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Mel Gibson, contra las balas

El polémico Mel Gibson volvió al cine con "Al filo de la oscuridad", que llega a Córdoba esta semana.

20 de febrero de 2010 a las 03:36 p. m.
Ramiro Ortiz
Mel Gibson, contra las balas
MEL GIBSON. Regresa a la actuación luego de varios años de reclusión.

"Maldita película, no tengo ganas de promocionarla". Esos deben ser, palabras más o menos, los pensamientos de Mel Gibson por estos días. Y es que Al filo de la oscuridad, el thriller que marca su regreso a la actuación después de siete años, ha puesto en guardia a los periodistas de espectáculos de todo el mundo. Una vez más, el retrato del héroe de Corazón valiente está en la cabecera de sus escritorios clavado con alfileres."Racista". "Antisemita". "Homófobo". Una sola de esas acusaciones habría bastado para sellar el féretro de cualquier persona necesitada de una buena imagen pública para impulsar su carrera. Pero Gibson, más poderoso incluso que muchos políticos, sobrevivió al linchamiento mediático. Y ahora está de vuelta, aunque pagando un alto costo. El precio de tener que contestar preguntas sobre su vida privada, mientras publicita su nueva película, Al filo de la oscuridad, una producción de 60 millones de dólares, comandada por un experto del género, que está dando buenos rindes en boletería, y donde vuelve a encarnar a un héroe tipo del cine industrial norteamericano, el sujeto que decide buscar una verdad por cuenta propia cuando la ley no puede brindar soluciones.En Al filo de la oscuridad (Edge of darkness), Gibson encarna a Thomas Craven, un experimentado detective viudo de la ciudad de Boston, que cae en la cuenta de que tiene que cambiar de método cuando su propia hija es asesinada muy cerca de su casa. Un panal de corrupción y conspiraciones se asoma detrás del velo, y debe saltar hacia allí.Uno y otro ladoSiete años estuvo sin actuar en cine Mel Gibson, durante los cuales dirigió dos películas que le reportaron dinero e injurias en cantidades industriales. En 2004, con La pasión de Cristo, se ganó lo de "antisemita" y "blasfemo". En 2006, con Apocalypto, lo señalaron por glorificar la violencia. Se supone que estos episodios, y algunos otros de índole personal, como un arresto por conducir alcoholizado, lo llevaron a vivir muy cerca de la reclusión. Había salido de una difícil para meterse en otra igual de peluda, porque se había salvado del suicidio, tras sufrir la "bancarrota espiritual", sumergiéndose en la Biblia, y concibiendo la idea de filmar la historia de Jesucristo según su mirada.A la postre, Gibson ha retornado ahora de su segunda gran crisis, con algunas novedades que todavía le resulta incómodo explicar, y que le hacen lamentarse públicamente de haber abierto tantas puertas a la prensa cuando era una estrella en ascenso.Hoy por hoy, ubicado entre los poderosos de los negocios de Hollywood con una fortuna personal de casi 700 millones de dólares, Gibson muestra como su mayor logro actual a su octavo hijo, una beba recién nacida, engendrada junto a su nueva pareja, una mujer 14 años más joven que él, con la que empezó una relación mientras aún no se había separado de la que fuera su esposa por más de tres décadas.¿Qué ganas puede tener Gibson de hablar con un periodista acerca de esto? Tal vez por eso un reportero del periódico inglés Telegraph que lo entrevistó hace cosa de un mes notó cierta tristeza en su voz: "Soy un duro hijo de p... y ya no pueden volver a joderme –lanzó Gibson ante el grabador–. Si le preguntás a cualquiera cuál es su miedo número uno, te va a decir que es el miedo a la humillación pública. Multiplicá eso por una escala global y vas a darte cuenta de lo que me estuvo pasando a mí. Eso te cambia y te vuelve un duro hijo de p... Lo que no te mata te fortalece".Con o sin picanteEl argumento de Al filo de la oscuridad fue tomado de una serie en seis capítulos que emitió la televisión británica en 1985. Por entonces causó revuelo porque incluía alusiones directas al gobierno de la entonces primera ministra Margaret Thatcher, en relación a cierta tensión que surgió en esa época con la Unión Soviética por una cuestión nuclear.El creador del ciclo y ahora director de esta versión para la pantalla grande, por entonces no había puesto pie en Hollywood: era y es Martin Campbell, el ducho comandante de superproducciones como La máscara del Zorro, o las recientes y exitosas entregas de James Bond, Goldeneye y Casino Royale. Un veterano que a los 70 años hace películas repletas de adrenalina.La misma adrenalina que Gibson parece necesitar para comprometerse con el cine, cuando se arriesga a reescribir el mito de Jesucristo o a especular sobre la crueldad durante la declinación del imperio maya.Aunque tal vez ahora quiera bajar los decibeles, pues parece que el componente político no suena con un volumen demasiado alto en Al filo de la oscuridad. Habrá que ver si es así o no. Pero si se ha vuelto tan duro como dice, es difícil que dé el brazo a torcer justo ahora.