Miradas opuestas: "Peter Capusotto y sus tres dimensiones"
VOS te muestra dos puntos de vista contrapuestos sobre la nueva película Capusotto.
Los reyes cansadosEmanuel Rodríguez
Desde hace un buen tiempo sobrevuela en la Argentina la sensación de que los únicos capaces de destronar a Diego Capusotto y Pedro Saborido del reinado de la comedia son los mismos Diego Capusotto y Pedro Saborido: o bien gracias a la costumbre de superarse a sí mismos en sus espirales de delirio, o bien por el agotamiento de esa misma estructura polidiscursiva que los consagró. Bueno: en el caso de la película Peter Capusotto y sus 3 dimensiones, funciona lo segundo. Si tras cada media hora de Peter Capusotto y sus videos en la TV Pública uno se quedaba con ganas de más, el filme en 3D parece explicar de un modo largo y aburrido que esa brevedad era un mérito.
Los chistes de la peli, que son los mismos de la tele pero estirados y ornamentados con una dosis exagerada de estridencia sonora y un uso inexplicablemente triste de la tercera dimensión, no resisten la extensión y se vuelven repetitivos, ligeramente bobos. Es como si la insistencia desnudara el esqueleto del gag y éste se volviera predecible, muy predecible, acaso sólo apto para fanáticos incondicionales. El leit motiv de la película, en contra de la idea de entretenimiento, propone al principio un viaje más o menos interesante, pero se va diluyendo a medida que la película avanza y se transforma involuntariamente en un verdadero atentado contra el entretenimiento, una sobredosis de aburrimiento apenas interrumpida por dos o tres genialidades desternillantes.
Por supuesto, Capusotto y Saborido siguen siendo los reyes de esa comedia lisérgica, los mejores a la hora de reírse del peronismo de base y los únicos rockeros a los que el rock les permite ridiculizar así sus preceptos y adeptos: ahora, la película es un bodrio colosal, tiene el aspecto de un chiste que salió mal, o del gesto cínico de un rey un tanto cansado de sus funciones de bufón.
No apto para todo públicoPablo Leites
Todo Peter Capusotto y sus 3 dimensiones (mira el trailer) es un gran chiste. El hecho mismo de la traslación del formato televisivo al cine (un 3D que se burla sin piedad del 3D), a través de una productora como Pampa Films, es una gastada enorme basada en la mecánica que el actor y Pedro Saborido pusieron a punto para reírse del
rock y sus clichés. Sólo que esta vez no hay videos incunables y los cuadros están hilvanados por una crítica a la posmoderna e infantil necesidad de entretenerse al precio que sea.
La pantalla grande funciona apenas como un amplificador de detalles y está claro que cualquiera que no haya visto ningún capítulo de las 6 temporadas del programa le encontrará menos gracia que a History Channel. Y está bien. No se puede ser masivamente divertido criticando al entretenimiento masivo, ni reflexionar sobre política, humor, drogas o música exagerando la carcajada. La virtud es haber hecho ese capítulo especial sin correrse ni un milímetro, sin pisar en ningún momento el palito de volverlo una comedia apta para todo público.
Haber dejado afuera a un par de personajes también puede verse como una virtud: el humor absurdo deja de serlo cuando no se dosifica y se convierte en una sucesión de gags coronados por risas grabadas. El único e insalvable problema de Peter Capusotto y sus 3 dimensiones es que no hay forma de verlo en YouTube, el canal de difusión por excelencia construido a fuerza de fanáticos irredentos. En cualquier caso, bien vale la pena y el precio ir, sentarse, ponerse los anteojitos 3D y escuchar a Violencia Rivas en su delirante cruzada antisistema, apoyada por el humor peronista Bombita Rodríguez y la prédica rolinga de Jesús de Laferrere.

