De todo corazón
Alimentación sana, actividad física y dejar de fumar son las claves básicas. Una guía completa para que las arterias gocen de buena salud.
Una buena y larga vida para el corazón depende de lo que comemos y de la manera en que vivimos. Estudios e investigaciones sobre este tema continúan a diario, pero no hay dudas de que el mejor combustible para el motor que irriga sangre por todo el cuerpo se apoya en tres pilares fundamentales: alimentación sana, actividad física y eliminación de factores de riesgo como el tabaquismo y el estrés crónico.No se trata de tener una conducta abnegada, aburrida ni plagada de privaciones, sino de ir construyendo una buena calidad de vida, en un cuerpo sano y vital. Aquí es donde la dieta juega un rol crucial, ya que el exceso de grasas e hidratos de carbono facilita que se acumule colesterol en las paredes de las arterias y las placas de ateroma que se forman obstruyen la normal circulación de la sangre.La vía para prevenir problemas cardiovasculares es disminuir el consumo de alimentos que contienen grasas de origen animal, grasas saturadas y grasas trans (hidrogenadas). Por lo tanto, hay que comer equilibrado y variado y esto se traduce en reducir el consumo de carnes rojas, reemplazar lácteos enteros por descremados y disminuir los productos de panificación y pastelería, galletas, papas fritas, snacks y margarinas.El otro flanco a controlar son los hidratos de carbono. "Ocupan entre el 50 y 60 por ciento de las calorías ingeridas y seleccionados adecuadamente, son la principal fuente de energía para todas las funciones del organismo y para el desarrollo de actividad física", señala Elena Martini de Pacheco, responsable del Departamento de Nutrición del Instituto Modelo de Cardiología (IMC). Por eso, a cuidarse del azúcar refinado, de los helados, golosinas y bebidas dulces, "ya que sólo aportan calorías y pocos nutrientes esenciales", remarca la nutricionista.Hidratos de carbono útiles encontramos en vegetales, frutas, granos enteros, germen de trigo, legumbres, semillas y salvado. "Son los únicos que contienen fibras solubles e insolubles de vital importancia", apunta Martini de Pacheco y explica las razones: producen saciedad, retardan la absorción del azúcar; regulan el movimiento intestinal y previenen el cáncer de colon. Menos sal, más salud La sal hoy está posicionada como la gran villana en la alimentación y no sólo para quienes tienen hipertensión arterial. El corazón y los riñones agradecerán su franca disminución en la preparación de la comida y también habrá que tener cuidado con los alimentos que se compran hechos y envasados. Es que hasta hace relativamente poco tiempo, a casi nadie se le ocurría pensar en la cantidad de sodio que tienen los productos alimenticios, pero "alrededor del 70 por ciento de lo que consumimos de sal viene de los alimentos preparados o procesados y del agua", apunta la nutricionista. Como no se puede controlar su proceso industrial, es necesario adquirir el hábito de leer las etiquetas en los envases y tomar en cuenta que, según precisa María Amelia Isa, médica cardióloga, integrante del IMC, "los conservantes, determinadas aguas minerales, embutidos, productos congelados, vegetales y sopas enlatadas, así como panes y productos de copetín" contienen sal y muchas veces, en exceso. Rodeados que estamos de alimentos "salados" y pensando en el bienestar general, "se debería controlar la ingesta diaria de sal en toda la población, desde la niñez", sugiere Pacheco.La recomendación es agregar 5 gramos (equivalente a una cucharadita al ras) de sal durante la cocción, para prevenir hipertensión, insuficiencia cardíaca y renal. "Otros condimentos como especias y hierbas aromáticas sirven para realzar el sabor de los alimentos y aprovechar sus cualidades antioxidantes", agrega la especialista.Los alimentos de bajo contenido en sodio y que pueden comerse sin mayores inconvenientes son los cereales naturales, harinas, fideos secos, vegetales y frutas frescas. Para no perderse en buenas intenciones, aquí va un plan alimentario que puede serte de ayuda. Lo preparó para VOS la licenciada Martini de Pacheco. Hacele caso.

