"Oz, el poderoso": la magia está intacta
Se estrena esta semana "Oz, el poderoso", una nueva versión cinematográfica inspirada en el libro para niños, producida por Disney y protagonizada por James Franco.
Para los que viven de México para abajo del continente, hay apenas una referencia de aquella película vieja (excepto para los fans de Pink Floyd que vieron el fime mil veces, buscando las sincronías con el disco The dark side of the moon). Pero para los norteamericanos, El mago de Oz es quizá una de las obras de la literatura para niños más emblemática, clásica primera lectura, tan incorporada al imaginario como Alicia en el país de las maravillas o El principito.
A grandes rasgos, sabemos que en el relato una tal Dorothy ingresa en un mundo fantástico (que ranquea alto junto a los de Narnia, el país de Nunca Jamás o la Tierra Media). Pero el nombre del lugar es "el país de Oz" y, en su viaje inciático, ella se encuentra con diversos personajes: un león cobarde, un espantapájaros medio tonto, un hombre de lata sin corazón. En una fábula de simbolismos varios, todos acompañan a Dorothy para pedirle al Mago de Oz que les otorgue un don. Pero el mago en cuestión es quizá el personaje menos conocido.
Y en esta fiebre de darle vueltas de tuerca a los cuentos tradicionales y a las historias infantiles (en la que se inscribe también la ya promocionada Jack el cazagigantes), Disney decidió que su nueva megaproducción sea una especie de precuela cinematográfica que cuente no sólo quién es este tal mago de Oz, sino de dónde vino. Es que el autor L. Frank Baum, que escribió a principios del siglo 20 14 novelas ambientadas en Oz, nunca relató la historia del personaje. Piedra libre, dijeron los estudios del ratón, y hacia allá fueron.
Los guionistas de Oz, el poderoso, Mitchell Kapner y David Lindsay-Abaire, se basaron en algunas de las aventuras escritas en los libros de Baum, investigaron sobre la vida del propio autor y dieron con esta historia. Ahora, el Mago tiene un pasado. Según el filme, el hombre en cuestión se llamó alguna vez Oscar Diggs, y era un mago de circo con tanto sentido de la ética como dudosos poderes, que un día sale de Kansas en un globo aerostático y tras un accidente llega a la famosa tierra de Oz. Su nombre coincide con una profecía que existe allí sobre un nuevo líder, pero no todos están dispuestos a reconocerlo como tal. Como tres brujas, ante las que tendrá que probar que no es un vendedor de humo. Aunque ni él mismo sabe si no lo es.
Estrellas del cielo de Oz
Así como los guionistas se aseguraron de que varias escenas sean aptas para fantásticos despliegues en tres dimensiones, también ficharon para los personajes a actores de moda del cine no exclusivamente para niños. Así, James Franco se pone en la piel del mago y las brujas, lejos de aquellas tremendas mujeres de verrugas y barba del cine fantástico (¿alguien recuerda a la convincente Anjelica Huston en La maldición de las brujas, de 1990?) están encarnadas por una tríada de chicas sexys: Mila Kunis, Rachel Weisz y Michelle Williams.
La varita de mando, en este caso, es del director Sam Raimi, entrenado en esto de contar grandes historias épicas y sacarle jugo a las escenas de acción con la primera trilogía de El Hombre Araña. Pero Raimi es también un hombre de sangre, reconocido por sus películas como la saga Evil dead o Arrástrame al infierno. Habrá que ver si en la pulseada ganará el tono aleccionador de la marca Disney o la vocación por el relato con pulso de suspenso de Raimi. Sobre él, señaló James Franco en las notas de producción del filme: "He trabajado con Sam más que con cualquier director, y uno de sus principales aportes es su fantástico talento con los efectos especiales; y su talento para contar y dar ritmo a una apasionante historia cinematográfica a través de imágenes y tecnología de punta".
Sin embargo, el filme no se apunta en la carrera de remakes de historias de niños contadas en tono de adultos (eso de ver a los hermanos Hansel y Gretel armados hasta los dientes o a Blancanieves como una exterminadora letal), sino que se plantea como una película claramente para chicos, familiar. Michelle Williams aclaró: "Deseaba hacer una película que pudiera ver mi hija, y estaba realmente emocionada de formar parte de una película que nos deja un mensaje positivo, que no está teñido de sarcasmo. Es una película que uno puede compartir con toda su familia".
Increíble pero real
En el backstage de la mayoría de las películas de efectos especiales, los actores cuentan que la mayor dificultad es enfrentarse a la nada. Es decir, actuar sobre un cromo verde e imaginar constantemente los paisajes, interlocutores, escenas de acción, que luego son añadidas de manera digital. Pero la decisión de producción, en Oz, el poderoso, fue otra. Atendiendo al tono teatral que buscaban en el filme, se montó un set real, de grandes dimensiones, en el que se filmaron las escenas.
El mismo Raimi explicó: "Para mí era importante contar con sets para los actores. Deseaba que ellos tuvieran algo para tocar y ver que fuera real. No me importaba si debían imaginar el mundo más allá de Oz, pero quería que este lugar fuera lo más real posible porque ello los ayudaría a anclar sus interpretaciones. Los 700 artistas de animación por computadora (CGI), que trabajan en post-producción, pueden ver la textura del ladrillo y cómo los rayos del sol salpican unas hojas caídas. El patrón ya está definido. Su trabajo es continuar ese mundo y el aspecto establecido".
También hay clicks que activan ese imaginario. Zach Braff (de la serie Scrubs), por ejemplo, figura en los créditos pero (como el actor Martin Freeman, el Gollum de la trilogía El señor de los anillos) le pone voz y movimiento a un personaje creado por computadora: Finley, el mono alado que acompaña al mago en su viaje a través de la Tierra de Oz, y que sirve como consejero y voz de la conciencia de Franco. Claro que el casting incluyó algo más. Como toda película fantástica, hubo que buscar una gran cantidad de actores de baja estatura, en este caso, para interpretar a los Munchkins (seres pequeños "que adoran cantar y bailar"), encabezados por el actor Tony Cox (uno de los duendes malvados de Un santa no tan santo).
Para no dejar puntada sin hilo, Raimi convocó a Danny Elfman, compositor estrella de Hollywood que, para más datos, creó el tema de apertura de Los Simpson y trabajó con Tim Burton en varias ocasiones. Así, con el combo completo, el filme de Disney llega para seducir a ese público que conoce la historia de principio a fin, aunque la película deberá vérselas con otra audiencia para la que Oz en un mundo muy, muy lejano. Para ellos, Raimi, declaró: "Espero que la bruja malvada y los babuinos alados los aterroricen. Y creo que hay algunas sorpresas esperándolos a lo largo del Camino Amarillo. Hacia el final de la película, espero que se alegren de que finalmente haya triunfado el bien y, ojalá, sientan que fue una experiencia inspiradora".
Oz, el poderosoFantasíaGuion: Mitchell Kapner y David Lindsay-Abaire (basado en las novelas de L. Frank Baum ). Dirección: Sam Raimi. Con James Franco, Mila Kunis, Rachel Weisz, Michelle Williams y Zach Braff. Fotografía: Peter Deming. Música: Danny Elfman. Duración: 130 minutos. Estrena el jueves 7 de marzo. En 3D.
Versiones
El maravilloso mago de Oz, la novela de Lyman Frank Brown, se publicó en 1900 y enseguida tuvo su primera adaptación teatral, en Broadway, en el año 1902. Pero fue la pantalla grande la que convirtió la historia en parte de la cultura cinematográfica de Estados Unidos. La primera versión y la más icónica hasta el día de hoy es el filme musical de 1939 que produjo Metro Goldwyn Mayer, protagonizado por la por entonces jovencísima Judy Garland como una Dorothy de trenzas castañas. De ese filme es la famosa escena en la que ella canta Somewhere over the rainbow, parodiada hasta el infinito y más allá, por Tom y Jerry, Los Muppets o Futurama. Luego se hicieron varias versiones más: al menos tres series de animé japonés y una primera versión de Disney en el cine, Oz, un mundo maravilloso, de 1985, con la actriz Fairuza Balk (Casi famosos, Jóvenes brujas) como Dorothy, aunque con menos aspecto aniñado y más adolescente. De 2013 es también una producción de dibujitos animados, Dorothy of Oz, que cuenta la historia del regreso de la niña, ya crecida, al país fantástico, con voces de Lea Michelle (Glee) y Kelsey Grammer (Boss). Como todo producto de la cultura pop, las interpretaciones del mundo de Oz tienen variantes para todos los gustos, películas futuristas, familiares o pornográficas. Entre las múltiples combinaciones posibles, hay una versión turca de la historia y un híbrido impensado: Apocalypse Oz, un corto inconseguible que quién sabe cómo se las arregla para hacer un mash up entre Apocalipsis Now y la historia de la pequeña Dorothy. El horror. Evidentemente, hay de todo en las viñas del señor de Oz.

