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El Payaso Lucho explica por qué se separó El Circo de Bolsillo y sigue solo

Luego de la enigmática disolución de su grupo, Luciano Desimone presenta en vacaciones su espectáculo solista en distintos puntos de Córdoba. Un mano a mano imperdible.

14 de julio de 2015 a las 04:10 p. m.
El Payaso Lucho explica por qué se separó El Circo de Bolsillo y sigue solo
"Con El Circo de Bolsillo entramos en una situación de desgaste", dice Lucho. Fotos: Ramiro Preyra/La Voz.

Durante 12 años, el payaso Lucho (interpretado por Luciano Desimone) fue la cara representativa de El Circo de Bolsillo, emprendimiento de circo callejero que los tuvo muchos años como parte del paisaje de los fines de semana en el Parque Sarmiento.

A fuerza de trabajo (y mucho talento), el grupo se movía en los espacios públicos, en las temporadas en Villa Carlos Paz, con su carpa propia, y además llegó a la pantalla de la televisión. Pero, en medio de este buen momento, los laderos de Lucho (Rabanito y Señor Lo) decidieron bajarse del proyecto.

Sin dudarlo, Luciano volvió a ponerse el maquillaje y seguir en la pista con El show del payaso Lucho, en solitario, una tarea que conoce bien aunque la última década haya estado abocado a otra cosa.

“Para mí no es tan raro, trabajé solo mucho tiempo, y nunca dejé de hacerlo, por el hecho de ofrecer otra cosa y también para no perder esa faceta. Tal vez para la gente sea nuevo verme solo, pero no para mí”, explica Lucho.

Este domingo, por ejemplo, Luciano estará en Payasos en familia, la reposición de la exitosa obra que vuelve a DocumentA los domingos.

"Lucho nació sin querer", había contado a este diario Luciano, de familia de docentes, que comenzó a hacer teatro en los talleres de la Asociación de Actores, a los 13. Tres años más tarde, Raúl Leiva le propuso el payaso, cuando no se escuchaba qué era el clown.

    –¿Cómo es este nuevo show de Lucho titulado Muevete, muevete?

    –Hay malabares, magia, equilibrio y canciones… sigue siendo un popurrí de cosas con el código del payaso y el circo. La esencia está. El Circo de Bolsillo tiene como ese sabor a los fideos de la vieja del domingo, y eso trato de conservarlo.

    –¿Esta etapa te sirvió para hacer algún cambio en la esencia del payaso?

    –Estoy indagando en lo más pequeño, en las emociones y tener un espacio más íntimo que tal vez el formato de circo no te da. Eso sí lo aprovecho y desarrollo un poco más en este show. Ver qué le pasa a este payaso desde el lugar de las emociones.

    –¿En algún momento pensaste en dejar al payaso Lucho?

    –No, ni se me ocurrió, porque me nutre, me llena, me satisface. Aparte, me hace vivir. Sí estoy probando otras facetas como la de director, en otros proyectos.

    –¿Qué estás haciendo como director?

    –Un espectáculo que estaremos presentando el mes que viene con el grupo de teatro Mandinga, de la sala La Parisina. Con ellos hace tres años venimos investigando, desde los payasos, puramente las emociones, la estética que usa el payaso Slava, por ejemplo.

    Con Lucho instalado en el panorama payasesco cordobés, Luciano siempre lo describió como un personaje que “quiere ganarse al público, como cualquier payaso, pero chocando. Me di cuenta de que a los chicos les encanta pelear con un payaso y que los traten como grandes. Me saco la chaqueta como para agarrarlos a trompadas, pero ellos saben que es un juego. Lucho busca el ‘sí’, no soporta un ‘no’. Eso me lo enseñó la calle”.

    Ahora, en su renovada faceta solitario, lo ve así: “Caótico, trato de verlo como un bufón más que como a un payaso. Porque me gustaría que haga reír, llorar, reflexionar. A Lucho se lo puede ver como prepotente, anárquico, sin límites, pero siempre con la idea de que todo es un juego”.

    –¿La televisión lo cambió a Lucho?

    –El payaso sale a trabajar por, con y para el público, a comprárselo. Lo que le pasó al payaso Lucho en la tele fue preguntarse cómo se iba a comprar al público si no tenía esa respuesta del público de la que vive el artista. Entonces era probar 10 veces más exageradas las cosas, ver cómo responde la gente del piso y después buscar comentarios en redes sociales.

    –¿Se puede vivir de ser payaso?

    –Sí, sin ninguna duda, como se podrá vivir de cualquier cosa digna. El tema es remarla. No ni suerte, ni contactos, es cosas de hacerlo, perseverar y profesionalizarlo. Ponerle un precio al producto, matices que sean comerciales, no hay que tenerle miedo a eso. Pensar en algo que tenga que ver con el marketing no es traicionarse.

    –¿Es mito o cierto eso del payaso triste?

    –Es una poética. Puede ser una paradoja del actor salir cuando algo está mal. Pero el operario que entra a la fabrica también tiene que dejar sus problemas afuera, sino se puede cortar una mano con una maquina. Pero no somos personas oscuras, somos como cualquier otra persona.

    –Finalmente, la pregunta del millón: ¿Qué pasó con el Circo de bolsillo?

    –Entramos en una etapa nueva en la que todo empezó a venir muy rápido y lamentablemente hubo un desgaste. No puedo decir que fuimos un monstruo que se separó, veníamos de llenar un Teatro Griego, se venían otras cosas, pero hubo un desgaste y ellos han querido colgar los zapatos. Es lo que yo explico en la función, porque la gente se hace la historia de que nos peleamos. Hoy por hoy, ellos han dado un paso al costado y yo sigo adelante.

    –Pero estaban en pleno crecimiento...

    –Sí. Creo que no han medido la magnitud del lugar al que estábamos por llegar. Tal vez si lo veían se ajustaban un poco y seguían.

    –¿Y cómo viviste vos la separación?

    –Hice el duelo y ahora es ver qué pasa y seguir. Estoy con el programa en el Teleocho, ahora estoy en El Doce en El show del caos y listo para la temporada de vacaciones en los CPC.

    Imagen de la nota

    Fechas en los CPC

    El Payaso Lucho presenta su show este martes 14 y miércoles 15 en el CPC Centro América; el jueves 16 y el viernes 17 en el CPC Arguello y el sábado 18 y domingo 19 en el CPC Ruta 20. Anticipadas a en las boleterías. Más info en el

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