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El regreso de los tontos vivos

El estreno de Tonto y re tonto 2 pone el foco en la comedia de absurdos y reivindica lo mejor del género. Un repaso por algunos antecedentes que dieron cabida al regreso de la dupla que hizo historia en la década de 1990.

16 de noviembre de 2014 a las 01:10 p. m.
El regreso de los tontos vivos

Hubo un frente aguerrido, allá lejos y hace tiempo, cuando las películas eran  en inevitable blanco y negro y el pururú no era una opción en la falda. Fue una legión encabezada por Chaplin, Buster Keaton, Los hermanos Marx, Los tres chiflados y El Gordo y el Flaco, por nombrar algunos; un ejército de pioneros implacables que se abocaron a la noble tarea de hacer desternillar de la risa al espectador. Eran tanques imparables que desafiaban las reglas establecidas frente a cámara. En algunos casos, la destreza de los actores era envidiable. En otros, los parlamentos ingeniosos te tiraban para atrás en la silla mientras te palmeabas las rodillas con lágrimas en los ojos.

Luego vino el color y ese humor absurdo mutó lentamente en peripecias de un inadaptado dentro de una trama seria: el emblema fue, sin dudas, Peter Sellers, el hindú que perdía un zapato en La fiesta inolvidable, el señor serio de piel bronceada y mirada de vaca sagrada que trancaba inodoros y arruinaba eventos sociales; el hombre que se calzó el traje de policía en La Pantera Rosa. Pasaron los años y, con sobredosis de comedias, fue el turno de poner todas las fichas en un nuevo tipo de humor: la parodia.

Trama loca

Con la parodia empezaron a florecer películas todavía más absurdas, con argumentos que resumían lo más granado de géneros como "cine catástrofe", "espionaje" y "policiales". En el primer caso, la que arrasó como una guadaña fue Y dónde está el piloto, con la historia de un exmilitar que debe enfrentar a sus demonios para aterrizar un avión sin nadie al volante más que un muñeco inflable que hace de piloto automático.

[video:http://youtu.be/ZqtNxNRCcGg]

La fórmula incluía una metralla de gags –algunos bastante inocentes y otros subidos de tono–, que funcionaban como una patada al plexo del aburrimiento. Fue un éxito.

Le siguió, a mediados de los '80, la celebradísima Top secret (acaba de cumplir 30 años desde su estreno), protagonizada por un ignoto Val Kilmer, joven apuesto mezcla de Elvis Presley y James Bond que se enfrentaba a una fuerza militar similar a la nazi para rescatar a su amada. La película no tiene desperdicio y es tan inteligente como efectiva: pelea de vaqueros debajo del agua, escenas en reversa dentro de una biblioteca, científicos prisioneros y el bueno que al final resulta ser el malo.

[video:http://youtu.be/uuYTVl0iOkk]

Muy difícil destronarla, aunque algunos intentos estuvieron a la altura: la saga de La pistola desnuda, con el genial Leslie Nielsen a la cabeza, funcionó como puente entre una década y la otra, pero el género ya estaba herido de muerte por agotamiento.

[video:http://youtu.be/H4RssRXLWhQ]

Hubo otras bocanadas que emularon la receta pero que apenas si estuvieron a la altura, como Locos del aire, una parodia de Rambo con un musculado Charlie Sheen en el protagónico. Fue el último estertor de ingenio, luego vino una meseta de velorio interminable que incluyó parodias de películas de terror como Scream, o de épicas como El señor de los anillos y Narnia. Venía siendo hora de colgar los botines.

[video:http://youtu.be/PfjFo6sPLcM]

Explotación del tonto

Ese cine que hizo reír a toda una década en 1980 tenía rasgos particulares que fueron mutando hasta hoy.

Si bien a la par de las parodias corrían algunas series como Taxi, protagonizada por Danny DeVito y el inclasificable Andy Kauffman, o Paul Reubens poniéndole cuerpo al absurdo con su tierno Pee-wee Herman, se avizoraban tiempos de cambio. Al punto final del solo de humor lo puso Mr. Bean, el británico que apenas si pronunciaba palabra.

[video:http://youtu.be/BmZAxRH3Ibs]

Mejor de a dos

La década de 1990 retoma la receta de las duplas, lo que permite un peloteo de chistes a lo largo de la película, en la clara búsqueda de una química tripartita: los protagonistas y el espectador. Los guiones retoman el dúo para contar historias más livianas y aparece El Mundo según Wayne. Luego eclosionan los policías pavos que representan el brazo tonto de la ley y, finalmente, la pantalla grande sirve en bandeja, en 1994, la que sería una perlita que terminó dando el batacazo: Tonto y re tonto, de los hermanos Farrelly, protagonizada por Jim Carrey y Jeff Daniels. Los tipos la pegaron.

[video:http://youtu.be/OIuhsHpcNAU]

Las comedias eran románticas o de enredos, pero el chiste de la dupla demostraba tener tela para cortar hasta el hartazgo y se rompió el dique de la prudencia para dejar fluir un torrente de películas al estilo. Parecía que la reinvención del género consistía en mezclar ingredientes de todo lo que había como antecedente. Steve Carrell y Zach Galifianakis llegaron para dar la vuelta de tuerca final en esta nueva maquinaria implacable.

En ese marco parece intentar el regreso Tonto y re tonto, a pesar de la máxima que reza que las segundas partes nunca fueron buenas. Vuelven los tipos que se golpean las partes pudendas, o que se desgracian sin miramientos antes de decir cosas que no correspondan en lugares inapropiados. Es hora del regreso de los tontos vivos.