"Ne change rien": La música y el trabajo
El documental "Ne change rien", del director portugués Pedro Costa, cumple con el desafío de filmar la música en una clave muy distinta a la del videoclip. Nuestro comentario.
Ne change rien es un documental de 45 planos fijos (o 47, si se tienen en cuenta los créditos) sobre el costado musical de la conocida actriz Jeanne Balibar (La comedia de la inocencia, Clean). Se trata de un cortometraje de 12 minutos realizado en el 2005 que ahora, felizmente, se convierte en un largometraje de 100 minutos. Ne change rien honra la amistad y admiración mutua que se profesan la actriz y el director. Pero esta nueva obra maestra del director portugués Pedro Costa importa por otros motivos, que van más allá de un vínculo entre dos artistas.
En primer lugar, Ne change rien presenta un desafío estético: ¿cómo filmar la música en una época en la que el videoclip disciplina la mirada y el oído? Costa elige extensos planos fijos para mostrar el trabajo de los artistas sobre la materia musical. A diferencia del videoclip, donde predomina una idea de producto y lo musical se reduce a una mímica en función del espectáculo, Costa se limita a registrar ensayos, algunas presentaciones y grabaciones; la música es una labor colectiva.
Es por eso que el montaje no puede ser analítico. A menudo Costa construye el espacio a través de planos en profundidad de campo que permiten ver al conjunto en su contienda orientada a pulir los arreglos y la composición, en tiempo real. Nada ni nadie puede sobresalir porque la materia musical desconoce al intérprete, al solista como tal. Costa privilegia la interacción de los intérpretes subordinados a la canción, y es pertinente, entonces, elegir un tipo de plano que lo demuestre (indirectamente, Ne change rien es también una imputación contra el narcisismo vulgar que rodea la escena musical, algo que Costa también detecta en la comunidad cinematográfica).
Como ocurría en ¿Dónde yace tu sonrisa escondida?, la gran película sobre los Straub trabajando en el montaje de Sicilia, Costa insiste en pensar el arte como un trabajo entre otros. El zapatero, el sastre, el cineasta, el músico en un pie de igualdad. En efecto, hacer una película implica un trabajo minucioso. Hacer música requiere de un meticuloso ejercicio constante para entender las formas musicales. Si los Straub se preocupaban por el movimiento de una palmera en la parte superior de un plano en el que un afilador dialogaba con un transeúnte, aquí Balibar se preocupa por entender el momento exacto en donde debe ingresar a la canción con su voz.
La grandeza de un artista está en filmar lo que necesita. Y sólo pueden hacerlo aquellos que reconocen la necesidad de un plano y una melodía, aquellos que tienen necesidad de entonar y enfocar, porque hay un imperativo y una urgencia personal que debe traducirse en expresión artística. Los que saben, como dice una de las canciones que interpreta Balibar, que la felicidad es imposible si el estómago está vacío.
Ne change rienCalificación: Excelente (*****) (Portugal-Francia, 2009). Dirección: Pedro Costa. Con Jeanne Balibar. Guión y fotografía: P. Costa. Edición: Patricia Saramago. Duración: 100 minutos. Apta para todo publico.

