Cineclubes: Porteños, húngaros y cordobeses
Las salas alternativas de cine ofrecen un ciclo dedicado exclusivamente a filmes locales, incluyendo tráilers de películas aún no estrenadas. También podrán verse Boxing Club, de Víctor Cruz, y Nido familiar, del húngaro Béla Tarr.
En Diorama: Ensayos sobre cine contemporáneo en Córdoba, Santiago Loza, el "abuelo" lejano del presunto Nuevo Cine Cordobés, dice: "No sé si hay un rasgo distintivo del cine que se hace en Córdoba, sé que ser del interior es algo que nos diferencia; estas nuevas películas aparecen de manera auspiciosa; veo que los personajes, formas y situaciones se alejan del imaginario que la ficción producida desde la Capital ha generado sobre el interior".
El Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49) exhibirá, del jueves 13 al domingo 16, varias películas cordobesas recientes analizadas en el libro compilado por Alejandro Cozza. Es una posibilidad perfecta para ver, leer y pensar. Están casi todas (y se verán los tráilers de las pocas que faltan, todavía no estrenadas en el país, como La laguna, Tres D, El tercero, El grillo, Atlántida y Embarcados). Los títulos elegidos son Salsipuedes, De caravana, La sombra azul, Cuentas del alma, Fotos de familia, Hipólito, Ferroviarios, Criada, Amar es bendito, Yatasto, Buen Pastor. Una fuga de mujeres, La sensibilidad y Los labios.
También podrán verse dos películas que no han tenido mucha exposición hasta el momento: El espacio entre los dos de Nadir Medina y El seco y el mojao, de Martín Paolorossi y Sebastián Cáceres. El filme de Medina se circunscribe a tres personajes juveniles durante una fiesta; su tiempo narrativo va de la noche al amanecer. Con pocos elementos, casi anécdotas, Medina consigue un retrato generacional preciso y no deja de lado dos temas centrales en la vida de cualquiera a punto de abandonar ese tiempo flotante llamado adolescencia, no desprovisto de angustia: el deseo sexual y el primer indicio de que vivir implica pensar en un proyecto.
Muy distintos son el registro y la búsqueda de El seco y el mojao, un documental didáctico y rabioso sobre una situación económica y ecológica que afecta al noroeste de la provincia de Córdoba. El título refiere al contraste entre dos pueblos pegados que, debido a una decisión patronal en connivencia con autoridades provinciales, padecen de sequías e inundaciones hace décadas, lo que modifica irremediablemente la economía tradicional de la región. Popular e ingenioso, El seco y el mojao no descuida sus elecciones formales en su afán de hacer una genealogía del problema y denunciar a sus responsables.
Quimera con guantes
En lo que podría considerarse un preestreno, el cineclub La Quimera vuelve este año con la proyección de Boxing Club, el sólido filme de Víctor Cruz. La película elegida para abrir la temporada número 34 del espacio local gira en torno al mundo pugilístico, lo que implica de inmediato una mirada sociológica sobre una actividad que suele congregar a sujetos provenientes de una clase social postergada.
Cruz se limita a observar los entrenamientos y combates de Jeremías Castillo y algunos momentos de la vida privada del joven boxeador, que entrena en un gimnasio que funciona entre las vías de Retiro, en la ciudad de Buenos Aires. Lo observacional no lleva a un distanciamiento respecto de los personajes y el filme no se priva de capturar algunos instantes preciosos de la interacción entre el boxeador y su entrenador. (Jueves 13, a las 20, en Pje. Escutti y Fructuoso Rivera, barrio Guemes).
Tarr, el genio
El ciclo anual "Modernidad y religión", que organiza la Universidad Católica de Córdoba y programa Flavio Borghi, arranca con su primer tema del año: "Béla Tarr: promesa y materia". El film elegido para dar el puntapié inicial es Nido familiar (1977). A menudo se insiste en que esta ópera prima no representa la genialidad formal por la que se lo conoce al realizador; pero tal señalamiento, en parte pertinente, no debería desviar la atención sobre los aciertos formales de esta película sobria y lúcida sobre la institución familiar en Hungría en tiempos de un comunismo decadente en la década del '70 del siglo pasado.
Una pareja joven no puede conseguir departamento. Ambos están obligados a vivir en la casa de uno de sus padres, un ambiente con nueve habitantes. Tarr contextualiza ese dato en clave política, y muestra así los diversos efectos sobre la vida íntima de los sujetos. Al inicio se nos advierte: “Es una historia verdadera. No le sucedió a la gente de la película, pero le podría haber pasado”. Nido familiar excede la ficción y el documental; es el cine de un maestro con una firme visión sobre el mundo. (Hoy, a las 20, en auditorio Diego Torres, Obispo Trejo 323).

