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Movimiento perpetuo

A mitad de camino, el encuentro internacional ya es un éxito, tanto por el nivel de los conciertos como por la actitud del público.

04 de diciembre de 2010 a las 04:07 p. m.
Movimiento perpetuo
Oscar Feldman mostró una forma muy personal de hacer latin jazz.

Si una buena cantidad de público y un notable nivel artístico son indicadores válidos, el primer tramo de la segunda edición del Córdoba Jazz Festival podría considerarse un verdadero éxito. Las tres primeras jornadas dieron pruebas de que existe un público curioso –por lo que se pudo ver, en gran parte joven– que se siente atraído por una música que más allá de definiciones viaja a través de otras músicas, con distintas maneras de crear y desparpajo. El viernes, en la sala del Teatro Real, el doble programa de la apertura puso en escena dos maneras de moverse del centro, aun sin alejarse de consolidadas tradiciones dentro del cada vez más amplio alcance del jazz: el gusto por lo latino del saxofonista Oscar Feldman y el jazz-rock de The Avengers, la banda integrada por Adam Holzman (teclados), Lincoln Goines (bajo), Kim Plainfield (batería) y Beledo (guitarra). Con un cuarteto formado por músicos argentinos, Feldman tocó en la ciudad de Córdoba después de 10 años y presentó algunos temas de Oscar e Familia, su último disco. A partir de una idea de latin jazz que no se concede a tropicalismos sin antes indagar zonas del tango y del folklore, la música del cordobés de Nueva York se jugó en la ejecución y se resolvió en la improvisación. En este sentido el respaldo de los músicos que lo acompañaron fue fundamental. La solidez de Pablo Motta en el contrabajo, la versatilidad de Oscar Giunta en la batería y la creatividad de Hernán Jacinto al piano, sumaron virtudes y química emotiva a un sonido cargado en los fraseos tensos del saxo alto y más lírico en el saxo soprano. En cierto modo también lo de The Avengers fue un encuentro de cuatro individualidades, esta vez orientadas hacia esa fusión que, a lo largo de la década de 1970, plasmaron formaciones como Return for Ever y Weather Report, por ejemplo. Si en su momento ese sonido simbolizó la modernidad y las nuevas posibilidades que otorgaban los instrumentos eléctricos y el despliegue de las formas más allá del formato canción, hoy la fusión se mueve en un laberinto cuya salida inmediata podría ser el museo. Escuelas nacionales El viernes, en el Teatro del Libertador, se produjo otro de los regresos previstos en la programación del festival. Fernando Huergo, bajista cordobés radicado en Boston desde hace 20 años, volvió con un quinteto formidable, para mostrar los temas de Provinciano, su último disco. Junto a Yulia Musayelyan (flauta), Juan Cruz de Urquiza (trompeta), Natalio Mangalavite (piano), Franco Pinna (batería), Huergo desplegó su credo musical, decididamente inspirado en los ritmos del folklore. Huergo se suma a lo que ya podría contemplarse como una tradición dentro de los innumerables caminos de un sonido argentino, con una música escrita con precisión y particular sentido de la pulcritud. Su quinteto –que el viernes tocó con tres de sus integrantes originales– interpretó esa mesura sin sacrificar intensidad y puso el fuego que cocina las buenas músicas. Huergo es un instrumentista de notables recursos, Yulia soleó con sonido inmaculado y una articulación perfecta, y Pinna –tucumano de Boston– coloreó el aire moviendo acentos y cortando el tiempo con toques y silencios. Excelente. Un párrafo aparte merece Mangalavite, por lo original de su toque –ni hablemos de su atuendo colorido– y la puntualidad de sus ideas, siempre atentas a lo que el otro hacía y pensaba. El pianista será el protagonista del tercer "regreso" del festival, el lunes a las 20.30 en el Patio Olmos, Junto al percusionista Martín Bruhn, como parte del ciclo Lunes de La Voz. Imperdible. La noche del viernes, la segunda, tuvo un broche inmejorable con Gilson Peranzetta y Mauro Senise. El dúo transitó un repertorio viejo y glorioso, hecho de standars de la música brasileña, esas bellísimas páginas de Edu Lobo, Pixinguinha, Garoto, Ary Barroso, entre otros. El piano de Peranzetta dialogó con Senise, que alternó saxo alto, soprano, flauta y piccolo, con un maravilloso sentido del swing y la soltura necesaria para hacer de esas perlas otras perlas. El Libertador programaba anoche el dúo de la cantante Christine Corre y el pianista Frank Carlberg, y la Mingus Dynasty, un tributo al gran Charles con toda la historia a favor. En las trasnoches, músicos cordobeses en distintos locales de la ciudad y, más temprano, también hubo jazz en el paseo del Buen Pastor. En las salas, en los locales o en la calle, la programación continuará hasta el miércoles. Queda mucho por escuchar, esto recién empieza.ProgramaDomingo a las 19 Walter Barraza Quinteto y La Colmena Big Band. Paseo del Buen Pastor (Hipólito Yrigoyen y San Lorenzo). Gratis. Domingo a las 22. Enrico Pieranunzi Trío. Teatro del Libertador (Vélez Sársfield 365). $ 20. Lunes a las 20.30. Natalio Mangalavite. Patio Olmos (Vélez Sársfield y Bv. Illia) Gratis, pero se solicita colaborar con un alimento no perecedero.