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El cine como escuela vital

El actor Ernesto Alterio interpreta al entrañable Tío Beto en la película “Infancia clandestina”, que ayer triunfó en el Festival de San Juan. Tráiler.

24 de septiembre de 2012 a las 12:00 a. m.
Agencia Télam
El cine como escuela vital

Ernesto Alterio es una de las figuras centrales de Infancia clandestina, el filme de Benjamín Avila que acaba de estrenarse en Buenos Aires, en el Festival de San Sebastián, y acaba de ganar en San Juan el Primer Festival de Cine del Unasur.

La historia se remonta a la segunda mitad de la década del \'70 y se centra en Juan, el hijo de un matrimonio de integrantes de un grupo guerrillero que tras pasar un tiempo en Cuba huyendo de la represión, a su regreso clandestino vive sus primeras experiencias de amor mientras sus padres aguardan una probable contraofensiva.

En este vivir simulando ser otro, Juan que camufla el Ernesto original, así se llama Juan en realidad, tiene un tío, Beto, que lo ayudará a convertir esa situación peligrosa en otra más tolerable y romántica, de cara a un futuro que confía será mejor para todos. A los padres, interpretados por los uruguayos Natalia Oreiro y César Troncoso, el niño Juan/Ernesto, encarnado por el debutante Teo Gutiérrez Romero y la abuela por Cristina Banegas se suma Ernesto Alterio para este querible Tío Beto.

"El guión me impactó desde la primera lectura y sentí la necesidad de involucrarme sea como sea en el proyecto, una película necesaria, una historia que tenia que ser contada", aseguró Alterio, que vive y trabaja en España y es conocido en Argentina, su país natal, por haber trabajado en los filmes El método y Las viudas de los jueves, las dos de Marcelo Piñeyro; Lluvia, de Paula Hernández, y la aplaudida miniserie Vientos de agua, de Juan José Campanella.

-¿Qué lugar ocupa en tu carrera esta película?-La verdad es que no pienso tanto mi recorrido profesional como una carrera. ¿Carrera contra quién? Yo voy caminando. Y siento que cada paso me posibilita dar el siguiente. Infancia clandestina ha sido y está siendo una experiencia vital muy importante para mi. Por lo que pude entender de mí mismo, de mi propia historia, por lo que compartí con todos los que participamos y por el reflejo que me llega de quienes la ven.

-¿Qué es lo que hace singular a tu personaje?-No lo sé, quizá su capacidad de disfrute, su capacidad de juego, su liviandad y esto tiene que ver con un profundo compromiso con su propia libertad. En este sentido, él encarna plenamente aquello por lo que se luchaba.

-¿De qué forma te marcó el personaje?-Interpretar un personaje me da la posibilidad de ver el mundo a través de sus ojos y eso amplía mi propia visión, y después de presentar la película en Cannes volví a mi casa y justo ahí me cayó la ficha: sentí que esta historia me atañe mucho más de lo que yo creía.

-¿Conociste mejor la época en que naciste?-Absolutamente. Cuando trabajé en Vientos de agua, tuve la oportunidad de hacer el recorrido que hicieron mis abuelos, y en Infancia clandestina, interpreto a un personaje que corresponde a la generación de mis padres... Es una manera singular de revisar la historia argentina, mi propia historia.