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Latinos somos nosotros

Crítica de la película “Sugar: carrera tras un sueño”, la historia de un beisbolista dominicano en los Estados Unidos.

25 de diciembre de 2009 a las 04:19 p. m.
Latinos somos nosotros
SUGAR. La película excede la ficción y en su epílogo se convierte en una conmovedora revelación.

"¿Hay que hablar como Hugo Chávez para ser considerados latinoamericanos? ¿Qué pasa cuando escuchamos el acento de un cordobés o de un porteño? ¿Nos parecen latinoamericanos? ¿Podemos decir que Mariano Grondona es latinoamericano? La identidad en nuestro continente, y la identificación con el mismo, siempre ha sido confusa. Por suerte, en nuestro tiempo MTV nos ha dado las pautas y los ejemplos necesarios para ser hoy considerados latinos".La extensa y necesaria cita pertenece a Peter Capusotto y sus videos, antes de la presentación del personaje Latino Solanas, una parodia a la codificación de latino en el marketing global. Así como existe un rapero y un cantautor latino, también existe una representación estereotipada del latino en el cine: el latino es pasional, propenso a la corrupción (y al narcotráfico), machista incorregible, dúctil con sus movimientos corporales, sencillo en todos los órdenes. A veces es el bárbaro; en otras ocasiones, el latino se presenta como reserva espiritual de la humanidad.La proeza de Sugar: carrera tras un sueño, dirigida por dos jóvenes realizadores estadounidenses, reside, precisamente, en saber esquivar con inteligencia todos los clisés del latino e intentar entender uno de los fenómenos que ostensiblemente caracteriza la vida de miles de latinos en el siglo pasado y lo que va de éste: la migración forzosa a países desarrollados. Después de Half Nelson, el dúo Boden y Fleck demuestra que todo lo bueno de su opera prima puede ser superado. Sugar comienza en algún lugar de República Dominicana. Muchos jóvenes se entrenan día y noche en béisbol y en inglés. ¿Están en un campo de concentración? Se preparan para emigrar a los EE.UU. y jugar en alguna liga profesional. Es el sueño americano para latinos."Sugar" es el nombre del protagonista, que es descubierto y llevado al país de las oportunidades infinitas, aunque este dotado lanzador tratará al éxito y al fracaso como a dos impostores, como solía decir Mark Twain. En efecto, Sugar... es mucho más que un filme de deportes y un drama de inmigrantes. Más bien se trata de un sutil estudio sobre la cultura estadounidense desde la perspectiva de un latino que apenas habla en inglés. Así, la cámara funciona como una prolongación de los ojos del beisbolista: un virtuoso plano secuencia en el que el protagonista sale de su cuarto y visita un casino sintetiza una cultura.Los últimos 20 minutos son impredecibles, principalmente porque Boden y Fleck conciben que el verdadero desafío de su personaje pasa por la conquista de su autonomía y el desciframiento de su deseo. Deriva narrativa no exenta de emociones, Sugar… excede la ficción y en su epílogo se convierte en una conmovedora revelación. Ficha. Calificación: Muy buena. Dirección: Anna Boden y Ryan Fleck. Con: Algenis Perez Soto, Rayniel Rufino, Andre Holland, Ann Whitney.