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Cuando Michael Moore conoció a Obama

En su nuevo trabajo, Capitalism: A Love Story, el documentalista se esperanza con la presidencia del ex senador de Chicago.

07 de enero de 2010 a las 10:11 a. m.
Agencia EFE
Cuando Michael Moore conoció a Obama
MOORE. Tiene nuevo documental.

Tras caducar su anterior "musa", George W. Bush, Michael Moore ataca al sistema financiero en Capitalism: A Love Story, un nuevo y acertado dardo en el que, en cambio, florece con honestidad la ilusión bajo el emblema del "Yes We Can!" de Barack Obama.El ganador de un Oscar por Bowling for Columbine rodó Capitalism: A Love Story, de estreno en España este fin de semana, en un insólito ataque de esperanza: el que se produjo entre la elección de Barack Obama y su decisión de ampliar el despliegue de tropas en Afganistán.Y así, aunque ha quedado obsoleta esa fe en el giro de la política estadounidense, sobrevive en la película la creencia en la capacidad de movilización de todo un pueblo, la que convierte Capitalism: A Love Story, si no en su mejor producto, sí en el menos tramposo, en el más sincero.El blanco de sus críticas en esta ocasión era ese sistema económico que, precisamente, explotó mientras el director estadounidense nacido en Flint (Michigan) preparaba su apocalíptica advertencia.La gestión de la crisis siguió, en cambio, dando carnaza para su sátira: los poderosos, una vez más, se salvaron de la quema mientras los débiles siguieron (y siguen) pagando sus desmanes.En resumen: la fórmula Moore no ha cambiado apenas. O quizá sí: pese a que ahí están el humor irreverente y su tendencia a sacar los colores por el impúdico espectáculo de las tragedias humanas, hay algo nuevo en Capitalism: A Love Story. Hay, efectivamente, amor. Y es un amor a su patria.Moore creía haber encontrado un argumento más fuerte para convencer a sus conciudadanos. Ya no hacían falta las comparaciones con Europa o Canadá, pues la propia lección de valores estaba dentro de sus fronteras: en los discursos de Franklin Delano Roosevelt en época del New Deal o en el discurso de moderación de Jimmy Carter.Pero Capistalism: A Love Story no ha funcionado en la taquilla lo suficientemente bien como para crear corrientes de opinión y ahora llega a Europa más como obra cinematográfica que como arma ideológica, que es lo que Moore quería provocar.En su película, Michael Moore no disimula que él también estaba embargado por la esperanza. Y, sin quererlo, consigue que en Capitalism: A Love Story haya florecido la belleza desencantada de un sueño del que ya se ha despertado.