El estratega del mediodía
Pablo Biffarella es profesor de Educación Física y nos invita a compartir un almuerzo especial, con yerba mate y muchas frutas.
Pablo Biffarella es profesor de Educación Física desde 1991. Hace algunos años jugó en la primera de Huracán de barrio La France y en La Tablada, club al que también preparó físicamente durante varias temporadas. Hoy, entre otras cosas, sigue manejando su gimnasio (Sweat) en barrio Alto Verde, al que se dedica apasionadamente desde hace 26 años.Su padre fue un reconocido crítico de arte y su hermano se dedica a la música. Pablo, en cambio, es deportista y el cuidado de la maquinaria física del hombre es parte fundamental de su vida y de su propia obra. Por eso, no para de difundir que la buena alimentación es primordial para la calidad de vida. "Si no, el cuerpo se cobra revancha", asegura.Arriba de la mesa lo esperan como en un cuadro manzanas, mandarinas, pomelos, bananas y nueces. Además, el profe consume mucho mate tradicional y un pomelo ahuecado donde también infusiona yerba con el agua caliente de su dispenser. "Lo hago por una cuestión de tiempo y por una cuestión estratégica. Seguramente si voy hasta mi casa voy a perder mucho más tiempo y voy a ingerir una mezcla de cosas que, con mi actividad física actual, después no podría metabolizar", se explaya.Pablo se levanta todos los días a las 7 de la mañana y cuenta que a esa hora, mientras él va a la verdulería, las panaderías se ven desbordadas por la cantidad de gente en busca de "facturas y criollitos calentitos". "Esos negocios ven desbordada su capacidad de retención. La gente hace cola en la calle, estaciona desesperada en cualquier lugar para no perderse los criollitos", dice en voz alta.Opción sana"Ingerir cosas con poco nivel de grasa no es más que una opción. Por ejemplo, a la mañana desayuno mate, a media mañana y al mediodía consumo dos manzanas, dos bananas, cinco mandarinas, y a la noche puede ser que coma carne sola o pollo con ensaladas, no lo mezclo con hidratos", comenta.Y sigue: "Puedo parecer un marciano, pero sólo es una cuestión de conducta. Y soy feliz, porque se manifiesta en el organismo y en la salud, y en la evolución y en el rendimiento durante el día. Está claro: si al mediodía consumo muchas calorías, la sangre se va al estómago para la digestión y de ahí viene el famoso sueño de la siesta, porque bajan los niveles de sangre a nivel cerebral", explica el profe.Eso sí, los fines de semana dice que se da con los gustos. "Pero no me como cinco fetas de salame de la colonia con pan y queso, como apenas una, o dos… ¡y sin pan! Y si me junto a comer un asado no me tomo media botella de vino, sino una o dos copas de buen vino. Y de ferné, te puedo tomar un vaso, no tres ni cuatro, como la mayoría de la gente. Si seguimos así tendemos a los niveles de obesidad de Estados Unidos. Y eso sería muy malo para todos", concluye Pablo.

