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"El espectador tiene que hacer un trabajo intenso”

En Tunteyh o el rumor de las piedras Marina Rubino expone con sencillez y belleza la cotidianidad de una comunidad wichí amenazada por la contaminación, el desmonte y la sequía. Este jueves, en el Museo de Antropología.

21 de octubre de 2015 a las 05:37 p. m.
"El espectador tiene que hacer un trabajo intenso”
La película fue filmada en el año 2011.

Marina Rubino estrena el documental Tunteyh o el rumor de las piedras, este jueves en el Museo de Antropología. Como vecina de Cabana, donde vive desde hace casi cuatro años, reclama la ciudadanía cordobesa. Marina es parte también de un mundo que se agranda, a medida que corren los minutos de la película, en idioma original y subtitulada.

Desde 1995 la directora está en contacto con comunidades indígenas. "Llegué a la comunidad wichí, Nop ok wet, de Salta, en 2002 para filmar la serie de documentales \'Culturas en contacto\'. Quería trabajar el rito de iniciación de los wichís que les fue prohibido por los misioneros anglicanos. Ésa es una zona de ingenios británicos. Soy pescadora, así que llegué interesada en el modo particular en que los wichís pescan. Tenía una mirada idealizada, por la influencia de las lecturas de cronistas y antropólogos. Pero una cosa es leer y otra es estar. Lo decía el antropólogo Rodolfo Kusch. Los occidentales estamos muy pendientes de ser (artista, periodista). Muchos pueblos indígenas simplemente están, no se preocupan por acopiar", señala la directora, que reconoce que el contacto con la comunidad wichí le ha brindado conocimiento para seguir un camino propio. Como le quedaron cosas pendientes, años después volvió a la comunidad, con el respaldo del Fondo Nacional de las Artes y el Incaa.

[video:https://vimeo.com/86997578]

"Volví y les conté que tenía ganas de trabajar sobre el tema ambiental. ‘Nos interesa el río. Es lo que nos preocupa hoy\', me dijeron. Los otros temas, como la educación o la supervivencia aparecen de forma transversal. Mi mirada ahora es menos ingenua. Tuve que pedir varios permisos: al cacique, a las mujeres, para estar y llevar mi equipo. Consensuamos los temas. Porque no es un documental sobre las hormigas, ellos son personas. Por eso el trabajo excede lo cinematográfico. Si me decían que no, me iba sin filmar. Nunca les prometí nada. Quedó claro que yo solamente sé hacer películas", cuenta Rubino.

Tunteyh se estrenó en agosto de 2013 en el patio de la escuela. Llevaron el Cine Móvil de Salta y la comunidad vio por primera vez cine, y a ellos, en la pantalla. "Fue una noche emocionante. Se vieron reflejados y el documental les pareció corto", dice Marina que reflexiona sobre lo aprendido en esta relación que perdura a pesar de la distancia.

"Estas culturas tienen un entrenamiento importantísimo en la resistencia. Sobreviven los idiomas y costumbres frente a la cultura occidental que es avasalladora. La película revela esa desmesura", comenta con respecto a las amenazas que acechan a la comunidad, a las que la película alude sin bajar línea. "Ellos tienen un sistema de vida del paleolítico. Son cazadores, recolectores y pescadores. Pescan para comer. Si se pesca de más, se reparte. Viven muy cerca del punto tripartito de Paraguay, Bolivia y Argentina", explica.

El Río Pilcomayo es la fuente de vida de la comunidad. Lo cotidiano gira en torno al río. Ahí pescan, se bañan, lavan la ropa, juegan. En la película que fue filmada en 2011 aparece el problema: los wichís saben que están desviando el curso más arriba para el riego de los campos. El agua escasea, los pozos se calientan, los peces mueren. "El sábalo desova río arriba", dice la directora, que se vale de la voz de Jairo, el maestro, que da información en off.

"Es el primer maestro bilingüe en la escuela primaria. Antes los maestros criollos hablaban castellano y los chicos no entendían nada. Jairo es el único que terminó el secundario con un gran sacrificio y no pudo seguir estudiando para enfermero. Lo conozco desde 2002, cuando él tenía nueve años. Su mamá es como mi hermana. Si bien la cámara no es invasora y yo mantengo las distancias, él es mi familia. Jairo participó en el montaje y ayudó en la traducción. Para eso vino a Cabana. La nuestra es una producción de varias fronteras: el montajista vive en Salta, el productor de campo es de Posadas, el sonidista, de Cochabamba, Bolivia", dice.

Sobre el punto de vista, Marina señala: "El espectador tiene que hacer un trabajo intenso. Yo manifiesto mi ideología pero la interpretación queda en manos del espectador, de su cosmovisión. Cada persona hace su lectura según su sistema de relaciones. Lo que muestro afecta a los wichís y a todos".

Marina recuerda el rodaje, 20 días en el que compartieron el calor del mediodía que les impedía seguir filmando, y el polvo. "Con menos monte, sopla el viento y la tierra vuela como talco", dice Marina.

"Tunteyh" es el nombre de un juego con piedras. "Los chicos juegan todo el día. La finalidad es acopiar piedras, y las piedras son hijos. Gana el que tiene más piedras", dice la directora que siente que la vida la fue llevando al espacio del documental.

"Es un espacio de mucha libertad. Lo que hago es ficción porque desde el momento en que pongo la cámara, filtro todo. Yo interpreto la realidad. Ahí pongo mi cosmovisión. La película está en la frontera del documental y la ficción. Para mí, el DNI es un documento, pero como artista, mi reino es la ficción", concluye Marina.

Tunteyh o el rumor de las piedras

Documental

Jueves 22 a las 18 en el Museo de Antropología, Hipólito Yrigoyen 174, Córdoba. "El Ciclón: Cine y Antropología". Invitan y organizan ayudantes y alumnos de Etnografía de Grupos Indígenas y Problemáticas Interétnicas de la Carrera de Antropología, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba. Con Jairo Martínez, Guillermina Martínez, Comunidad Nop ok wet. Presentan la película Marina Rubino y Darío Arcella. 70 minutos.