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Catupecu Machu: una nueva aventura

En su nuevo disco, Catupecu Machu ofrece se visión particular del electro rock.

16 de octubre de 2011 a las 06:24 p. m.
Catupecu Machu: una nueva aventura
Agustín Rocino (ex Cuentos Borgeanos), Fernando Ruiz Díaz, Macabre y Sebastián Cáceres.

Fernando Ruiz Díaz tiene en Macabre a un gran aliado a la hora de moldear el sonido de su grupo. El encargado de armar las bases electrónicas en Catupecu Machu es uno de los mayores responsables de lo que entrega El mezcal y la cobra, la nueva aventura de una banda que se caracteriza justamente por la búsqueda de nuevos caminos. O al menos hace el intento.Con formación renovada (ahora el ex Cuentos Borgeanos Agustín Rocino se encarga de la batería), el disco ofrece una música vital, experimental pero medida, y nos deja la sensación de que esa fusión de máquinas y guitarras graves podría explotarse todavía más, ser apenas la punta del iceberg de su particular lectura del electro rock.La propuesta general del trabajo no parece apuntada hacia adelante, hacia una mirada futurista, sino más bien a volverse un repaso de algunas vertientes pasadas, pero favorecidas por una producción actual y meticulosa. Como una revalorización de lo que en su momento fue vanguardia dentro del rock: "Tiempo de releer / escritos que nunca llegaron", expresa Ruiz Díaz en la inspirada Cristalizado. Y en otro momento del disco: "La película vista otra vez / después de pasado algún tiempo / nada tiene que ver / con lo visto en ese momento", entonada en Aparecen cuando bailamos, con un riff demoledor de afinación alternativa, recurso que por estos lados parecía patrimonio exclusivo del metal.El álbum tiene otros momentos de rock duro (El toro terciopelo), pero el abanico se expande hasta una oscura pista de baile (Metrópolis nueva, corte de difusión) o hacia lo épico, como el estribillo en Musas. También hay momentos innegablemente Catupecu (Baile guerrero-Golpe certero y Vi llover), pero no suena a repetición, sino a una necesaria cuota de personalidad, rasgo que escasea en el rock masivo nacional. Es cierto que por momentos el timbre de voz de Ruiz Díaz llega a saturar, pero reclamar un trabajo más pulido en las melodías sería algo accesorio dentro de la cruzada artística del grupo, donde un ruido sugerente pareciera ser tan significativo como una letra.Para reafirmar su lugar en la escena, Catupecu necesitó un disco que los mostrara en una faceta nueva y arriesgada. Queda flotando la duda de cómo funcionará en vivo esta transformación.El mezcal y la cobraCatupecu MachuCalificación: muy buenoPop Art (2011)Precio sugerido: $ 47