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Perlas propias: cómo fue el paso de las películas argentinas por el Festival de Mar del Plata

Ya pasaron por el festival de Mar del Plata las tres películas argentinas que integran la competencia internacional. El público festejó la interpretación de Alejandro Awada.

04 de noviembre de 2015 a las 02:40 p. m.
Roger Koza (Especial desde Mar del Plata)
Perlas propias: cómo fue el paso de las películas argentinas por el Festival de Mar del Plata
El público celebró la interpretración de Alejandro Awada en "Mecánica popular", la nueva película de Alejandro Agresti.

Desde el viernes, las salas marplatenses destinadas a celebrar el 30º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se llenan. Jóvenes y jubilados, curiosos y cinéfilos, la heterogeneidad del público es una de las características más notables de este festival. La otra sorpresa no es cinematográfica sino climática: la temperatura máxima no pasa de los 16 grados. El invierno tardío deja en fuera de campo el mar y las playas. Ir al cine es una elección razonable. La programación de este año, además, tiene una solidez poco frecuente: hay cine de máximo riesgo y zonas de seguridad. Aquí conviven Kryptonita, de Nicanor Loreti, una de superhéroes vernáculos y uno de los hits del festival, con 88:88, de Isiah Medina, una de las películas más raras y exigentes vistas hasta ahora, obra de un cineasta proletario que se apropia de la filosofía de Alain Badiou con procedimientos estéticos cercanos al hip hop y que a su vez remite al cine del último Godard. La diversidad y la calidad son reglas indiscutibles en esta edición.

Las argentinas

El interés público (y la prensa nacional) pasa por las competencias. Acá hay tres importantes, y la que mayor exposición y relevancia tiene es la competencia internacional. A esta altura, ya se estrenaron las tres películas argentinas incluidas entre las que buscarán llevarse el Ástor 2015.

, de Pablo Agüero, desató las primeras controversias, sobre todo cuando el filme, en cierto momento del relato, pone una atención minuciosa en el procedimiento de embalsamamiento del cuerpo de Eva Duarte de Perón. La polémica es inevitable, y no será la primera vez que el cuerpo y el espíritu de Eva constituyan una zona de disputa simbólica e ideológica.

Mecánica popular

, de Alejandro Agresti, enfureció a la mayoría de los críticos y tuvo una recepción bastante cálida entre el público, que festejaba con carcajadas audibles los exabruptos discursivos y ostensiblemente machistas proferidos por el personaje interpretado por

. La nueva de Agresti es fiel al espíritu de desmesura del cine del director: durante una noche, la oficina de una editorial es el escenario elegido para que el máximo responsable de las publicaciones, quien parece vivir una crisis existencial insondable, se encuentre con una joven escritora que desea ser publicada a toda costa. La ampulosidad de ciertos movimientos de cámara no logra disimular el costado teatral de la propuesta. Teatro maximalista del absurdo, aquí el director escenifica un ajuste de cuentas con la historia argentina, la vida intelectual y unas tantas cosas más.

La película argentina más amable de todas es sin duda

La luz incidente

, el filme protagonizado por la extraordinaria Érica Rivas y dirigido por Ariel Rotter. Este drama familiar situado en la década del ‘60 ostenta la virtud de la sugerencia y la circunspección estética. A veces la elocuencia pasa por la dosificación de los sentimientos decisivos que conmueven la vida de las personas, y en esa operación vence el cine. Si hay una película argentina con posibilidades de llevarse algún premio, es la de Rotter.

La política de los actores

Además de

El abrazo de la serpiente

, la monumental

jungle movie

antropológica de Ciro Guerra, en donde dos exploradores europeos se inmiscuyen en los saberes sagrados de las culturas amazónicas antes de la conquista, tanto

El precio de un hombre

como

Remember

son películas sostenidas por y en sus actores. En el primer caso, el filme de Stéphane Brizé es un retrato preciso sobre la precarización laboral en Francia, cuyo drama encarnado por el gran actor galo Vincent Lindon permite divisar el conjunto de humillaciones que debe pasar un hombre de unos 50 años para conseguir un empleo. Cada gesto de Lindon cuenta; cada vez que tiene que sortear una entrevista laboral, la indecencia de un sistema se devela y repercute en su conducta.

Después de

Calendar

, el director canadiense Atom Egoyan no volvió a realizar buenas películas. Tras varias películas destinadas al olvido eterno,

Remember

, otra obra en su haber que apenas supera la medianía del cine de temas importantes, será recordada por el trabajo estupendo de Christopher Plummer, secundado aquí por otro gran actor de Hollywood: Martin Landau. El tema de fondo es lo monstruoso por antonomasia del siglo XX: el nazismo. El filme de Egoyan cuenta la historia de dos ancianos, ambos sobrevivientes de un campo de concentración nazi, que deciden ir por un oficial de las SS que se esconde en Estados Unidos y que acabó con la mayoría de sus familiares. En

Remember

no todo es lo que parece y la memoria no está exenta de trucos, a veces truculentos, sobre todo cuando el cineasta elige un tono didáctico para dar a entender la negación de lo abyecto.