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Un intento fallido

Prometieron mejorar el ritmo, pero no alcanzó con acortar discursos y suprimir canciones. fueron más de tres horas, con pocos atractivos.

08 de marzo de 2010 a las 01:12 a. m.
Un intento fallido
EFICACES. Steve Martin y Alec Baldwin se repartieron sin fisuras la conducción de la ceremonia.

Querían una ceremonia ágil, sin exabruptos emotivos (pidieron a los nominados que no carguen tintas dramáticas en sus discursos) y un límite de 20 segundos para agradecimientos. Un plan perfecto, al menos para los argentinos, que sintonizamos lo que cada año sabemos que será una eterna sucesión de premios que no nos incumben, pero que igual miramos porque todo el mundo está mirando. Esta vez, con El secreto de sus ojos en primera división, la adrenalina ayudó a la larga espera, aunque desde el Kodak Theatre juraron apurar el ritmo: sacaron del aire sin titubear a los morosos, eliminaron la presentación de canciones nominadas y cuadros musicales y pusieron a desfilar a los ganadores como bolillas de lotería.Alec Baldwin y Steve Martin se repartieron líneas jugosas del libreto y pasaron la pelota a presentadores que supieron aprovecharla, como Tina Fey, que antes de dar la categoría a mejor guión original, pidió más actores generados por computadora para felicidad de los guionistas, o Ben Stiller, que ingresó caracterizado como un avatar Na'vi para presentar a los nominados a mejor maquillaje. Lo mejor de ver a las celebridades es verlas en acción y agradecemos esos minutos en que se dedican a algo más que mostrar modelitos y sonreír para las cámaras, como las interminables horas de alfombra roja, previas de la ceremonia y entrevistas intrascendentes al pie de la estatuilla. Pero verlos, como sea, sigue rindiendo. En Canal Trece, la transmisión marcó picos de más de 20 puntos y la presencia argentina sostuvo el interés durante las más de dos horas y las categorías que hubo que esperar hasta saber quién se quedaba con el premio.