Entre palabras e imágenes
"Flores del mal", la ópera prima de Daniel Dusa resulta un relato vivo sobre el amor adolescente entre una chica iraní y un joven parisino.
Flores del mal, de David Dusa, quizá sea uno de los pocos ejemplos exitosos en los que la imagen cinematográfica se conjuga y dialoga perfectamente con otros sistemas de producción y distribución de imágenes (otro caso sería la película serbia Tilva Ros, que se estrena en dos semanas en Córdoba). Aquí, el cine, el Ipod, YouTube y otros sistemas audiovisuales se combinan coherentemente en el relato.
Flores del mal, cuyo título remite lógicamente al gran libro de Baudelaire, es una película literalmente viva sobre el amor adolescente entre una joven iraní recién llegada de su país y un joven parisino cuya mayor virtud consiste en bailar breakdance en las calles, predicando una agilidad física extraordinaria. Su modo de transitar lo real es una prolongación de su baile: se mueve por el espacio como si su cuerpo no tuviera gravedad y el aire fuera una pista en la que patina con su esqueleto. Se conocieron por Facebook, y a partir de allí no dejarán de estar juntos.Lo que la ópera prima de Dusa permite visualizar es cómo la subjetividad juvenil está inscripta en un orden audiovisual. Aquí, la digitalización de los actos cotidianos, más que enajenar y privatizar la identidad y reducirse a un infinito narcisismo juvenil (que en Facebook alcanza su apoteosis), constituye una forma de vida. Los jóvenes se conocen por la web, pero no todo se reduce a la seducción y la curiosidad por otros jóvenes. En una escena romántica, los chicos bailan en su casa y él sostiene su teléfono mientras ese juguete técnico reproduce la música que bailan. Es una forma de vida donde las tecnologías electrónicas de mano son una extensión de la identidad.
Pero no todo es hedonismo en esta forma de vida. La joven usa su Iphone para seguir minuto a minuto todos los acontecimientos políticos de su país. Así, Flores del mal permite intuir un sistema electrónico de información clandestino. Al instante, los videos sobre la represión callejera en Teherán están disponibles en la web.
Lo genial del filme es que esta forma de vida no está en contraposición con un estilo ya pretérito pero no superado, nacido con la imprenta, cuyas criaturas dependían del libro como práctica esencial para dotar simbólicamente el contenido de sus vidas: la iraní le hará saber que Omar Kahayan es para su gente lo que para los franceses es Baudelaire.l
Flores del malMuy Buena (****)Francia, 2010. Dirigida por David Dusa. Con Rachid Youcef y Alice Belaïdi. Duración: 99 minutos. En el Cineclub Hugo del Carril.

