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Que se vengan los chicos

Recoletta, en Argüello, es uno de los pocos restaurantes de Córdoba que cuenta con una sala para niños.

11 de agosto de 2010 a las 11:16 a. m.
Que se vengan los chicos

Para que los grandes disfruten, los chicos tienen que estar entretenidos. Esa debe haber sido la premisa de Recoletta a la hora de encarar este emprendimiento que desde hace algunos meses se estacionó en esta exclusiva zona de la capital (en la esquina de Recta Martinoli y la entrada al barrio Los Carolinos).

Se trata de una casona de 1930 que cuenta con una habitación infantil para que los chicos se diviertan mientras sus padres disfrutan solos o con amigos, y en ese contexto se desarrolla la visita a un restaurante que, realmente, no se quiere perder una en materia de sabores.

La carta es tan pero tan amplia que cuesta bastante tomar una decisión, tanto que uno puede llegar a elegir sin estar convencido de lo que está pidiendo. No en vano, los mejores restaurantes de Córdoba tienen una carta breve. Variada, pero breve. Uno se saca el antojo apenas lee lo que tiene ganas de comer en ese instante, por eso el refuerzo positivo es inmediato y uno se siente feliz al menos hasta que le traigan el plato.

Aquí largamos con un buen appetizer de queso crema y jamón cocido, para acompañar con un tentador pan casero en bollos. El vino que acompaña la cena es Alambrado Malbec 2009, 60 pesos, una etiqueta nueva de la bodega Zuccardi que presenta mejor estructura (gracias a sus 10 meses de reposo en barricas de roble) que expresión frutal.

Punto de cocciónLa entrada será una provoleta (18 pesos) y una empanada tucumana (3.50 pesos). El mérito de la provoleta es llegar conservando la forma y a buena temperatura. El de la empanada frita, conjugar con precisión los condimentos (sal, comino, pimentón) con el perfume de la cebolla de verdeo, el sabor de la carne jugosa cortada a cuchillo, y la función absorbente del huevo duro.

Luego, si bien la moza preguntó el punto de cocción de la carne, el Bife de chorizo a la Peperonata, 25 pesos, llegó bien cocido, casi seco. Y tampoco convenció la guarnición de papas paillard. El término se refiere a finas láminas de algo, en este caso papas que se presentaron sobre la carne y con una textura gomosa más apta para una mala noche en Pancho Villa que para un restaurante con ciertas aspiraciones.

Luego, sin estar convencidos del todo, cerramos la persiana de los platos salados con una Trucha a la manteca negra y alcaparras con papas al natural, 45 pesos. Cumplió pero no sorprendió. Careció de una impronta personal, algo que la destaque entre todas las demás truchas a la manteca negra el la ciudad.

Por último, un postre: Sorpresa Recoletta, 17 pesos. Se anunciaba como mouse de chocolate negro, con confituras de naranja y mouse de chocolate blanco con Malibú (ron blanco con licor de coco), acompañado de salsa de frutos rojos.

Finalmente fueron tres capas de chocolate dispuestas en torre, sin naranjas a la vista. Presentó una capa negra, una blanca y otra negra. Ninguna mostró textura suave ni aireada, sino más bien todo lo contrario, tal vez por una temperatura inadecuada del refrigerador que, al mismo tiempo, impidió que los (pocos) frutos rojos lleguen a descongelarse.

En fin, si bien los chicos corretean y los padres puden comer sus platos con amigos, hay otros temas que atender para que el placer llegue desde todos los frentes.Recoletta* * Recta Martinoli y La Carolina. Reservas al (03543) 40-3329Abierto todos los días de 8 a 24.Efectivo y tarjetas.Cubiertos, $ 3.50.