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Harry Potter y las reliquias de la muerte: una película en la que todos crecen

VOS estuvo en un preestreno exclusivo de "Harry Potter y las reliquias de la muerte". Te contamos cómo es el principio del final de una saga que llega a su madurez.

17 de noviembre de 2010 a las 06:24 p. m.
Justina Berard / Especial
Harry Potter y las reliquias de la muerte: una película en la que todos crecen

El lanzamiento de Harry Potter y las reliquias de la muerte (parte I) generó una expectativa enorme en el público adolescente y en general.

Y tiene sentido, porque a juzgar por el éxito que han tenido las anteriores seis películas, ésta, que tiene que preparar la batalla final contra las artes oscuras, no puede ser menos.

La realización supera con éxito la prueba del crecimiento de sus protagonistas que ya no son inocentes niños de la Escuela de Hogwarts, sino magos adolescentes que incursionan en el mundo de las atracciones, deseos y confusiones, y que encima, están autorizados para hacer magia también afuera.

En algunos temas, la película también se aleja bastante del tono infantil que se podía ver en sus inicios: la defensa de la diversidad, contra aquellos que desean que se elimine lo diferente (una suerte de “purificación de la sangre” en el mundo de la magia, como bandera del mal); el destino, que debe ser enfrentado, a pesar de los retos del camino; y la muerte, algo con lo que Voldemort ha luchado toda su vida y que en esta última película aparece ocupando un lugar recurrente.

Hay un esfuerzo en introducir tantos detalles del libro como fuera posible -y esto es a todas luces el gran desafío de la película- que, al mejor estilo mágico potteriano, cada uno servirá para revelar algo en el final.

Desde lo estético, el filme hace un buen trabajo a la hora de trasladar la magia fuera de las paredes de Hogwarts, invita a ver todo tipo de efectos digitales y escenarios muy distintos a los que se habían visto hasta ahora.

Por momentos hay algunos saltos de locación que dejan al espectador preguntándose cómo ha pasado de un lugar a otro, pero David Yates -en la dirección- se encarga con astucia de servir rápidamente un tema diferente, sin dar demasiado tiempo para cuestionamientos y haciendo que la historia continúe.

Una vez más, Harry Potter cumple con sus seguidores. Emma Watson (Hermione) se lleva las flores. Muestra un salto importante en su actuación, además de aportarle al trío (Radcliffe, Grint y Watson) el condimento esencial para su equilibrio.

Harry Potter y las reliquias de la muerte es la primera parte del final de esta saga, una historia de magia que ya tiene un gran anclaje en la realidad.