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Balas sobre Hollywood

La pantalla grande se prepara para la llegada de gánsters, forajidos y tiroteos, ya sea en un retrato negro de la mafia, un western esclavista o un drama cruento en la era de la ley seca.

29 de octubre de 2012 a las 12:00 a. m.
Balas sobre Hollywood
Brad Pitt es un renegado en 'Mátalos suavemente'.

De acá hasta fin de año, una serie de furiosos y restallantes pistoletazos se apropiarán de la cartelera cinematográfica, y de la mejor manera posible: los impiadosos filmes, que ostentan cargadas municiones de género entre las que sobresalen el drama histórico, el western y el thriller negro, vendrán de la mano de los efervescentes cartuchos de tres directores que saben lo que hacen en lo que respecta a forajidos, gánsters y tiroteos.

Andrew Dominik, neozelandés responsable de la poco recordada Chopper (2000) y del elogiado western "de autor" El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007), vuelve a la carga junto a Brad Pitt para entregar un típico retrato del hampa con todos sus tics desalmados, despóticos y sangrientos en Mátalos suavemente, filme celebrado en Cannes y serio candidato a ganarse un próximo Oscar.

La película narra las andanzas del implacable asesino a sueldo Jackie Cogan (Pitt, quien también produce), que debe hacerse cargo de tres matones de poca monta que arruinan una partida de póker en la que estaba involucrada la mafia estadounidense.

Situada en plena época de la ya histórica contienda electoral entre Barack Obama y el senador John McCain, Matálos suavemente aprovecha para esbozar también un zoom out de contexto en el que se ironiza sobre la pretendida moralidad del país en cuestión; así, la mafia no sería más que el microrreflejo de un sombrío y actual estado de cosas.

Con un elenco secundario que promete por sus oportunos rostros de género noir (allí están Ray "Buenos muchachos" Liotta, James "Los Soprano" Gandolfini y el gran Richard Jenkins, entre otros), la película se aparta del mero cliché a manos del sello arty de Dominik, el mismo que despuntó en El asesinato de Jesse James…: una estética distanciada, elegante, con cuelgues y ralentís que embellecen la recurrente narración.

Ley ilegalOtra historia de marcados tintes gangsteriles y de estreno inminente es Los ilegales, drama histórico y con olor a pólvora afincado en Virginia en plena depresión estadounidense a cargo de John Hillcoat, quien vuelve a dirigir un guion del también australiano y cavernoso cantante Nick Cave desde la sólida The Proposition (2005).

Los ilegales aborda el cruento enfrentamiento entre una familia de contrabandistas y comerciantes de alcohol en la conflictiva era de la ley seca, los "ilegales" Bondurant, encarnados por unos recios Shia LaBeouf, Tom Hardy y Jason Clarke, y el siempre aguafiestas FBI, corporizado en la figura del perverso Charlie Rakes (Guy Pearce), y donde destacan además las femeninas presencias (agradecidas, por cierto, entre tanto macho armado) de Jessica Chastain (que entrega un desnudo fatal) y Mia Wasikowska.

Las escenas de violencia son especialmente crudas y grotescas en este filme que lleva el sello enfáticamente pulp y seudo gore de la sociedad Hillcoat/Cave, extremismo que no le impedirá a la cinta competir por alguna que otra estatuilla dorada: al igual que Mátalos suavemente, Los ilegales cuenta con el respaldo del influyente Harvey Weinstein, quien supo encumbrar hitos taquilleros como El artista o El discurso del rey.

Ya más hacia fin de año y metida de lleno en las arenosas superficies del western (aunque, en este caso, serían más bien embarradas, porque todo transcurre en el gótico Mississippi), Django desencadenado no es más que otra nueva creación del inefable Quentin Tarantino tras la gloriosa y también histórica Bastardos sin gloria.

En este caso, el reloj retrocede hasta los años preliminares a la Guerra Civil estadounidense, oscuro panorama sureño en el que destaca la presencia del esclavo Django (Jamie Foxx), comprado por el inescrupuloso Doctor Schulz (el siempre efectivo Cristoph Waltz) para dar caza a los hermanos asesinos Brittle, cuyo paradero sólo Django puede alumbrar, y al que Schulz promete liberar si éste lo lleva hasta ellos.

Pero la sociedad entre alemán y esclavo afroamericano continúa más allá de la contienda, forjando una dupla temeraria que se le impondrá al poderoso Calvin Candie (Leonardo Di Caprio), dueño de una plantación bautizada Candyland en la que los esclavos luchan entre sí como participantes de un aberrante e inmoral espectáculo.

No hay mucho más que anticipar del esperadísimo western de complicidad exploitation y de duración megalómana (casi dos horas y media) que es Django desencadenado, en el que las gimnásticas artes marciales de Kill Bill o el incansable auto homicida de Prueba de muerte son reemplazados por las viejas y eficientes pistolas, aquellas que en sus balas rasantes arrastran el secreto de cómo contar de nuevo una eficiente historia explosiva.

Mirá los tráilers de las películas en la solapa de video.