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Javier Bardem, políticamente comprometido

El actor presentó "Hijos de las nubes. La última colonia", una película que defiende los derechos de los originales habitantes del Sahara.

16 de febrero de 2012 a las 05:33 p. m.
Agencia EFE
Javier Bardem, políticamente comprometido

El actor y productor español Javier Bardem impartió  una lección de talento y filantropía en el Festival Internacional de Cine de Berlín con la presentación de Hijos de las nubes. La última colonia, dirigida por Álvaro Longoria. Un film de 110 minutos de duración, que combina el formato documental con imágenes de archivo y fragmentos de animación, donde se repasa la historia de los Saharauis (habitantes autóctonos de la franja occidental del Sahara), desde la colonización española hasta hoy.

"Es un conflicto olvidado, que no está con la fuerza que debiera en la agenda internacional", denunció el actor y productor, acompañado de Longoria, en un debate con el público tras el estreno. Bardem nos conduce en el filme desde las raíces de la problemática hasta la situación actual "de estancamiento de toda solución". La cámara lo sigue, desde el 2008 hasta finales del 2011, por los pasillos de la ONU, los campamentos de refugiados y hasta las puertas de la Moncloa, donde pretende entregar al entonces presidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, las cartas de 230.000 españoles en apoyo a la causa.

Además, políticos como el ex presidente español Felipe González o el ex canciller francés Roland Dumas, y el lingüista y filósofo estadounidense Noam Chomsky analizan el conflicto de intereses estratégicos que pesa sobre el conflicto. "La idea surgió de la participación en un festival de cine en el desierto, Fisahara. Ahí decidimos llevar al cine un documental como éste, para trasladar al mundo una realidad que ni siquiera muchos españoles conocen de su antigua colonia", explicó. Hijos de las nubes. La última colonia visibiliza, con imágenes de archivo, desde la "Marcha Verde" de 350.000 personas lanzada por Marruecos para ocupar el territorio en 1975, a los sucesivos vaivenes diplomáticos en relación a su estatus político.

"En contra del Sahara se cruzaron, por un lado, los intereses económicos de EEUU y Francia, convertidos en aliados de Marruecos; por el otro, el apoyo de Argelia y Libia al Frente Polisario", expuso Longoria. La víctima de ese cruce de intereses es la población saharaui, con sus 200.000 personas subsistiendo en tierra de nadie, en campamentos de refugiados, y un número parecido de exiliados. La voz de estos saharauis está presente en el filme a través de los testimonios de hombres, mujeres y niños, ya sean personajes anónimos o representantes del Frente Polisario.

"Sé que mi presencia pesa mucho sobre el documental. Tal vez podría haberla evitado. No lo hice, porque sé que le doy una proyección que no tendría. Y, no lo olvidemos, también soy su productor", admitió Bardem, en un aparte ante los medios. El actor y productor español acudió a la Berlinale en su condición de famoso comprometido con una causa y limitó su presencia pública al debate que acaparó la atención de los berlineses y de los medios acreditados, dispuestos a captar a una de las presencias internacionales más codiciadas del momento.