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Festival de Teatro del Mercosur, un balance

La edición 2013 tuvo un alto porcentaje de unipersonales y amplió su llegada.

13 de octubre de 2013 a las 12:00 a. m.
Beatriz Molinari
Festival de Teatro del Mercosur, un balance
La catalana Pepa Plana mostró su “Penélope” en el Teatro Real.

En la edición 2013 del Festival de Teatro Mercosur la ampliación del radio de incidencia de la programación tuvo, al mismo tiempo, un alto porcentaje de obras unipersonales.

El teatro es interpretación. Quedó demostrado este año con el predominio de actrices capaces de enriquecer cualquier texto o situación dramática.La mexicana Luisa Huertas (Desazón y El ruido de los huesos que crujen) es de las que marca a fuego al espectador, con una voz profunda y llena de matices; dulce, abandonada y triste, Leonor Manso es Sarah Kane, poco antes del suicidio (Psicosis. 4.48); Valeria Lois y María Inés Sancerni, las mejores amigas de los personajes de Loza; la Pepa Plana, una payasa divertida, con muchísimo oficio; Cristina Banegas, Eva Perón en un poema.

Hubo otros intérpretes frente a la complejidad de un texto, solos ante el público, como en Marx ha vuelto (Leandro Sánchez Soza de Ecuador) y Escandinavia, con Rubén Szuchmacher.

La producción teatral y los circuitos para presentar bienes culturales buscan y promueven soluciones escénicas que, de todas maneras, en las obras citadas, no resignan calidad ni discursos profundos. Éstos se hacen oír gracias a los actores.

En términos conceptuales, Muerte y murga fue el binomio que mostró sus formas por la provincia. Cuando Le Carrousel de Canadá anunció el tema de El ruido de los huesos que crujen, el nombre de Suzanne Lebeau ratificó el talento de la dramaturga que construye un relato conmovedor sobre la realidad de los niños soldados, la carrera armamentista, la violación sistemática de los derechos de niños y niñas. Con el relato escénico señala el silencio del mundo adulto, acomodado, indiferente, cómplice. El público salió de la sala con el corazón en un puño. Otra experiencia inolvidable fue la de Women\'s que vino de Brasil. Dos actrices establecen el vínculo horroroso entre la mujer que limpia la morgue y un cadáver. La locura individual sobre el blanco brillante de la puesta iluminó un drama humano inclasificable.

Hubo ritmos y murgas, músicos y alegría de carnaval. También, mucha entrega en las performances de La noche despechada, con funciones en barrios y cárceles; la argentinidad en palabras del Martín Fierro del Teatro Nacional Cervantes y El cuarteto del amor, para todos los públicos. "Es la primera vez que alguien las tiene en cuenta", dijo una monja en Colonia Lola, en la comitiva de los serenateros que visitaron casas de familia ante el asombro de las homenajeadas.

El teatro testimonial estuvo presente con los chilenos de la obra Torre 5, creada a instancias de la Pastoral carcelaria de Santiago de Chile después del motín en el que murieron calcinados 81 internos, el 8 de diciembre de 2010. La obra dirigida por Jacqueline Roumeau formó parte del Simposio Internacional de Teatro y Prisión.Otro testimonio, el de la matanza de campesinos bolivianos en 2008, trae a César Brie y su grupo en Árbol sin sombra.

Elencos nacionales y cordobeses ofrecieron sus trabajos, repartidos por la geografía provincial. Los actores de provincia de hoy tienen más o menos los mismos interrogantes existenciales y urgencias artísticas que tantos grupos que han construido la historia de la Córdoba festivalera.Por eso, cuando el Equipo Teatro Llanura expone su poética en La mirada en el agua, la nostalgia se actualiza y espectadores de todas las edades encuentran en el texto de Jorge Ricci los motivos para que el teatro siga viviendo en sus creadores.Hoy finaliza el Festival de Teatro Mercosur. Deja muchos recuerdos de tantas obras que durante unos días hicieron esta tierra más amable y esperanzada.