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La Academia que no amaba a las mujeres

Kathryn Bigelow es la cuarta mujer nominada al Oscar como mejor directora en 82 años, ¿por qué?

05 de febrero de 2010 a las 04:01 p. m.
La Academia que no amaba a las mujeres
Los filmes de Kathryn Bigelow se caracterizan por su acción, tensión psicológica y dramas humanos.

Hollywood siempre adoró a sus actrices en altares y premios dorados, pero ese reconocimiento no se extendió a las mujeres detrás de cámara. En la próxima edición de los premios Oscar, muchos observaron que Kathryn Bingelow, que dirige Vivir al límite, competirá con su ex marido, James Cameron. Sin embargo, la anécdota de la rivalidad profesional tras el vínculo sentimental opacó otro detalle: se trata de la cuarta vez, en 82 años, que una mujer es nominada como Mejor Directora.

Las escasas candidaturas se repartieron antes en tres casos. El primero fue el de Lina Wertmüller, italiana descendiente de suizos que fue asistente de Fellini hasta que hizo camino propio, con varios filmes protagonizados por Giancarlo Giannini. Por uno de ellos, Pascualino siete bellezas, fue nominada en 1976 como mejor guionista y directora. El premio fue, al final, para John G. Avildsen, por Rocky.

17 años más tarde, Jane Campion volvió a estar entre las candidatas por La lección de piano. Tampoco se llevó el de dirección (ganó Spielberg por La lista de Schindler), aunque sí el de Mejor Guión. Algo similar le pasó a Sofía Coppola una década después, cuando la Academia la reconoció con un Oscar al Mejor Guión Original por Perdidos en Tokyo, pero el otro pasó derecho a Peter Jackson y su dirección de largo plazo de El señor de los anillos.

Si se comparan los perfiles temáticos, estéticos y narrativos de las películas de estas tres directoras (una tragicomedia italiana, un drama con temática de género y una película rara de romance sutil), no es de extrañar que los circunstanciales competidores que ganaron hayan encajado más en el molde de la Academia, con grandes producciones a la medida de la sensibilidad de Hollywood. Pero eso no quita el hecho de las escasas cuatro nominaciones.

¿Tan pocas directoras hay en acción? ¿O está la Academia formada por hombres que no aman a las mujeres? ¿Se trata de misoginia encubierta, de sensibilidades diferentes o, simplemente, de escasez de nombres femeninos en la industria más poderosa del cine?

Algunos observadores analizaron el caso. La ex directora de la Escuela Nacional de Cine de Gran Bretaña, Cherry Potter, por ejemplo, señaló en un artículo de The Guardian que el cine comercial tiene tantas presiones, que los productores y estudios pocas veces quieren arriesgarse a trabajar con mujeres con poca experiencia.

Sin embargo, ella nota que en el cine independiente y de menor presupuesto las mujeres ocupan más espacios. Incluso, recuerda que las únicas directoras que ganaron un Oscar por sus filmes fueron europeas: Marleen Gorris, de los Países Bajos, por Memorias de Antonia (1995), y la alemana Caroline Link, por En un lugar de África (2003).

Cuando estuvo en el Festival de Mar del Plata, en 2008, Bigelow misma señaló a los periodistas que deseaba que hubiera más directoras mujeres. Ahora, tras ser la primera mujer en llevarse el premio del sindicato de directores de cine, suena como la gran favorita de esta edición de los Oscar, con su historia sobre los desactivadores de bombas en Irak. Y cuando le preguntan en las entrevistas por qué le interesan esos temas “eminentemente masculinos, en lugar de dramas románticos”, suele responder que ese tipo de estigmatización es, en realidad, gran parte del problema.