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Escenas al plato

Varias obras teatrales incorporan la comida a su menú escénico, y de ese modo acercan a los actores y al público.

22 de octubre de 2011 a las 04:15 p. m.
Escenas al plato
La Fonda se convirtió en un clásico 
del teatro gastronómico cordobés.

Un fenómeno de los últimos tiempos: la cocina ha generado un discurso que gana espacio en los medios y condimenta distintas expresiones que la incorporan como un elemento dinámico. La comida en función dramática está presente en varias obras, en cartel o que fueron presentadas recientemente en Córdoba, puestas de muy distinta inspiración y procedencia. La comida en escena derriba la cuarta pared que separa a actores y público; arma fiesta, reunión; incorpora la idea de ceremonia y hasta puede construir y comunicar la imagen de antropofagia. El director Luis Moya y su grupo Qrisis dieron muchas vueltas con la obra Notas de cocina, de Rodrigo García. Mientras ensayaban los textos duros, él cocinaba, para matizar. La obra original incluye recetas de Leonardo Da Vinci, material que descartaron, aunque el autor lanzó una piedra en el estanque cuando expresó por e-mail la libertad de manejar el texto a piacere , pero dejar macerar la cosa. "Relacioné los textos existenciales de García con los programas gourmet: por más que pasen atrocidades en el mundo, siguen cocinando. Me recuerdan los músicos en la cubierta del Titanic", dice el director que agrega al título de la obra "ceremonia en proceso". Para Moya, la cocina es necesaria para atraer la atención del público, lograr contacto, seducirlo y distender. "Es como decir: te doy este plato pero va acompañado de estos textos con carga social". Mientras se dicen los textos, Justine amasa. La idea se amplifica a la reunión entre amigos. La cocinera (Justine) prepara carbonadas especiales, vegetarianas, de remolacha, zanahoria y acelga, con dedicación artesanal. "Además, ella tiene relatos propios sobre el tema de estar bien. Por otro lado, cocinar implica un tiempo determinado. La obra puede variar de duración; una comida, no", señala Luis.Cocinar durante la representación es el desafío de Chacha Alvarado, la actriz de La fonda cordooobesa y La fonda patrioootera. El formato incorpora la cocina a la vista del público. "Como también me dedico a cocinar, fue soñado unir las dos actividades. Actúo y después la gente come lo que cocino. Una cosa no altera la otra, aunque me acota las posibilidades de actuación porque no puedo moverme de la cocina. Me da nervios que se queme la comida. Imaginate, el público come cuando termina la obra. No puedo hacer locro o guiso de mondongo porque son platos que llevan más tiempo de preparación", explica la actriz. El director Paco Giménez consiguió la cocina industrial, sólida y muy vieja. "La tuvimos un año en La Cochera, así que lo primero fue pensar una obra con comida. Después vino lo demás. La cocina pesa mucho; le pusimos ruedas (como todo lo de La Cochera) para guardarla debajo de la tribuna. Al Paco le encanta la comida. Si en una fiesta no hay comida, no hay fiesta". Desde su lugar de observación, Chacha se da cuenta de que hay espectadores que no creen que ella cocina durante la obra. Otros pasan de largo sin mirarla cuando entran. Y muchos piensan que el pan es comprado, cuando en realidad Chacha también lo hornea. "Pero siempre les gusta que cocine para ellos. Muchas veces me piden la receta después de comer. Mis comidas le recuerdan la niñez. Ahora hago el guiso de trigo y se sorprenden porque poca gente come trigo, y eso que Leones es ¡la capital nacional del trigo!". Cordero sacrificado Cipriano Argüello Pitt dirige Kassandra, de Sergio Blanco, en DocumentA. La sorpresa es que él mismo cocina el plato que comen los espectadores, sentados a la mesa. En clara alusión a la ceremonia, el público bebe una copa de vino y come el cordero mientras Kassandra, personaje que interpreta Martín Suárez sin travestirse, cuenta las atrocidades de la guerra y su rol en la contienda entre hombres. "Conceptualmente, la obra pedía a gritos reunión y comida en el teatro, como misa laica. Me pareció una linda metáfora que se incluía en el dispositivo con el público. Para mí el sábado es un ritual que comienza a la mañana cuando voy a comprar el cordero y las especias. Aprendí a hacer cordero al curry y lo sirvo en la obra. Kassandra es una víctima que cuenta su tragedia. Tragedia quiere decir 'el chivo que canta'. Me acordé de los sacrificios. En el texto no está sugerido el tema de la comida, pero sí se alude a la última cena. El cordero sacrificado es Kassandra. Nos comemos a la víctima. En la cultura occidental es clave el mito trágico, es el cordero del cristianismo", explica Cipriano, que se asoma en un momento de la obra con el delantal puesto. Este año pasó por Córdoba La Fura dels Baus. La compañía catalana propuso una particular representación de Tito Andrónico , de Shakespeare, montando una cocina de acero inoxidable. La degustación de Tito Andrónico narra venganzas cruzadas entre romanos que se cobran sus deudas con los hijos. En la tragedia, la política y la guerra, como su expresión, es una actividad que canibaliza. La puesta de la Fura incluyó olores y utilizó la larga mesa de comensales (espectadores) para la impactante escena final.También tiene lo suyo el monólogo de Sonia Daniel, Dícese de la persona cuyo cónyuge ha muerto. Los sanguchitos del comienzo, el día de la fiesta de aniversario, justo cuando la mujer enviuda, cobran otro sentido en el contexto de humor negro.La cocina, un buen plato y un vaso de vino intervienen el espacio en estas obras con fuerza de performance, y como el modo novedoso de sumar voluntades a la mesa ceremonial del teatro.