"Griegos", una tragedia con final feliz: la obra teatral cordobesa que cumple 10 en escena
El romance del público con la obra de Convención Teatro no decae. Con casi 200 funciones en el cuerpo, el grupo que dirige Daniela Martín inicia la décima temporada en La Luna. Los protagonistas reflexionan sobre la clave del vínculo que supieron construir con el espectador en espacios muy diversos. Las entradas para los dos primeros viernes ya están agotadas.
La permanencia de una obra teatral en estos tiempos vertiginosos es cosa rara. Y si cumple 10 años en cartelera en periodos regulares, un verdadero fenómeno. Griegos cumple una década de vida, una huella que el elenco dirigido por Daniela Martín fue dejando en bares, salas y espacios no convencionales, de la mano de la tragedia griega y sus múltiples sentidos.
Agamenón, de Esquilo, fue inspiradora para crear una obra en la que la historia original está atravesada por textos poéticos contemporáneos.
La directora, que en 2007 se estaba iniciando en el rol, pensaba en Casandra como personaje. Analía Juan sería la actriz. Cuando el proyecto recaló en la obra de Esquilo, se armó la tragedia que llega a las salas con el sugestivo título de Griegos.
"Iba a ser una obra pequeña, para hacer en el baño de DocumentA. Terminamos estrenando en la sala de adelante y el espacio generó posibilidades de juego con el afuera", recuerda Analía Juan. Ese espacio abrió la puerta a los personajes que toman la calle e interactúan con lo que encuentren.
"Nunca pensamos que la obra llegaría a tanto. Era un proyecto de dirección de Daniela. Haríamos cuatro funciones y decíamos que entre familiares y amigos reuníamos 80 personas, en total. Lo demás fue una sorpresa", comenta la actriz.

Griegos no hace concesiones al espectador, de ahí también el fenómeno de público.
Comenta Analía que la obra los superó completamente: "Estamos enamorados de Griegos. Es indudable que los clásicos tratan temas que nos atraviesan".
Entre los aciertos probados en 10 años, señala: "La forma de representación es ingeniosa. También desacraliza el clásico. Existe la idea de que son textos pesados. Al comienzo jugamos con eso. Somos solemnes y observamos al público que seguramente piensa: ‘Pero si me dijeron que era divertida\'. Es conmovedora, con rupturas entre risa y llanto. Además, la cercanía con el público hace que sea tan inesperada".
Las obras se sostienen con el cuerpo. "El cuerpo te habita de otra manera –señala Analía–. La técnica está incorporada. Decimos que nos imaginamos viejitos actuando en Griegos. La obra carga el peso de las grandes tragedias de la historia". La actriz comenta que tuvieron que introducir algunos gestos complementarios cuando, 10 años después, Clitemnestra dice que Casandra tiene 20 años. "¡Una noche la gente se rió!", cuenta con su particular sentido del humor.
Con salida al exterior
Cuando los personajes de Griegos abren la puerta a la calle, puede pasar cualquier cosa: se ven dos hombres boxeando, un tipo en moto con casco de soldado, los Naranjitas actúan. El grupo registra muchas anécdotas, como la de aquella noche en la que salieron a la vereda del Teatro Real, Clitemnestra (Maura Sajeva) enfurecida y gritando que le robaban el auto. Enseguida apareció la policía a verificar el escándalo en la vía pública, alertada por algún peatón.
Para el actor Mauro Alegret (Agamenón), Griegos es "un gran gesto de inteligencia colectiva". "Son múltiples los hallazgos. La obra es un espacio en el que desarrollamos ese tipo de inteligencia, donde estamos atentos a los otros. En constante diálogo con la directora, construimos los personajes entre todos".

El grupo señala que el trabajo colectivo se mantuvo desde el primer día. "En la primera reunión viví como nunca el respeto hacia el deseo del otro. Hay contención grupal. En 10 años hemos pasado momentos difíciles en lo creativo, lo técnico y humano. Nos sentimos mutuamente contenidos en todos los planos", dice Alegret.
A Mauro la obra lo marcó como actor. "Fue una de las primeras que hice y sigue acompañándome en mi trayectoria. Fuimos cambiando y creciendo con ella. Cuando estrenamos Griegos yo tenía 26 años. Recuerdo que Rubén Szuchmacher me decía que tenía que pensar que Agamenón había asesinado a su hija Ifigenia. A los 36 años me empiezan a caer muchas fichas. Sigo trabajando con el imaginario de ese hombre".
Con el público a favor
¿Qué le pasa al público con un clásico recreado desde la palabra y los modos de representación contemporáneos?
Los actores verifican cada noche las reacciones del público. "La gente se muestra muy agradecida. Me han dicho que la obra es un paseo emocional: para reír, llorar, enojarse, ponerse de parte de uno u otro. Agradecen la entrega actoral. Al terminar la función, pasa algo indescriptible. Los espectadores se acercan y tratan de tocarnos. Es algo afectivo, corporal, un sentimiento solidario", dice Alegret.
"Cuando estrenamos yo era la directora", dice Daniela Martín con genuina humildad. "Con el tiempo, pasé a ser más una productora de la obra. Ya no tengo nada que ver. La obra son ellos y sus decisiones en las funciones. Lo más lindo es seguir apostando a la obra y asistir al crecimiento actoral".
Con respecto al grupo, la directora asegura que ha adoptado una forma particular. "Convención Teatro no tiene integrantes fijos. Griegos es un grupo en sí mismo. La obra ha definido al grupo y su dinámica. Además de que somos amigos y nos queremos mucho".
Además de los actores y la directora, integra el grupo Estefanía Moyano, en el rol de asistente. "Es la memoria del grupo", dice la directora con respecto a la tarea que también destaca Mauro, por la minuciosidad en la observación. "Hace trabajos invisibles", dice Daniela.
¿De qué habla Griegos? Para el público contemporáneo, la obra plantea problemas y violencias que conmueven.
"Hace un planteo complejo sobre lo que es justo o no. Un hombre, Agamenón, vuelve de la guerra con una amante (Casandra), que es su botín. Una mujer (Clitemnestra) lo espera para vengarse por la muerte de su hija. Griegos plantea cómo vengar algunas acciones y si está bueno hacerlo por mano propia. Son preguntas muy difíciles de responder. Qué debe hacer Agamenón, dejar que mueran 40 mil hombres en el mar o matar a su hija. No hay resolución feliz para nadie".
Griegos expone el lugar de la mujer que es esposa, madre, amante. "La pregunta es qué tiene que soportar una mujer. Una pregunta que en esta época cobra más fuerza", concluye la directora.
La historia de Esquilo
Agamenón, Rey de Argos, parte a Troya, junto a su hermano Menelao, para rescatar a Helena, raptada por Paris. Para calmar los vientos y poder partir de Argos, Agamenón debe sacrificar a Ifigenia, su hija. Clitemnestra, su esposa, se resiste. La guerra de Troya dura diez años. Durante diez años, Clitemnestra aguarda el regreso de Agamenón, para vengar la muerte de Ifigenia. Al finalizar la guerra, Casandra, profetisa, hija de Príamo, rey de Troya, es otorgada a Agamenón como botín de guerra. Agamenón regresa. Regresa con Casandra. Clitemnestra hace diez años que lo espera.
Griegos
Versión libre de Agamenón, de Esquilo, por Daniela Martín, Gastón Sironi, y los actores. Dirección: Daniela Martin. Asistencia de dirección: Estefania Moyano. Diseño de luces: Rafael Rodríguez. Vestuario: Valeria Urigu. Músicos: Noelia López. Actúan: Mauro Alegret, Analía Juan, Maura Sajeva. Viernes a las 21.30 en La Luna, Pasaje Escuti y Fructuoso Rivera, Bº Güemes. Entradas: $ 120; estudiantes: $ 100. Reservas: [email protected]

