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Los salvajes

Nuestro comentario del filme "Figuras de la guerra". Calificación, excelente.

13 de julio de 2012 a las 12:00 a. m.
Roger Koza
Los salvajes
'Figuras de la guerra' muestra con sensibilidad el mundo de los inmigrantes.

En esa fantasía globalizada donde el mercado es un magma liberado por donde circulan los productos, miles de sujetos deambulan entre fronteras sin poder elegir con libertad sus destinos y movimientos. Sucede en Europa y en esa ficción llamada América, pero ya casi no hay territorios que no se sientan amenazados por esa figura restituida en su peligro: el extranjero, o más precisamente, el inmigrante ilegal, personaje que se explica bajo una concepción reduccionista de soberanía. Es él, supuestamente, quien pone en peligro los puestos de trabajo, el que introduce la mugre, la rapacería, ciertos virus, incluso el terrorismo.

El extraordinario filme de Sylvain George sitúa la batalla en Calais, al norte de Francia y a 36 kilómetros del territorio británico. Es un espacio específico de una guerra no declarada contra los desposeídos de naciones económicamente devastadas que están en todos lados. El inmigrante es el síntoma de una distribución parcializada de la riqueza. Allá, afganos, libios, rumanos; por acá, bolivianos, paraguayos, chinos. Es un fenómeno universal.

Desde el 2007 y durante tres años, este director de 44 años filmó cuerpo a cuerpo, completamente solo, la cotidianidad de los perseguidos. Tareas mecánicas como el cepillado de dientes y el lavado de ropa, la preparación de la comida y los refugios para dormir se combinan con un sentido regular de emergencia. Por ejemplo, huir de la persecución policial, lo que requiere diversas habilidades como correr, naturalmente, pero también quemarse las huellas digitales para no ser reconocidos como viejos intrusos por los sistemas informáticos. El ritual es del orden de lo siniestro: los clavos y el fuego, las yemas de los dedos y la identidad elidida. Lo imponente de Figuras de la guerra es que en esta reinvención del cine militante no se renuncia ni a la belleza ni a la forma cinematográfica. No se trata de una película panfletaria o de denuncia.

Figuras de la guerra restituye la función de la imagen: darle existencia a lo diferente y a la desemejanza; el otro existe, habla, se mueve. George no habla en nombre del oprimido, más bien deviene en un canal sensible. La operación estética y política es precisa: desarticular el modelo de representación del inmigrante.

Cuando todo parece terminar en una batalla campal en una zona de refugiados conocida como "la jungla", después que los salvajes caucásicos desplieguen sus fuerzas y arremetan incluso contra mujeres y niños, la limpieza étnica resultará ineficaz. Ellos volverán, y ahí estará George con su cámara, esperando rabiosamente para ser el cronista de una guerra diferida y sin imágenes. No habrá impunidad visual para los salvajes.

Figuras de guerraDocumentalExcelenteDirigida por Sylvain George. Francia, 2011. Duración: 150 minutos. En el Cine Teatro Córdoba.