Es duro ser un héroe
El protagonista de John Carter, próximo gran estreno de Hollywood, sufrió esguinces, desgarros y cortes en el la filmación. Pero lo haría de nuevo.
"Lo más importante para mí a la hora de interpretar a John (Carter) fue ponerle corazón y llevarle al redescubrimiento de sí mismo", contó el actor Taylor Kitsch, canadiense de 30 años más conocido por la serie de televisión Friday Night Lights. El dijo que se entregó en cuerpo y alma al proyecto hasta el punto de realizar un 98 por ciento de las escenas peligrosas sin recurrir a dobles. Una experiencia que lo dejó lastimado pero que le mereció la pena.
"No creo que nadie más pudiera haberlo hecho de la forma que se necesitaba para las escenas. Soy un chico físico y me gusta meterme de lleno en mis personajes, fue un extra", comentó Kitsch quien sufrió esguinces, desgarros musculares e incluso cortes en el pecho que fueron tratados con grapas. "Lo más duro fue aprender a caminar (con gravedad marciana). Estábamos en el cauce seco de un río en Utah y fueron siete horas de golpes. La secuencia de saltos con los gorilas blancos gigantes fue increíble. Me sorprendió que me dejaran hacerlo y pensaba que me iba a quedar sin tobillos", explicó el actor.
A pesar de todo, Kitsch dijo estar deseando volver a encarnar a Carter en una secuela que ya tiene planificada el director Andrew Stanton y que sería la segunda parte de una trilogía... si la taquilla responde.
Un siglo después de que el novelista Edgar Rice Burroughs diera vida al audaz John Carter en sus historias marcianas de ciencia ficción, Disney resucita al personaje con una superproducción protagonizada por Taylor Kitsch. Con el inminente estreno, John Carter tiene la obligación de hacer valer en taquilla los 250 millones de dólares que se estima que costó su realización, una cantidad equiparable al presupuesto de El Hombre Araña 3 y superior a la de la última de Transformers.
A su favor juega la materia prima en la que está basado el filme, la primera novela de la serie Barsoom creada por Burroughs (A Princess of Mars), que ya sirvió de inspiración a George Lucas y James Cameron para imaginar sus aventuras galácticas La guerra de las galaxias y Avatar, respectivamente. En su contra pesa una confusa campaña promocional centrada excesivamente en el dinero invertido en la acción -lo que puede dar la errónea sensación de que se trata de una nueva Furia de Titanes-, así como la escasez de rostros famosos en su elenco.
Esos problemas, sin embargo, son solventados con destreza por el equipo del filme dirigido por Andrew Stanton, un veterano de la animación que se pasa a las producciones de carne y hueso con John Carter. Stanton, ganador de dos Óscar por Wall-E y Buscando a Nemo y guionista de la saga Toy Story, se encargó de adaptar el relato al cine y supo equilibrar la acción en 3D, con descomunales bestias y lucha sin cuartel, con las emociones de los personajes que son los que hacen que la película funcione.
La trama gira entorno a un soldado de la Guerra Civil de EE.UU., John Carter, que es teletransportado accidentalmente a Marte (Barsoom) donde encuentra el amor y termina tomando partido en una batalla milenaria que enfrenta a sus pobladores. Carter (Taylor Kitsch), que adquiere poderes sobrenaturales gracias a una fuerza de la gravedad menor, se vuelve sin querer en el único capaz de salvar al planeta rojo.

