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La fiesta más oscura

Se estrena “¿Qué pasó ayer? 3”. La exitosa franquicia se suma a otras películas, comerciales e independientes, que coinciden en mostrar en drama o comedia el lado oscuro de las celebraciones.

25 de mayo de 2013 a las 12:03 a. m.
Juliana Rodríguez
La fiesta más oscura
Llega “¿Qué pasó ayer? 3”, otra película sobre celebraciones que no siempre terminan bien. Un subgénero con varios exponentes, década tras década.

Todo el mundo tiene bajo la manga un relato de alguna gran fiesta, una anécdota entre amigos que, de tanto contarla, se convierte en mito incomprobable. Pero contar una fiesta no es lo mismo que filmarla y lograr una escena creíble. Y algunos directores convirtieron esa dificultad en un género. Desde La fiesta inolvidable, esa comedia clásica en la que Peter Sellers pasaba una noche de juerga intensa, en la que cabía hasta un elefante, el género "fiestero" ha tenido un revival en los últimos años, impulsado por la trilogía demente de ¿Qué pasó ayer?, que ahora llega a su tercera parte (se estrena el jueves en salas de Córdoba).

La comedia devenida franquicia marcó un nuevo camino en las historias de veladas de alcohol, drogas duras y animales exóticos (un elefante, un tigre, un monito, siempre hay algún representante de la fauna africana como invitado al banquete). Sobre todo, porque la primera parte de ¿Qué pasó ayer? definió el perfil de las siguientes comedias de excesos: contar casi en tiempo real la experiencia de una noche descontrolada, de la manera más física posible, para que tras ver cómo los personajes se pierden (haciendo fondo blanco de tequila, esnifando cocaína o dejándose llevar por pulsiones de diversión anárquica) el espectador sienta el mareo de la resaca en carne propia.

Décadas de furor

En esa sintonía, cada una de las últimas décadas tuvo su icónica película de adolescentes en desenfreno etílico y sexual: Porky's en 1980; American Pie en 1990 y, en los últimos años, filmes como Supercool, de Greg Mottola, en el que dos nerds del secundario hacen lo imposible por conseguir alcohol; Proyecto X, en el que tres estudiantes deciden hacer una fiesta que los haga populares; Take me home tonight, el filme con Topher Grace (el de That 70's show) sobre dos universitarios que pretenden revocar su mala fama organizando una big party, o la reciente 21 la gran fiesta, sobre un cumpleaños que empieza feliz y termina casi en tragedia.

Las similitudes saltan a la vista: en todos los casos, el planteo es igual de básico: un grupo de amigos varones, adolescentes, no muy agraciados en términos de popularidad y torpes hasta para saber cómo divertirse deciden revertir su hado en una sola noche de fiesta y redención. Pero lo que comienza como un brindis noctámbulo de muchachos con ganas de pasarla bien termina en un ritual más cercano a Tánatos que a Eros.

Si, como analizan algunos antropólogos, la fiesta es el momento de conexión colectiva con lo sagrado y se presta para un particular trance de devoción religiosa, en estas historias los personajes sacralizan el momento en sí mismo. Brindan en nombre del brindis. Siempre, en ritos de iniciación: el final de la secundaria, las fraternidades universitarias, las despedidas de solteros. Una noche épica en la que todos actúan como si se acabara el mundo y lo más sensato frente a ese sentimiento fuera llevar al extremo el hedonismo noctámbulo.

“Creo que los directores de comedias tienden a sentir la necesidad de justificar el mal comportamiento de sus personajes. Y nunca pienso eso. Me gusta que se comporten así, soy fan del mal comportamiento, y no creo que deba justificarse”, dijo Todd Phillips, el creador de la saga ¿Qué pasó ayer?, como si hiciera falta aclarar que no hay intención moralizante en sus filmes. Y en una entrevista, agregó: “Todas mis películas, a medida que adquiero más habilidades para hacerlas, tienden a volverse más oscuras”.

Esa oscuridad, que en las películas de los últimos años estaban en el fin de inocencia de los protagonistas (los chicos de American Pie y la virginidad que con tanto empeño quieren perder) tiene desde hace poco otro desafío: mostrarla de la manera más realista posible. Y si el "natularismo" caravanero de Proyecto X está en el uso de una cámara subjetiva y el falso documental, en otras como 21, la gran fiesta está en contar una noche con la lógica de los filmes de acción: una escena frenética detrás de la otra, que avanza con la dinámica de una persecución de autos.

¿Qué pasó ayer? 3, entonces, llega con ingredientes similares pero ligeras variantes. Phil (Bradley Cooper), Stu (Ed Helms) y Doug (Justin Bartha) son hombres "maduros". Se borraron tatuajes, lograron el perdón de sus novias y de la ley. Pero Alan (el gran Zach Galifianakis) es el único que sigue sin rumbo. Para ayudarlo en plena crisis personal, sus amigos deciden llevarlo a una institución mental. Pero, como siempre, las cosas se desviarán en el camino. Sin boda, ni despedidas de solteros esta vez, vuelve a aparecer Mr. Chow. Y ya sabemos qué pasa cuando aparecen los ojos chinados y la voz aguda de Chow.

¿Y dónde quedan las mujeres en este formato, más allá de interpretar a personajes voluptuosos que se tiran felices y en remeras blancas a cuanta pileta aparece en estas fiestas en cuestión? Habrá que esperar a Spring Breakers, la versión oscura, independiente y de autor, de Harmony Korine (el mismo de Kids), sobre otro ritual de iniciación: las vacaciones de primavera de los estudiantes universitarios de Estados Unidos. Esta vez, las que salen de juerga son las chicas, interpretadas por exheroínas de Disney (Selena Gómez, Vanessa Hudgens), que empiezan como estudiantes con buen promedio y terminan asociándose con el dealer más prolífico de Florida.

¿Qué pasó ayer? 3ComediaEstados Unidos, 2013. Con Zach Galifianakis, Ed Helms, Bradley Cooper. Dirección: Todd Phillips. Guion: Todd Phillips y Craig Mazin. Para mayores de 16 años. Estrena en Córdoba el jueves 30 de mayo, en todas las salas.