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Un maestro en el arte del trío

Kenny Werner,el pianista y educadornorteamericano, llega con su mejor formación al festival. Antes, charló conVOS.

31 de octubre de 2011 a las 08:03 p. m.
Un maestro en el arte del trío

A su pesar, o para su satisfacción, Kenny Werner no es reconocido como uno de los mejores pianistas de jazz de su generación. Por más que su currículum incluya colaboraciones con monstruos de la talla de Joe Lovano, Dave Holland, Jack DeJohnette, Randy Brecker o Toots Thielemans, y sea de hecho un excelente músico y compositor, su nombre está asociado más a su faceta de educador que a la de líder en la formación más clásica de jazz: el trío. La culpa la tiene Effortless mastery (Maestría sin esfuerzo) un libro que publicó a poco de iniciarse como profesor, y que resultó un auténtico éxito entre músicos. "Se ha vuelto, accidentalmente, en una guía para artistas, no solamente músicos. No tenía intención de escribirlo, pero cuando empecé a enseñar, las palabras vinieron solas, y a los estudiantes parecía gustarles. Así que dije 'ok, hablemos de esto', y luego decidí publicarlo. Todavía no tengo claro si me pone contento o no, pero mundialmente se me reconoce más como autor de ese libro que como pianista", comenta Werner desde Nueva York, a días de su participación en el Festival Internacional de Jazz de Córdoba. –¿Y hoy qué le da más satisfacción: tocar o enseñar? –Casi siempre, los músicos nos volvemos maestros cuando no tocamos lo suficiente como para subsistir, aunque algunos no lo admitan. Es la manera en que yo llegué a enseñar, pero ahora toco lo suficiente como para vivir de eso, y al mismo tiempo no podría dejar de ser un educador. Siento que tengo que transmitir todo lo que pueda a las nuevas generaciones de músicos. Además, en la Universidad de Nueva York me tratan muy bien. Con todo, al final, soy como la mayoría: prefiero estar sobre un escenario tocando, o componiendo.Así que una brevísima reseña describirá a Kenny Werner como un pianista prolífico e inquieto, que encontró en la música y en su experiencia un verdadero propósito, y en la observación de los aspectos psicológicos y emocionales de los músicos la razón de su vocación como profesor. Eso sí, no conviene dejarse engañar por el título o su traducción: ser un maestro lleva tiempo."Cuando alguien alcanza la maestría en algo, no requiere esfuerzo, sucede por sí mismo. Vos hablás castellano ¿cierto? Cuando lo hacés, no requiere ningún esfuerzo de tu parte, es como caminar. También hablás inglés, pero es seguro que te cuesta un poco, porque todavía no has alcanzado a dominar el inglés con tal maestría que simplemente salga de tu boca. Lo que trato de enseñar es que los músicos no se han vuelto completamente maestros ni han dominado completamente su arte porque están demasiado ocupados esforzándose llegar a serlo. A Effortless mastery le siguieron otros cuatro libros, y en el medio Werner no dejó de tocar por todo el mundo. Lo mejor salió de un trío que lideró durante más de una década, el mismo con el que llega a Córdoba, con Ari Hoenig en batería y Johannes Weidenmueller en bajo. Un entorno al que llegó de manera fortuita. "Antes de conocerlos yo venía tocando con Billy Hart y Drew Gress, y tenía una gira corta, de un par de semanas, por Europa. Ninguno de ellos estaba disponible, y Ari y Johannes eran dos jóvenes que podían tocar en cualquier momento y ensayar lo que hiciera falta. Me di cuenta en el acto de que lo que Ari hacía en la batería era muy innovador –de hecho, creo que todos los bateristas jóvenes deberían fijarse en su estilo–, y Johannes tocaba como si fuera parte de mi trío desde siempre. Así que llamé y confirmé la gira; tocamos en París y me di cuenta de que dialogábamos musicalmente de un modo muy fluido. Llamé a mi mánager y le dije que para los compromisos que tuviéramos en adelante, éste era mi trío", relata. –Donde está el jazz hoy: ¿es una música para músicos, un género popular o un nuevo tipo de música clásica? –Las tres. Hay gente que lo aborda como si fuera música clásica, como Wynton Marsalis; hay quien toca para otros músicos y resigna el éxito en términos de popularidad; y hay gente que lo hace sofisticado y le agrega cosas nuevas, pero le pone mucha pasión, tanta que puede dirigirse a no-músicos. Creo que esto último es lo que me interesa, no quiero aburrir a los jóvenes con mi música, quiero tocar hasta el límite de mi creatividad y de mis habilidades técnicas, y sentirlo tan profundamente que la audiencia también lo perciba. Me atrae más eso que el aproach clásico, que me parece menos excitante. En conciertoKenny Werner Trío se presenta este viernes a las 21.30, en el Teatro del Libertador. Entradas,$ 30. Abono para los 5 días del festival, $ 100.Toda la programación del festival, acá.