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Las rubias de Woody Allen

A días del estreno de su nuevo filme, un repaso por las varias blondas que estuvieron en las películas del director.

01 de julio de 2011 a las 05:10 p. m.
Las rubias de  Woody Allen
Radha Mitchell.

Scarlett Johansson. Fue su fetiche desde Match Point, en 2005, y con ella hizo sus dos siguientes películas: Scoop y Vicky Cristina Barcelona. El encuentro no fue buscado. Scarlett apareció como reemplazo de última hora de Kate Winslet y a pesar de ser por entonces muy joven -apenas 19 años- Allen detectó la genetica de una gran actriz. Además de confesar que la sexualidad de la rubia lo abrumaba.

Naomi Watts. Conocerás al hombre de tus sueños. Primera y única colaboración entre ambos, a pesar de que Allen la venía buscando hacia tiempo. La última novia de King Kong cumple con todos los requisitos de las musas de Woody: rubia, sensual, alegre e inalcanzable.

Léa Seydoux. Medianoche en París. Aunque no es la típica rubia americana, Lea se acerca al estereotipo del director, refinado por el contacto con Johansson. Voluptuosa y rosada, la actriz encarna las fantasías de un amor que empieza por el cuerpo.

Evan Rachel Wood. Que la cosa funcione. Como una especie de niña poco enterada de su sexualidad, la actriz interpretó la promesa de juventud recuperada para el personaje de Larry David en la comedia. Esta vez, la blondez fue sinónimo de candor adolescente y abismo generacional insalvable.

Radha Mitchell. Melinda y Melinda. Para este filme Woody pensó primero en Naomi Watts, pero no estaba disponible. A cambio encontró a una belleza profunda, sensible y lúcida en la actriz australiana. La hizo sufrir, la redimió y la llevó a los extremos del amor romántico.

Mariel Hemingway. Manhattan. Una de sus primeras y mejor logradas debilidades rubias, con la nieta de Ernest en el rol de una adolescente enamorada del personaje que el mismo Allen interpretaba. Otra vez, la rubia candorosa que sufrirá por amor.

Diane Keaton. Annie Hall. Misterioso asesinato en Manhattan. La última noche de Boris Grushenko, entre otras. Mujer y musa del director durante los comienzos de su carrera, Diane es la rubia real, la que lo entretiene, lo contradice, lo enamora y lo pone a reflexionar. Una rubia pero no tanto.

Mia Farrow. Maridos y esposas. Zelig. Historias de Nueva York. Sombras y niebla. Alice. Hannah y sus hermanas, entre otras. La rosa púrpura del Cairo. Con ella, ademas de familia e hijos, creo algunas de sus mejores películas y puso a circular algunos de sus marcas registradas en la manufactura de mujeres complicadas. Mia fue la rubia del encanto y las decepciones, la mujer que enamora y hace sufrir casi siempre porque sufre.