La linternita mágica
Pido Gancho es una propuesta muy original: un cineclub de películas infantiles, en las que los niños ven material de primera calidad, que no se da en los cines y gratis. Además, realizan actividades en talleres.
La linterna mágica es una de las primeras versiones del cine tal como hoy lo conocemos, que inventó un pionero allá por finales del siglo XIX. La linternita mágica sería la versión alternativa de una propuesta dedicada a los más chicos. Pero Diego Pucheta y Natalia Pereyra le encontraron un nombre mejor: Pido Gancho.
Así se llama el espacio que funciona dos domingos al mes en la Biblioteca Vélez Sársfield (Félix Frías y Lima, en barrio General Paz), y que combina un seleccionado de cortometrajes animados de primera calidad, con actividades de taller para los pequeños, donde las temáticas de los filmes se abordan libremente a través de las manualidades. Y todo a la gorra.
“La idea surgió por una mezcla de cosas –cuenta Diego Pucheta, coordinador de Pido Gancho–, cuando con Nati (Natalia Martínez, organizado a su vez del taller Niños Artistas), con quien tuvimos dos hijos, empezamos a ver qué material iban a consumir nuestros hijos, y entre que yo vengo del cine y ella también del arte, empezamos a buscar en Internet otras alternativas para mostrarles”. “Para esa época hablamos con la gente de la biblioteca Vélez Sársfield y les gustó la propuesta, con lo que nos ofrecieron un espacio para armar Pido Gancho”, completa Diego.
“Inmediatamente, recurrimos a la gente del festival Anima, una muestra excelente de animación que se hace todos los años en Córdoba. Enrique González, el coordinador de ese festival, y que también fue mi profesor en la universidad, se enganchó inmediatamente y empezó a pasarnos material”, revela Pucheta.
“Además de eso, recurrimos al material que tienen en la web las numerosísimas escuelas de cine animado que existen en el mundo y empezamos a pedirlo prestado”, agrega.
Cómo es
Dice Diego Pucheta: “Nuestra propuesta consiste en proyectar cortos para los chicos que en realidad son para todo el mundo. Las funciones duran entre media hora y cuarenta minutos, y pese a que tenemos muy buena concurrencia de público, muchas veces salimos a invitar a los chicos que están jugando en la plaza, los cuales entran a la sala con sus pelotas, llenos de polvo. Pero esa es la propuesta. Que sea un espacio descontracturado, un cine donde los chicos puedan hablar, sentirse cómodos”.
“Muchas veces –amplía Diego–, más que nada para organizarnos nosotros, armamos temáticas, como por ejemplo ‘compartir’, o ‘el agua’, que han sido algunas. No es que después haya debate. Es nada más que algo lúdico. Después Natalia coordina el taller, al que generalmente se suman los mayores. Generalmente hacen un dibujito, o alguna cosita con plastilina o cartón. Al final, se lleva su obra como souvenir para su casa”.
Pido Gancho es una propuesta nueva. Empezó a mediados del año pasado e hizo 17 funciones. Su próxima función es el 17 de este mismo mes, a las 16 horas.
Una sorpresa para el final es que también podrán verse cortos animados de calidad internacional hechos en Buenos Aires (por Pablo Zaramella) y Juan Manuel Costa, un cordobés que con su productora El Birque se ha convertido en referente de la animación cuadro por cuadro en Córdoba.

