Cama para tres: nuestro comentario de la obra "La máxima felicidad"
La obra "La máxima felicidad" se mete en la intimidad de un trío que vive entre la armonía y el conflicto. Se presenta lo viernes en la sala de María Castaña.
En 1970 (década en la que el dramaturgo venezolano Isaac Chocrón escribió La máxima felicidad) la historia de una relación sentimental que excede al número dos tal vez resultaba chocante, y hasta moralmente indigerible, para una buena parte del público acostumbrado a quererse en el formato pareja. 40 años más tarde, y con las conquistas recientemente alcanzadas en torno al matrimonio igualitario y la identidad de género, el texto pierde algo de su fuerza primigenia. Pero la idea de la triada amorosa igualmente interpela.
Respaldados por el Inadi, Diego Balaguer, Francisco Bruzzone y Paula González volvieron a apostar por La máxima felicidad en medio de una ola de homenajes a Chocrón que se propaga por distintas partes del mapa mundial. El elenco cordobés eligió la sala María Castaña para representar un sótano donde dos hombres y una mujer liberan sus pasiones subterráneas. Apegados a la difícil estética del naturalismo (con algunos problemas de ritmo), los tres actores reproducen los aprietos característicos de un trío.
El conflicto está estancado y difuminado en una seguidilla de escenas donde los celos y los replanteos entre Perla, Pablo y Leo se multiplican en exceso. Sin embargo, el triángulo amoroso puede afianzar sus vértices y convertirse en un ejercicio de revisión de los estatutos convencionales del amor. El bebé que está en camino genera una buena cantidad de desencuentros e instala (muy por encima) otra discusión no menos sencilla: cómo salir de los modelos tradicionales de familia.
Oscilando entre el humor y el drama (sin llegar a tocar ningún extremo de ese diagrama) el trío intenta escenificar ideas de vanguardia pero desde una estética más bien básica, con algunos pasajes fugaces en los que se atreven a las rupturas espaciales y los destapes corporales. Más explícita que metafórica, la obra invita a pensar en otras fórmulas para el acceso a la felicidad, a partir del (a la vez) atrayente y gastado tópico del Ménage à trois.
La máxima felicidad
, de Isaac Chocrón. Dirección: Diego Balaguer. Adaptación: Analisa Galante. Con: Diego Balaguer, Francisco Bruzzone y Paula González. Funciones, viernes de abril y mayo, a las 22. En María Castaña (Tucumán 260) Tel. 423-5529.

