba\', investigo el timo (la glándula de la inmunología). Lo hago porque a mí me hace bien. Lo comparto y además, trabajo los valores. A veces nos enganchamos en cada malentendido y parece que ya viene la separación, el corte. Según Osho, lo opuesto del amor no es el odio, sino, el miedo que cierra el corazón. Yo pienso, ¡si me hubiera enterado de esto antes!".

Ese estilo de humor a veces, varias, la dejó sin trabajo. Por eso Henny crea sus propios espectáculos. Desde el lugar privilegiado de observadora, al mirar al público, ella busca la conexión que necesitan los actores.

"Los actores buscamos una conexión con el público, la entrega, hacer de mentira, verdad. Los espectadores se sienten reflejados a través de lo que cuento, por ejemplo, del Príncipe Azul. Todos se identifican. No voy a lo que pasa afuera, que es dual: bueno- malo, lindo-feo", agrega.

En el amplio campo del humor no le interesa denigrar para hacer reír:"Lo hace quien necesita hacerlo. Con eso ganan plata, les va bien. Es como la anécdota del sapo: cuando lo metés en agua y lo vas calentando, el sapo no se da cuenta y se muere. Pero si lo ponés en agua hirviendo, el sapo salta y se salva. Llega un momento en el que no se sabe qué es moral, qué es ético. Los valores se confunden y todo vale. Los valores nos regulan la vida. Yo no soy perfecta pero llegado este momento, todavía aprendo que tengo que parar la cabeza y abrir el corazón. Esto es lo que me interesa, y poder vivir livianamente. No necesito grandes cosas".

El espectáculo ¿Me permite una sonrisa? fluye por ahí y por eso Henny supone que va bien para todas las edades. La reconocen los chicos que la veían en su papel en Floricienta (Greta, la de los "pichononos"), y también los espectadores de Graduados y Viudas e hijos del rock and roll.

Sobre lo aprendido hasta acá, la actriz señala: "Nuestro mayor enemigo es nuestro aspecto emocional, que no sabemos diferenciar del mental. El emocional nos lleva a hacer disparates. El tema es aceptar, no lo emocional positivo que nos encanta, sino lo negativo. Venimos surtidos como caramelos pero somos todos caramelos. Envidia, bronca, ira y competencia tenemos todos. Cuando sabés que hay algo más allá del ego y que somos todos lo mismo, y nos conectamos, empezamos a aceptar esos aspectos negativos".

¿Me permite una sonrisa?

Espectáculo unipersonal de Henny Trayles. Puesta en escena: Héctor Malamud y Susana Nova. Sábados de julio a las 22 en Teatro María Castaña (Tucumán 260, Córdoba). Entrada general, $ 100. Anticipadas, $ 90. Descuento para jubilados (2x1 en las entradas).

Viernes 17 a las 22 en el Hotel Edén de La Falda. Entrada general, $ 120; anticipadas, $ 90 y jubilados, $ 60.