Volvió Santana
En “Shape shifter”, el guitarrista mejicano regresa al estilo instrumental que lo llevó a la cumbre, en el que mezcla el rock con las raíces latinas.
Lo primero con que se encuentra el oyente en Shape shifter, el nuevo disco de Carlos Santana, son unas líneas melódicas sencillas de una guitarra española, pero al cabo de algunos segundos irrumpe una base fuerte de batería y ahí sí, aparece el sonido eléctrico y gordo tan característico en él. La canción lleva el mismo título que el álbum, y marca en sí misma un regreso largamente postergado: el Santana instrumental, paladín de un rock con colores latinos que él mismo se encargó de instaurar en la década de 1970.
De esta manera, este Shape shifter es el encargado de devolver a Santana a su costado más espiritual y alejarlo del perfil pop que comenzó a cultivar a partir del exitoso Supernatural (1999), donde se dedicó a colaborar con artistas de diferentes estilos, o Guitar Heaven, un disco disfrutable pero intrascendente en el que versiona canciones de rock emblemáticas.
Latinidad al paloEste nuevo trabajo, el número 36 de su extensa carrera, viene a dejar algunas cosas en claro. Por empezar, que por su cuerpo todavía corre sangre latina, fundamentalmente en los arreglos percusivos, que se acomodan con sutileza entre las guitarras y los diversos teclados.
Luego está la presencia del propio Santana, quien no ha perdido un ápice de su gracia al servicio de las seis cuerdas, como cuando juega con las pentatónicas y algunas notas extraídas de otras escalas, una de sus marcas registradas de siempre.
Al hacer referencia a este disco, Santana comentó que se trata de un conjunto de canciones que compuso a lo largo de los últimos 20 años. Pero esa distancia apenas se nota cuando se lo escucha de corrido. En composiciones como Metatron o Angelica faith, su guitarra alcanza una expresividad notable, lo cual es una bendición para sus seguidores, ya que en sus discos de colaboraciones esos chispazos sólo aparecían al momento de los solos, o bien cuando Santana actúa en vivo, donde se puede permitir largas zapadas con su grupo de acompañamiento.
Otros buenos momentos del disco se encuentran en In the light of a new day, con sus aires de bolero, y Mr. Szabo, su homenaje al músico húngaro Gabor Szabo.
Carlos Santana vuelve a sus raíces, donde se lo nota cómodo y en buen estado. Es posible que este regreso no se sienta en los charts como sus precedentes “radioamigables”. No obstante ello, varios agradecerán esta riesgosa jugada. Un dato: el disco reivindica las disculpas de Australia y Estados Unidos para con sus respectivos pueblos aborígenes.
Shape shifterCalificación: muy buenoCarlos SantanaSony (2012)

