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Cristina Wargon: Una señora que sabe reír

Periodista y autora de textos de humor, Cristina Wargon participó en el Festival Pensar con Humor y dejó algunas reflexiones en la Córdoba de sus amores.

07 de junio de 2015 a las 01:40 p. m.
Cristina Wargon: Una señora que sabe reír
Cristina Wargon dice que tiene ganas de volver a vivir en Córdoba// Fotografía: Antonio Carrizo.

"Cada vez que Córdoba me llama, vengo; cada vez que me piden unas líneas para publicar, las mando. Me siento cordobesa. Así lo dicen mis libros. Soy argentina por opción, cordobesa por adopción. Vine al festival, no me lo hubiese perdido de ninguna manera. Además estuve agitando allá (Buenos Aires) para que Santiago Varela, que es mi compañero en la radio, también pudiera estar. Teníamos que pegar el faltazo al mismo tiempo", dice Cristina Wargon. La periodista trabaja con Jorge Halperín en Tengo una idea, por Radio Nacional Buenos Aires, los sábados de 10 a 12. En charla relajada, aparecen algunas ideas al desnudo, aunque dice que odia parecer que la tiene clara. Un desnudo muy cuidado.

Además de la agenda que desarrolló durante el festival, la Wargon vino a presentarse en el concurso Premio al Reconocimiento Artístico del Festival Pensar con Humor. "Junté tanto papel que tuve que comprar una valija para traer todo", comenta.

La versión oficial dice que Cristina nació en Montevideo. "Según esa versión, cuando llegaron los milicos me obligaron a sacar carta de ciudadanía uruguaya. Tengo la doble nacionalidad. Vine a Córdoba a los 11 años y me fui a los 43, en 1989, a Buenos Aires".

Durante años Cristina ha recorrido el camino del humor fuertemente marcado por su condición de mujer. La autora de El descabellado oficio de ser mujer, De varones, mujeres y otros percances, Oíd mujeres el grito sagrado y Una Eva sin Adanes señala sobre el humor que perdura:

"Siempre digo que cuando se hace ‘buen humor’, el humor atraviesa el tiempo, como ocurre con Woody Allen o Jonathan Swift. Más aun cuando una ha vivido como yo, que soy una mujer de tres siglos: heredé de mis mayores el siglo XIX, atravesé el 20 y estoy subida como puedo al 21. Las cosas han cambiado mucho pero las partes en las que he acertado con el humor, que es sobre las mujeres, va a aguantar y va a ser al menos un testimonio".

Sin duda el cambio es muy vertiginoso. "Quizás más en lo formal que en lo real –opina Cristina–. Hay más leyes que protegen a la mujer que mujeres realmente protegidas por esas leyes. De todas formas, hay un movimiento intenso en la sociedad donde estamos viendo la caída de una estructura que se llamaba \'familia\', en la que la mujer ocupaba un lugar determinado, y el varón, otro".

Wargon dice que la caída de la familia implica que el "señor"  no tiene las potestades que tenía cuando ella nació. Entonces la mujer era la "señora de", pertenecía a alguien.

"En esa pertenencia te podía ir bien o mal, el señor te podía dar una buena vida o una mala vida. Siempre la vergüenza era más importante que la denuncia. Era aceptable que en algún momento te pudieran maltratar. Eso está cambiando. La mujer salió a trabajar, a veces, gana más que el hombre. Cuando yo entré al Tiempo de Córdoba éramos dos mujeres; en el Diario Córdoba, solamente María Rosa Beltramo. Fuimos la primera camada. Ahora no es pensable que no tomen una mujer por el hecho de serlo. En ese momento la leyenda era ésa. Incluso, que en un diario echaron a una chica porque era muy bonita y distraía a los hombres. Tampoco era una loca de la guerra".

Wargon señala que el tema de la mujer siempre es piramidal: hay un grupo de privilegiadas, entre las que se encuentra, de clase media, que ha accedido a la educación. "Vos y yo somos las que tenemos menos reivindicaciones que nadie. Muchas veces digo dónde está la mesa para devolver la liberación femenina. Nos metimos en el mundo de los hombres, trabajamos a la par de ellos pero tenemos hijos y hay una parte que siempre nos va a pertenecer, como dar de mamar. Las mujeres pobres de cualquier provincia o de continentes enteros ni saben de qué se trata esto: ser más libres, tomar las propias decisiones, decidir sobre su cuerpo. Ahora es el momento de pararse y plantearse cómo va a ser ese mundo que estamos viendo aparecer".

La familia tradicional tiene, legalmente, el mismo estatus que una familia gay; el varón ya no es el jefe de la familia porque la mujer no está esperando crecer para casarse con un señor que la mantenga. "Las chicas han tomado otras decisiones. Como decía Flaubert de Emma Bovary: \'quería, al mismo tiempo, morirse y vivir en París\'. Somos así, deseamos cosas diversas, siempre secretamente porque estamos bajo una estructura de mando. Esa estructura está cayendo", dice Cristina.

En el mundo de hoy

Wargon confiesa que todavía hoy no le resulta fácil el oficio. "Me obliga a estar muy informada para no ser antigua. Hay chistes que las chicas, por suerte, no pueden entender: por ejemplo, que la virginidad es algo muy importante, como me enseñaron a mí. Todos mis maridos (han sido dos nada más pero queda bárbaro decirlo así) jamás dieron una mamadera o cambiaron un pañal. Mis hijos y mi yerno, sí. Todo cambió. A mí me agarró el recambio. Fui la leona de dos mundos. Quería tener una familia, y la tuve, y además, ser periodista, escribir humor, viajar sola, cosas que hice. Pero de las anginas me hacía cargo yo".

Entre las conclusiones, hay una que Cristina susurra: "Todavía las mujeres somos las encargadas de una tarea ingrata, horrible: oler la ropa, oler al bebé. No lo hacen los varones".

La tarea sigue siendo estar atenta a los tiempos, no comprar demasiado fácil algunas cosas que parecen reivindicaciones pero  vaya a saber si lo son. Por ejemplo, no cree que ningún hombre violento deje de pegar a una mujer después de la marcha (#Niuna Menos). "Pero, al mismo tiempo, y permitime la contradicción, una marcha es importante para que deje de ser natural que el hombre pegue en el ámbito de la mujer golpeada. Ya está. No me obliguen a ser políticamente incorrecta", agrega.

En el medio de todo esto, hay que reírse de algo.

Cristina comenta que está haciendo un trabajo maravilloso. "Dirijo una revista de humor, Debe haber humor, para el Centro Cultural Ernesto Sábato de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, gratis para los alumnos (80 mil) y está en la web. Me río de muchas cosas, empezando por mí misma. Sigo vinculada al humor. Es lo que más me interesa y para lo que mejor sirvo. Como poeta soy abominable, como escritora seria, no pasa nada. Soy una humorista discreta".

La Wargon trabajó durante 14 años en el equipo de Chiche Gelblung. Esa relación finalizó en enero de este año. Enseguida se le abrieron otras puertas. Coincide con el mensaje de la autoayuda sobre las puertas que se cierran y dan la posibilidad de que se abran otras. "La cabeza da un salto. 14 años es una forma de hipotecarse. Las cosas vencen, los matrimonios y las relaciones de trabajo, también".

Sobre el final de la charla insiste: "Quiero volver a vivir a Córdoba ahora que salí de la obligación del trabajo diario. Por eso vine con mi valija de antecedentes".