Con la muerte del celuloide... ¿nace un nuevo cine?
En diciembre de 2014 comenzará la reconversión al nuevo sistema de proyección para las mil salas argentinas. Las ventajas de la digitalización y las posibilidades de la industria.
Desde hace tiempo no hay demasiados rastros de aquel sonido continuo del proyector durante la película. El cine ya no es lo que era, pero ni siquiera es lo que será en el corto plazo. Para fines del año próximo, la idea de comenzar la reconversión del clásico celuloide a formato digital será un hecho, y la industria de exhibición iniciará en 2015 una revolución algo tardía, pero acorde a la evolución de las nuevas tecnologías en el mundo audiovisual.
A diferencia de la plaza de Estados Unidos, que tiene el 70 por ciento de su mercado de salas digitalizado, tanto la Argentina como el resto de los países de Latinoamérica oscilan entre un 30 por ciento y un optimista 35 por ciento ya digital (aquí funcionan 1.000 salas en todo el país, y un centenar están en construcción). Con respecto a países de Europa, en cambio, donde algunos cines cierran sus puertas porque les resulta imposible el recambio de sistemas (cuesta alrededor de un millón de pesos argentinos por cada sala de un complejo), hay un plan del gobierno nacional para salvaguardar la actividad con créditos blandos, subsidios e intervención directa del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).
Lo primero y más importante, para el espectador habitual de cine que puede imaginar que esto significará un cambio profundo y dramático, es que no habrá desventajas en la calidad de las películas que se proyecten ni una percepción diferente de los filmes (al menos, no para peor).
Al contrario, ya que en la práctica la mayoría de los cineastas de hoy filman en digital y transforman el contenido a la cinta en un falso 35MM, para poder proyectarlos.
Las ventajas, en cambio, pueden significar una nueva revolución de la actividad: tienen mejor calidad de sonido, de imagen y mayores posibilidades y facilidades de distribución (lo que permitiría, por ejemplo, que todas las ciudades del país y del mundo cuenten con el estreno de una película en el mismo momento). En definitiva, no habría que hacerse demasiado rollo, ni de 35MM ni de los otros.
Las grandes compañías cinematográficas que dominan el mercado mundial desde Hollywood ya han enviado a los exhibidores del mundo un comunicado en el que aseguran que a partir de enero de 2015 llegará el fin del celuloide. Liliana Mazure, presidenta del Incaa, confirmó la fecha y dijo a VOS que aunque el compromiso inicial de estas llamadas majors era sostener el sistema actual hasta 2017, se adelantaría notablemente el recambio.
Aunque en la industria hay un poco de temor por la velocidad de la transición, otros estiman que no se haría de modo brusco y que durante algún período no estipulado convivirían los dos sistemas. Es decir, seguirán viajando en avión, y con demoras, las cinco latas que componen una película y que pesan hasta 30 kilos.
Actualmente, en el mundo hay cuatro empresas que desarrollan la tecnología para los proyectores digitales: Sony, Christie, Barco y NEC. La primera es la única que tiene un formato diferente a las otras tres, que trabajan con un protocolo estándar. Pese a que las exhibidoras podrían elegir los proyectores de cualquiera, NEC es la que tiene mayor inserción en la Argentina –donde está instalada hace 35 años– y ya está realizando acuerdos con distintos complejos, incluido el de los cines Holiday de Carlos Paz.
David Pereyra, program manager de Digital Cinemas de NEC, explicó detalles del nuevo sistema de proyección (NC 900C) que trabajan. Más allá de las cuestiones técnicas específicas, destacó que en una cinta, al pasarla 100 veces, ya es notoria su pérdida de calidad. "Ahora las podrás pasar cuantas veces quieras sin pérdida alguna, ni en sonido ni en imagen", aseguró, y agregó que "se eliminarán los parpadeos de las películas ya que hoy no son continuas y los rollos hay que pegarlos manualmente".
El sonido será de calidad 7.1, muy superior al actual, y la reconversión obligará a cambiar casi todo en una sala de proyección, menos la sala: el proyector, la pantalla (que incluye parlantes por detrás y tiene condiciones específicas para aprovechar la mejor calidad de un filme), un servidor y una antena para descargar vía satélite los contenidos.
“Las películas en 35 milímetros hoy se degradan aún si están resguardadas, sólo con el paso del tiempo. En cambio, con las nuevas podremos hacer un festival de clásicos dentro de 30 años y las veríamos exactamente igual que ahora”, agregó Pereyra.
Sin dudas, no sólo la velocidad y facilidad de distribución impulsa a las grandes majors al cambio: la piratería es un flagelo que los preocupa y que deben atender con urgencia. "Las películas vendrán encriptadas. Las compañías que las distribuyen y las fabrican quieren tratar de que la piratería sea prácticamente cero, y entonces los filmes llevarán un algoritmo de encriptación y una llave de software que las enlaza con un proyector y el servidor de contenido. Esa llave permitirá que sólo funcionen en esa sala determinada y por una equis cantidad de proyecciones".
Cine nacional
Liliana Mazure, del Incaa, dijo que tienen que tener especial cuidado con que el nuevo sistema, aunque beneficioso por donde se lo mire, no afecte el lugar del cine argentino. “Podría significar un grave problema para el cine nacional, pero lo solucionamos creando la base de contenidos del Incaa mediante un convenio con Ar-Sat”. La funcionaria aseguró que como todo lo que se exhibe en salas debe ser calificado por la Caec (Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas, que el Incaa integra junto a otras entidades) “las películas van a tener que ir a esa base de contenidos, en Benavídez, y desde ahí se va a transmitir a las salas”.
Aclaró que las compañías extranjeras podrán hacer lo que quieran, tanto transmitir desde ahí mismo con los servicios de Ar-Sat o llevárselas y hacerlo desde otro lugar. “Las nacionales se van a transmitir desde ahí sin costo alguno, con lo cual podremos controlar mejor la actividad. El riesgo de que se transmita desde Hollywood directamente a una sala sería tremendo”, dijo Mazure, y agregó que sin el acuerdo con Ar-Sat y la Estación Terrena de Benavídez “las películas argentinas se iban a tener que ir a Hollywood para ser transmitidas a las salas, pagando un alto costo”.
El cine nacional tiene actualmente grandes dificultades de reproducción y distribución. De hecho, es imposible que una película salga con el mismo número de copias que un tanque hollywoodense. “Los filmes se van a transmitir vía satélite o por fibra óptica, y el costo es el mismo para llegar a una o a 800 salas al mismo tiempo”, se entusiasmó.
Como esa ventaja también corre para las extranjeras, pondrán especial atención a resguardar la cuota de pantalla. Para Mazure, “el nuevo sistema permite tener un control total de lo que pasa en cada sala, incluso mayor al de hoy”, aunque están conectados online con todos los cines y reciben la información de recaudación de todo el país diariamente.
Actualmente, los filmes que ya se proyectan en salas digitalizadas se trasladan físicamente mediante un DCP, una especie de disco rígido que se reparte y distribuye del modo tradicional. Sin embargo, en el futuro cercano se descargarán directamente vía satélite con antenas que deberán instalar los distintos complejos.
Se evitará así la demora en un estreno, las roturas que el traslado y distribución generan en las cintas y el costo de la duplicación. Según estiman, el recambio no impactaría en el precio de la entrada aunque las salas deban hacer inversiones millonarias para adecuarse.
En el techo
Para Pereyra, el formato de 35MM "llegó a un lugar en el que no se podía avanzar más. Lo que podemos tener ahora es una posibilidad infinita de crecer". En esa misma línea, Mazure dijo que en la última década la calidad de las cámaras digitales sólo ha mejorado sus posibilidades técnicas aplicadas a la superación en imagen como en sonido. Ella produjo, hace una década, Nicotina, la que dice que fue la primera película nacional realizada en digital.
Acerca de las posibilidades a futuro, David Pereyra detalló los proyectos en los que ya se trabaja en los Estados Unidos: “Hay salas que son interactivas, donde existe lo que se llama el cine adaptado. Los asientos vibran en un terremoto, en un estornudo se reciben partículas de agua. Los cines adaptados a las películas incluyen hasta escenografías especiales”.
Según Mazure, comienza “la gran modificación del cine después de más de 100 años”, y el problema del alto costo de reconversión es un tema a atender. “Tenemos un programa de digitalización de salas, para que no cierren y puedan realizar el cambio. El compromiso de las majors era que hasta 2017 sostendrían el formato de 35MM, pero no se va a llegar, va a detenerse antes porque los cambios se aceleran”.
Con las salas del Incaa en todo el país y aquellas recuperadas por municipios o gobiernos provinciales (unas 150 en todo el país), el Instituto realizará la digitalización en comodato. “Compramos el equipamiento y lo entregamos como hacemos ahora, sólo que de última generación”. Para otras tienen líneas con el banco BICE y el programa Garantizar de Banco Nación, con créditos a tasas bajas de alrededor del 13 por ciento. “Además el Incaa puede subsidiar la tasa a las salas pequeñas que no pueden garantizar devolver ese crédito”, agregó.
A partir de enero de 2015, las nuevas películas ya deberían llegar prácticamente todas vía satélite, y el sistema tendría que estar instalado en todas las salas argentinas. Aseguran que no hay posibilidad de que problemas técnicos interfieran durante la proyección de una película ya que no se realiza en vivo sino que se descarga unos días antes (alrededor de 72 horas) en los servidores específicos de cada compleo.
Como Pereyra, de NEC, Mazure dio que los cines deberán contar con una clave para desencriptar el contenido: “Las películas vienen con una cantidad de pasadas autorizadas, de acuerdo a lo que se comprometan, y luego desaparece. Las posibilidades son fantásticas”.
Mientras la presidenta del Incaa explica que están capacitando a los proyectoristas tradicionales para los cambios inminentes, Pereyra dice que la capacidad de técnicos especializados de NEC es lo que hace la diferencia para que su compañía tenga mayores posibilidades de inserción en el mercado local.
“Los proyectores digitales son más complejos y requieren soporte técnico y la presencia de ingenieros certificados, y nosotros podemos darla. De hecho, hoy los exhibidores se acercan más que nada por el servicio técnico”.
Acá podés leer las 10 claves para entender el cine que viene.
La entrevista a Daniel Hidalgo, proyectorista de oficio del Cine Teatro Córdoba, y lo que opina sobre el cambio en este link.
El cambio inmediato, en la opinión de Roger Koza.

