Temas del día:

El malo de la película

Nikolaj Coster Waldau protagoniza “Cacería implacable” y sigue con uno de los papeles centrales en la exitosa serie “Juego de tronos”.

29 de septiembre de 2012 a las 12:00 a. m.
El malo de la película
El actor interpreta dos tipos de villanos, en cine y televisión.

El nombre de Nikolaj Coster Waldau no es tan conocido. Sin embargo, su personaje en la serie televisiva Juego de tronos, Jamie Lannister, le dio la popularidad necesaria y lo catapultó para muchos nuevos proyectos.

Uno de ellos es Cacería implacable, la película que estrenó esta semana en los cines de Córdoba. En una entrevista de prensa, el actor dijo que no conocía la novela que se adaptó para el filme, pero sí otras escritas por Jo Nesbo. "Conocía sus novelas de Harry Hole, pero nunca había escuchado de ésta. En realidad, un año antes había habido otra película danesa llamada Headhunter, así que, cuando me llamaron, me confundí: '¿Ah, pero ésta es noruega?' Así que leí el guión y cuando llegué a la escena donde Roger Brown se tira a la pileta llena de mierda, pensé que quería ser parte de esto".

–¿Cómo fue hacer un villano como Clas Greve?–¡Es tan divertido! Especialmente cuando se pasa el límite y uno rompe con todas las reglas. Y es maravilloso pretender que uno tiene esa confianza. En lo que respecta a Clas, no hay que meterse con él. Él te sacaría. En cuanto a Jaime, no creo que realmente sea una persona perversa. Créase o no, Jaime tiene moral y tiene valores. En realidad, cree en el amor. Si sólo se tratara de su propia vida, él no hubiera empujado a un chico por la ventana. No creo que disfrute matando, pero no teme hacerlo si es necesario. Es bueno que Jaime no sepa que su hermana Cersei se está acostando con su primo Lancel, se sentiría destruido. Pero, si alguien se lo contara, no estoy seguro de que le creyera. Se siente tan seguro de su hermana/esposa. Pero estoy seguro que él también desprecia a Joffrey, su diabólico hijito. Los otros dos chicos son, hasta aquí, dulces. Dos de tres, no está tan mal.

–Clas haría cualquier cosa por un trabajo. ¿Qué es lo más extremo que tuviste que hacer vos?–Está la gran cantidad de humillación que es parte del proceso de audición. Mi audición más humillante fue cuando viajé para el papel del padre de Brad Pitt en El Curioso caso de Benjamin Button. En Hollywood siempre te dicen lo locos que están por vos, que todos quieren verte. Yo pensé 'es un muy buen guión, es David Fincher, va a ser perfecto'. Yo esperaba encontrarme con una gran sala con un equipo de cámaras, con Fincher y quizás hasta una canasta con regalos. Tenía altas expectativas. Cuando llegué, era una oficina pequeñísima con la directora de casting que me dijo: "Ey, escuché que querés leer para nosotros'. No había nadie más ahí, sólo una pequeña cámara filmadora que, para prenderla, tenía que golpearla con la mano.

–¿Continuaste con la audición como si nada?–Estaba decepcionado, pero empecé a leer la escena. Era todo muy dramático y yo estaba realmente compenetrado en el personaje cuando escucho un ruido de la filmadora. ¿Notaste que las cámaras viejas se apagan cuando están en reposo demasiado? Se apagó, ni siquiera estaba grabando, y ella me dice que continúe. Cuando terminó todo, me senté en mi auto a gritar obscenidades ante toda la situación. Quizás no fue la más extrema, pero sí la más humillante de mis audiciones.

El éxito

–¿Creías que sería tan exitoso "Juego de tronos"?–No, por supuesto que no. Se trata de un género al que nunca le ha ido bien en la televisión. Pero lo que a mí me encantó de eso, aún cuando los productores recién empezaban a describirlo, era que se trataba de algo ambicioso y loco. Debido a eso, pensé que podía tratarse de un verdadero y enorme error o convertirse en un éxito. Hubiera sido terrible ser el show de HBO que apestaba y tiraba abajo a la cadena.

–¿Los niños te ven y se asustan por tu personaje?–No. Espero que los chicos no hayan mirado eso, pero en cualquier caso el pequeño perverso y retorcido Joffrey es para temer. Un niño sabía que había empujado a Bran por la ventana y yo pensaba "¿Viste esa escena? ¿Cómo? ¿Cuándo? A veces subestimo la capacidad de los chicos de 11 años de conectarse a Internet.