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Hay que romper el molde

Cuatro Noches es un nuevo restaurante que ofrece comidas al disco y a la parrilla. Para destacarse, deberá inspirarse un poco más.

17 de noviembre de 2010 a las 10:27 a. m.
Hay que romper el molde

Cuatro Noches es otra de las novedades de esta temporada en materia gastronómica. Su nombre no está relacionado con el tipo de cocina que ofrece sino con la cantidad de noches que abre. Su especialidad es la cocina a las brasas y al disco, un nicho que no estaba siendo explotado en Córdoba a pesar del furor de Francis Mallmann en El Gourmet.com.

Claro, no todos tienen un Mallmann en casa y tampoco un espacio al aire libre para desarrollar semejante espectáculo. Acá lo tienen y se animaron a ofrecer un tipo de cocina que generalmente relacionamos con grandes reuniones familiares y con amigos, con cielos estrellados y humaredas que reconfortan el espíritu.

Y esa parece ser la idea, armar grandes mesas para disfrutar entre varios. Las buenas intenciones, por lo menos están: una recepcionista nos recibe en la puerta, el mozo ofrece una copa champán de bienvenida, el cocinero se acerca a la mesa para ver cómo anduvo todo, el mozo vuelve a ofrecer champán con el postre, y así varias veces hasta generar una buena atención.

El patio es una maravilla y desde allí observamos los discos de arado, alimentados a gas, con lo cual de antemano sabemos que perderemos el toque ahumado en el plato. Igual, vamos a probar el Menú degustación Cuatro Noches, que cuesta 150 pesos para dos personas.

De entrada, llega una bandeja con delicatessen varias, que vamos a acompañar con un fresco Nieto Senetiner Malbec Rosé 2009, a 55 pesos. Se trata de una picada que contempla panceta ahumada frita, quesos macerados con condimentos varios, olivas verdes y maduras, escabeche de pollo, un exquisito paté de hígado, aros de calamar en limón y unos cortes ternera asada al horno con hojas verdes. Se acompañó con pan en dos texturas: bollos caseros y finas tostadas.

Disco y hierroLos platos principales: el primero será al disco, Pollo a la portuguesa con papas y batatas rotas al horno. Se trató de un muslo deshuesado, bien dorado en el disco de arado con sus acompañantes: tomate, cebolla y pimiento rojo.

Esos tres elementos conforman la salsa, esa sustancia generalmente líquida (o semi) donde se esconde el éxito del plato. En este se trató de una sin un toque original que le permita distinguirse, o sumarle algo diferente al plato. ¿Textura? ¿Perfume? Algo de eso faltó.

El otro plato se llama Cerdo americano con salsa BBQ y ensalada Cuatro Noches. Se trata de dos costeletas de cerdo (ni más ni menos), asadas a la parrilla, acompañadas de una tímida salsa ácida y algo descolorida a base de tomate y cebolla procesada.

No hay trucos, no hay magia, tampoco hay sabores que se destaquen. Ni si quiera el contraste de las hojas verdes con frutas e hinojo pudo condecorar la preparación.

Luego del postre (mousse de chocolate y frutas con helado), entendemos que las buenas intenciones y la originalidad en el método de cocción no alcanzan para destacar a un restaurante.

A veces, las ganas deben reforzarse con una búsqueda gastronómica que rompa el molde. Ya sabemos que el que lo logra, finalmente se destaca en el medio. El ejemplo citado, Francis Mallmann, tal vez sirva para intentar un mundo más colorido, alegre, lleno de condimentos y perfumes, combinaciones delicadas o rústicas pero siempre con amor por experimentar con el sabor de los alimentos. Cuatro Noches* * * Rafael Núñez  4344. Reservas al (0351) 153-811162.Abierto de miércoles a sábados por la noche.Efectivo y tarjeta Visa.