Temas del día:

Cómo es el rodaje del filme cordobés "La casa de verano" en La granja

La cordobesa Gabriela Trettel filma su primer largometraje, La casa de verano, en Sierras Chicas. Es sobre una mujer que atraviesa la crisis de los 40. Todo lo que tenés que saber, acá. 

29 de noviembre de 2014 a las 12:11 p. m.
Cómo es el rodaje del filme cordobés "La casa de verano" en La granja
El rodaje de “La casa de verano”, se está realizando en las Sierras Chicas, con muchas locaciones en Agua de Oro (Fotografías, Martín Baez).

Baja la temperatura en la plaza de La Granja con la llegada de la noche. No se ve mucha gente en los alrededores, pero el paisaje es único, poco habitual: un equipo de rodaje se prepara para filmar en exteriores, y por eso se ve una carpa con catering, autos que estacionan, personas que van de un lado a otro. En el medio de la plaza hay una enorme pantalla de Cine Móvil, donde se llevará a cabo una escena de La casa de verano, el primer largometraje de la cordobesa Gabriela Trettel. Allí se acercará Adriana, la protagonista de mediana edad interpretada por Laura Ortiz, con una reposera, para ver un filme a cielo abierto, a la vez que se cruzará con un turista (Andrés Rivarola).

Responsable de los aclamados cortometrajes Ana (2006) y Prodigio (2009), Trettel finalmente se da el gusto de filmar su ópera prima, proyecto que pasó por varios estadios antes de concretarse. Desde su gestación hace siete años, el guion no ha dejado de cambiar, y aun así está lejos de agotarse en una sinopsis: Trettel se guarda de revelar demasiado, y es que el filme trabaja con lo no dicho, lo sugerido, lo posible. "La protagonista es una mujer de 40 años, casada y con dos hijos adolescentes (Juancho Croce y Valentina Ayen). La familia se instala en una casa de veraneo en las sierras. Al principio es un proyecto de la pareja, los chicos no quieren saber nada, y a los pocos días el marido (Víctor Acosta) se tiene que volver. Ella se queda a cargo de la casa y los pibes, y lo que debía ser un paraíso no es así. Le empiezan a pasar un montón de cosas, un cambio interno, y conoce a un turista que le hace ver las cosas de otra forma y la hace sentir bien", dice la realizadora.

La casa de verano se desdobla en la iniciación de los hijos, con el contexto serrano como fundamental telón de fondo. "Los hijos se acomodan, dejan de darle bola a su madre y empiezan a hacer su historia. Se hacen amigos de unos vecinos, van al río y a bailar, ahí se da su primera borrachera", continúa Trettel. Y amplía: "Lo que la peli plantea es que todo parece perfecto pero no lo es. Uno por ahí cree haber llegado a un momento donde ya está, el marido, los hijos, la casa de vacaciones. Lo que le pasa a la protagonista es que de repente se da cuenta de que hace mucho no piensa en ella, viene dedicándole varios años a la vida en familia, a ese trajín".

Pueblo nuevo

La casa de verano cuenta con la producción de Rodrigo Guerrero (El tercero, El invierno de los raros) y Lorena Quevedo y la experimentada dirección fotográfica de Hugo Colace (El lado oscuro del corazón, La ciénaga, El nido vacío). Actualmente, transita su tercera semana de rodaje (de cuatro) y estará terminada aproximadamente en abril de 2015. Después del paso por festivales, se estima que la película se estrenará en Córdoba durante la segunda mitad del año que viene.

"Hacer una película es un proceso larguísimo. Depende de cada experiencia, pero yo a este guion lo empecé hace siete años. Hay un montón de escenas que ya no están, uno se vuelve funcional al proyecto", dice Trettel. Entre esos cambios está la locación, inicialmente pensada en Traslasierra. Hoy ese escenario son las Sierras Chicas, y en especial Agua de Oro, donde está la casa que hace honor al título. "Nos fuimos acercando a Córdoba por cuestiones de logística y producción. Mientras más lejos de la ciudad producís, más complicado es. Acá estamos a mano, vamos, venimos. La peli se podía hacer en cualquier lugar que tuviera sierras. En realidad, armamos un pueblo que no existe, porque la casa está en Agua de Oro, la plaza está acá junto a otra locación a la salida de La Granja, el bar Río Arriba (en una escena en la que participa Raly Barrionuevo, quien también compuso para el filme) y las Tres Cascadas", enumera la directora.

Y agrega: "El 75 por ciento de la peli pasa en la casa. A la protagonista le suceden un montón de cosas por estar en ese lugar. La casa representaría esta cuestión de que está todo bien, pero no".

Trettel se dio a conocer con el corto Ana, protagonizado por una jovencísima Florencia Decall, donde también despuntaba un personaje femenino embrollado entre un antes y un después, aunque allí el conflicto lo daba la primera menstruación. Trettel: "Veo un vínculo con Ana en el retrato de un universo cotidiano, donde parece que no pasa nada y sí pasan cosas. Hay una temática similar en las vacaciones, campo, familia, verano. Pero cinematográficamente está pensada de otra forma y es distinto el personaje, una mujer que se enmarca en la crisis de los 40".

¿Qué sucede cuando se afronta el primer largo, más allá de la experiencia anterior? "Hay una diferencia –asume Trettel-. Es maravilloso estar filmando mi película. Es una libertad total, podés hacer lo que quieras siempre y cuando seas realista con algunas cuestiones. Estoy contenta".

La fotografía, clave

La casa de verano tiene en su equipo a un director de fotografía de trayectoria, Hugo Colace, que ha trabajado en películas claves del cine argentino: desde el clásico El lado oscuro del corazón, de Eliseo Subiela, hasta hitos del nuevo cine argentino, como La ciénaga de Lucrecia Martel. En su currículum también figuran Historias mínimas, de Carlos Sorín y dos películas de Daniel Burman.

Figura decisiva en el debut de Trettel ("es un jugador de lujo", señala la directora), Colace se muestra entusiasmado con el proyecto en acción. "Hace siete años que Gaby me convocó, yo había venido a Córdoba a filmar un comercial para Colombia, nos conocimos ahí, en el rodaje. Me dijo que tenía un libro, y como me cayó bien me ofrecí como director de fotografía. Me regaló su corto que recién terminaba, Ana, me gustó mucho, y a partir de ahí sufrí todos los vaivenes hasta que se pudo hacer. Yo tenía un compromiso con ella y por suerte se pudo concretar", dice Colace.

¿Cuál es la estética visual de La casa de verano? "La idea era hacer una fotografía que no se sintiera, que fuera lo más naturalista del mundo. Estamos trabajando con las luces que entran por las ventanas y de noche con velitas o soles de noche porque hay tres días en la casa que no hay luz. Es un relato lento, suave, de mucha sugerencia y estamos metidos en respetar eso", ilustra.

Colace se lució en la reciente Aire libre, de Anahí Berneri, donde también había una casa y un vínculo con la naturaleza: "En Aire libre había situaciones más definidas en la relación de la pareja, sucedían cosas cambiantes todo el tiempo. En aquel caso tomamos más partido por lo dramático, con más protagonismo de la luz. Acá a eso lo estoy postergando, se da lo menos posible", explica.

"Mi trabajo consiste en sacarle siempre un poco más de información al director, conocer su deseo. A veces se da en las primeras charlas; otras, en la previa. Y si no, en el rodaje. Cada director tiene sus necesidades, miedos, son todos distintos. Estoy ahí fundamentalmente para apoyar", cierra.

La casa de verano. Drama. Dirección: Gabriela Trettel. Producción: Rodrigo Guerrero y Lorena Quevedo. Fotografía: Hugo Colace. Montaje: Martín Sappia. Con Laura Ortiz, Víctor Acosta, Juancho Croce y Valentina Ayen. En rodaje.