Entrevista con Romain Duris, el actor de "Lo mejor de nuestras vidas"
El actor francés Romain Duris, protagonista de Lo mejor de nuestras vidas, explica cómo fue la experiencia de ponerse en la piel del personaje de Xavier por tercera vez en su carrera.
Sucede en las películas y en la vida real: el tiempo pasa y la juventud languidece. Después de Piso compartido y Las muñecas rusas, el personaje de Xavier (Romain Duris) regresa a la pantalla con la última película que cierra la trilogía, Lo mejor de nuestras vidas. En el filme, Xavier ya tiene 40 años, atrás quedaron sus épocas de estudiante inseguro y vueltero con las mujeres, en su período en Barcelona y en Rusia. Ahora, la ciudad elegida es Nueva York.
"Poder desarrollar un personaje a lo largo de los años y aportar nuevos elementos al papel es una experiencia única en la carrera de un actor. De modo específico, este film planteó otras cuestiones en lo que atañe a abordar un personaje que, a lo largo de las dos primeras entregas, tuvo tal naturaleza despreocupada, ingenua y torpe que lo hizo atractivo, conmovedor, y un regalo de interpretación", explica Duris en una entrevista difundida por la distribuidora del filme.
El actor, uno de los nombres claves de la escena francesa de exportación, añade: "Lo discutí con el director y decidimos que Xavier se había convertido en un tipo con más coraje, que toma decisiones, las hace suyas, incluso si se equivoca, y son los errores que comete los que brindan el elemento cómico. Es mucho más emprendedor, y eso le hace atractivo. Era fascinante imaginarle con más años".
–Mientras rodabas "Las muñecas rusas", Cédric Klapisch ya pensaba un tercer capítulo. ¿También participabas en esa voluntad?–Totalmente, pero ello no impidió que le sugiriera a Cédric ideas para otros personajes. Teníamos otro proyecto que él abandonó para hacer Lo mejor de nuestras vidas, aunque estoy abierto a todas sus sugerencias para hacer otras cosas y explorar otras historias. Sabía que el tercer capítulo de la trilogía era cosa hecha. Es una experiencia única encarnar al mismo personaje otra vez, y le tengo apego a Xavier. En el fondo, es un buen tipo. Necesitaba trabajar su construcción usando mi imaginación. Como las bases eran sólidas, fue fascinante hacerle crecer.
–¿Volviste a ver los dos largometrajes previos antes del rodaje?–No. Quizá debiera verlos ahora. A decir verdad, creo que vi Las muñecas rusas otra vez, tras la cena, así que fue antes de la escritura del guion, y todo un año antes del rodaje.
–Cédric dijo que no hubiera realizado "Lo mejor de nuestras vidas" hasta que vos no hubieras tenido un niño. ¿Ser padre te ayudó a interpretar a Xavier?–No voy a denigrar el oficio del actor, y quiero defender mi negocio y el de mis colegas, así que he de decir que no creo que sea preciso ser padre para dar vida a un padre, o ser un bandido para encarnar a un matón. Aunque ayuda. Por ejemplo, en la escena en que Xavier está jugando con su hija y al tiempo habla con su editor por Skype, hay una clase de caos que resulta muy familiar para los padres, todo va del arte de la multitarea.
–¿Cómo fue trabajar de nuevo con Audrey Tautou, Cécile De France y Kelly Reilly?–Fue inmenso. Haber interpretado ya los personajes juntos ayuda, desde luego. Porque para Martine (Audrey Tautou), soy Xavier. Del mismo modo, ella es Martine, y supongo que eso le ayuda. Pasa lo mismo con Cécile. Cuando llego al loft de Isabelle en Nueva York -que creo es la primera escena que tenemos juntos-, supe inmediatamente que me hallaba en la secuela de Las muñecas rusas.
–Durante una escena particularmente encantadora, Xavier se ve frente a las tres mujeres de su vida, Martine, Wendy e Isabelle. ¿Fue una interpretación emocional?–Particularmente para mí porque las miro desde cierta distancia y ellas están tan bellas... las tres. Eso es enorme para Xavier. Y creo que para el público también. Todo cuanto expresan, todo cuanto Xavier ha experimentado a través de ellas, es de infarto. Es el momento en el que me siento más cerca del Antoine Doinel de François Truffaut, incluso del personaje de El amante del amor, porque ellas discuten sobre Xavier en tercera persona delante de él.
–¿Qué recordarás de estas tres películas?–Los recuerdos que tenga se verán naturalmente acentuados por los personajes de las ciudades en las que rodamos: Barcelona, San Petersburgo y Nueva York ¡Casi nada!
–¿Hasta qué punto cree usted que Xavier ha entrado en la vida de las personas?–Lo ha hecho, pero una vez más creo que es porque no engañamos. Cuando se explora algo muy humano, como Cédric ha hecho en esta trilogía, funciona. Ha regresado de a la humanidad de cada personaje y sus sensibilidades.

