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El hombre de la Quimera

Mañana cumple 30 años el Cineclub la Quimera, creado y sostenido por Juan José Gorasurreta, un incansable difusor del cine alternativo.

22 de febrero de 2011 a las 06:32 p. m.
El hombre de la Quimera
Juan José Gorasurreta, cinéfilo y pedagogo al frente y detrás del cineclub más viejo de la provincia. El mes que viene comienza la temporada con seminarios y estrenos.

Tres son las acepciones del término "quimera": un monstruo imaginario capaz de lanzar llamas; contienda o riña; y, finalmente, tal cual lo expresa el diccionario, "aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo". Es muy probable que Juan José Gorasurreta y sus seguidores, en esa tercera semana de febrero de 1981, momento fundacional y hoy legendario en el que se creaba el cineclub La Quimera, tenían en mente una inspiración más chaplinesca, aunque los tres significados del término denotan muy bien la posición del cineclub y sus padres fundadores. Gorasurreta ha sido (y es) una especie de criatura cinéfila dispuesta a la contienda. Su lucha ha sido siempre contra la hipocresía y la tibieza de espíritu. Un cineclubista ama el cine, y a través del cine se posiciona ante el mundo. Su libro La quimera del cine , una obra tan heterodoxa como personal, es la exposición casi barbárica y amorosa de su vida a través del cine en donde Gorasurreta funciona como un personaje público de la historia del cine en Córdoba. Allí propone una estética, una ética, y una política del cine, lo que revela tensiones y riñas del campo cultural cordobés.El cineclub La Quimera, el más viejo de nuestra provincia, empezó sus proyecciones en 16mm y algunas en 35mm: películas de Kluge, Godard, Marker, entre otros, fueron accesibles para un público que intuía que el arte cinematográfico es mucho más que la oferta homogénea de la cartelera de todos los jueves.Como si se tratara de un Sócrates del séptimo arte, Gorasurreta asumió desde un principio una tarea pedagógica: un cineclub muestra y enseña. Y él, siempre rodeado de jóvenes, supo despertar en ellos la rebeldía constitutiva que debe tener un cineasta, un cinéfilo, un hombre. Liliana Paolinelli (Por sus propios ojos) y Santiago Loza (Los labios, consagrada en Cannes 2010) pasaron por las aulas nómadas de La Quimera, un cineclub casi gitano que jamás tuvo una sala propia; por allí pasaron Rosendo Ruiz (De caravana), Matías Herrera Córdoba (Criada) y Hermes Paralluelo (Yatasto, que será la revelación de los festivales en el 2011).Han pasado 30 años, y Gorasurreta no se detiene. En marzo abrirá la temporada con un preestreno: Elegía de abril, la última obra de Gustavo Fontán, quien además ofrecerá un seminario (y habrá otro de Andrés Di Tella). Y vendrán ciclos de Loznitsa, Soukas y Rocha. Mientras tanto, Gorasurreta, ahora también (y por concurso) subdirector de Cine, TV y Video de la Provincia de Córdoba, ha conseguido un viejo anhelo: la actividad de los cineclubes ha sido declarada de interés cultural para la provincia de Córdoba.