Licencia para mirar
Continúa en la ciudad de Unquillo la Tercera Muestra del Nuevo Cine Cordobés, una iniciativa que pone a disposición del público una selección sólida y variada de películas.
Córdoba debe ser la única provincia donde se puede organizar una muestra sólida y variada con un conjunto de películas realizadas en su propio territorio. Si se trata de encontrar una alternativa a la omnipresencia del agente británico que domina la cartelera, la segunda semana de la Tercera Muestra del Nuevo Cine Cordobés, en el Espacio INCAA 725 de Unquillo (Av. San Martín 1505), es un destino razonable y confiable.
El espectador puede elegir al azar y cualquier filme resultará una buena elección. Por ejemplo: hoy a las 19 se podrá ver Cuentas del alma (2012), de Mario Bomheker. Una militante inexperta del ERP, que tras un "arrepentimiento" público frente a las cámaras de la televisión tucumana en 1976 se exilió primero en Paraguay y después en Israel, reconstruye, décadas después, su pasado político. Se trata de un interesante retrato, ni apologético ni condenatorio, de la subjetividad revolucionaria.
En sintonía con el film de Bohmeker, El premio (2011), de Paula Markovitch, es una aproximación al espíritu de la época y a la experiencia de la militancia, desde la ficción y desde la mirada de una niña. En plena dictadura, la clandestinidad exigida por las circunstancias lleva a que una madre y su hija vivan casi como fantasmas en una casa al lado del mar en San Clemente del Tuyú. Tal vez, algún día, el padre de la niña volverá, pero la vida continúa. Y así, a propósito de un certamen literario organizado en su escuela y patrocinado por el ejército argentino, la niña articulará su experiencia traumática. Gran ópera prima de Markovitch, una película menos simpática que Infancia clandestina: su modelo narrativo es menos clásico que el del filme de Ávila y su reconstrucción de época pasa estrictamente por develar el paisaje afectivo de su pequeña protagonista (jueves 8 a las 19, sábado 10 a las 20 y domingo 11 a las 21)
Y sobre el mismo tiempo histórico se podrá ver La sensibilidad (2011), el extraordinario mediometraje de German Scelso. Las dos abuelas del realizador sufrieron en la última dictadura el espanto de que sus hijos fueran secuestrados. Una de las abuelas recuperó a su hija, la otra no. Lo interesante es que Scelso muestra la diferencia de clase de sus dos abuelas, sin juzgar y sin mostrar preferencias, pero va descubriendo una sensibilidad, a veces inconmensurable, entre Laura y María Luisa. Una película notable del cine cordobés actual (viernes 9, a las 21, con la presencia del director).
Si bien pronto se estrenarán comercialmente, también se exhibirán Salsipuedes (2012), de Mariano Luque, y El espacio entre los dos (2012), de Nadir Medina. Luque encuentra el modo justo de indagar sobre la violencia familiar; Medina aborda el fin de la adolescencia con conocimiento de causa e idoneidad estética. Y quienes no hayan visto Los labios (2010), de Santiago Loza, y Por sus propios ojos (2008), de Liliana Paolinelli, dos películas clave, tendrán un nueva oportunidad.
Otros recomendadosDiario de un cura rural: en este drama vertical situado en la propia conciencia de un religioso el gran cineasta Robert Bresson depuró enteramente su particular estilo. ¿Cómo filmar la gracia? He aquí la respuesta, aunque también un breve pasaje en el que el cura se permite un paseo es una demostración de cómo filmar la felicidad en la tierra. (Sábado 10, a las 19, en el Cineclub Municipal Hugo del Carril, San Juan 49).
Morir como un hombre: la obra maestra del portugués João Pedro Rodrigues centra su relato en los últimos días de vida de una drag-queen llamada Tonia. Desde el plano inicial en el que se explica médica y filosóficamente el cambio del sexo, pasando por un paseo nocturno en el bosque donde Tonia, su amante y unas amigas terminan cazando duendes, hasta llegar al mismísimo entierro del protagonista, lo que ocurre visualmente en esta meditación sobre la identidad y la finitud humana es literalmente deslumbrante (jueves 8, a las 20, en el Cineclub La Quimera, Pasaje Escuti esquina Fructuoso Rivera).

