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Hoy se preestrena en Córdoba "Celda 211", la película española protagonizada por el cordobés Alberto Ammann

30 de julio de 2010 a las 12:44 p. m.
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El cordobés Alberto Ammann brilla en la película española "Celda 211".

Una montaña rusa: Celda 211 baja a los lugares comunes del relato carcelario y sube a la singularidad de un thriller emocionante con una intensidad arrolladora. La primera media hora de la película provoca un enfado particular: un chico demasiado lindo y bueno para ser guardia cárcel, Juan (Alberto Ammann), en una situación de forzado dramatismo queda atrapado en la cárcel durante un motín, sin uniforme porque se trata del día anterior a su ingreso. Afuera lo esperan una esposa embarazada y el proyecto de comprar un departamento. Para sobrevivir, se hará pasar por un preso y por motivos inexplicables se convertirá rápidamente en la mano derecha del líder amotinado, Mala Madre (Luis Tosar). El guión cuida a los dos protagonistas, pero los rodea de caricaturas bestiales: presos que prácticamente no saben hablar y que se visten con camisetas de selecciones sudamericanas (curiosamente no hay presos africanos ni europeos no españoles). Sin embargo algo pasa: aparecen tres rehenes etarras que le dan a la historia una dimensión política sorprendente y que activan una sucesión de momentos en los que la miseria, la corrupción y la violencia oscurecen todo para que brille con más intensidad un atisbo de humanidad que, admirablemente, no vendrá tanto del terreno del amor como sí del de la amistad.

El registro hiperrealista ya no choca con los estereotipos y la película adquiere un ritmo tremendo, que involucra al espectador en una inversión de roles que pone en cuestión las ideas del bien y del mal y permite que Ammann y Tosar se lleven todos los aplausos por sus intensas interpretaciones. Celda 211 ofrece una mirada crítica sobre la ley y el rol del estado en las cárceles, pero finalmente no se ciñe al panfleto: su fidelidad es con la historia de amistad entre Mala Madre y Juan. Al mismo tiempo, y gracias a esa fidelidad, el filme enfoca los sobrevalorados códigos carcelarios y los desarma llevando la situación a un extremo tan devastador como luminoso: el lema de Juan es "se hace lo que se puede", y el motín llevará esa idea a su punto máximo de tensión.

Toda cárcel es una metáfora de lo que sucede afuera de ella, una sinécdoque furiosa. En este sentido la obra de Daniel Monzón tambalea pero triunfa sobre la base de un pesimismo lúcido, un inconformismo que impulsa sin sutileza pero con sagacidad la espiral de acción y violencia. El filme exige paciencia, al principio, pero retribuye esa concesión con vértigo, sorpresa, y emociones fuertes.

Celda 211Acción/Drama* * *Dirección: Daniel Monzón. Guión: Jorge Guerricaechevarría y Daniel Monzón (adaptación de la novela de Francisco Pérez Gandul). Intérpretes: Luis Tosar, Alberto Ammann. Duración: 113 minutos. AM18.