Tom Jones, espíritu salvaje
Tom Jones sorprende con “Praise and blame”, que representa mucho más que una vuelta a las fuentes. Mirá un video.
Que un gigante vuelva a sus raíces siempre está teñido de recurso promocional. El galés Tom Jones, ungido como Dios máximo de la música de baile en sus variantes más sexies, está en eso, volviendo a sus orígenes gospel, aunque en su caso el buen gusto y su sedosa garganta de barítono hacen que la sofisticación pulverice a la estrategia. Jones propuso Praise & blame, un disco en el que nos recuerda que su pasión por el canto tuvo mucho de devocional y religioso. Porque la suya es una historia de tantas: una voz pulida en una iglesia que luego se seculariza para tutearse con el pecado sin miramientos.
El tema es que el fin último de esta obra no es la búsqueda de una redención espiritual sino recordarle al mundo que en esas músicas hay un salvajismo penetrante. Como sea, despojado de toda lectura celestial, este disco tiene similar impacto que el de Robert Plant con Alison Krauss; es decir, encanta por su carácter diáfano y por el modo en que la instrumentación es concéntrica a la voz. Y así como aquél binomio eligió al excelso T Bone Burnett como productor, Jones encuentra en Ethan Johns, acostumbrado al sonido Nashville de Kings Of Leon, al socio ideal. La elección es un acierto mayúsculo. Porque Jones más Johns logran un nivel de conmoción superior en cualquier registro.
Ya sea versionando al Dylan más inquisidor consigo mismo en What good am I? (suena a baguala, en un punto), rockeando alto en plan litúrgico (para eso están Lord help, de Jesse May Hemphill, y Burning hell, de John Lee Hooker) o desplazándose con una suficiencia emocionante por gospel & blues (Did trouble me, de Susan M. Werner y con un banjo alucinante, y If I give me soul, de Billy Joe Shaver que convierte al galés de un auténtico héroe folk). También la pegan con un rock en coautoría, Didn't it rain, una divertida plegaria que le devuelve a un desencantado las ganas de ir a misa. Praise & blame surgió de un desencuentro entre Jones y su sello, que le había pedido un disco navideño. Menos mal que desoyó la orden. Que no era divina, ni mucho menos.Praise & BlameTom JonesUniversal (2010)Calificación: **** (muy buneo)$ 45

