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Actrices al margen del tiempo

Emmanuelle Riva, de 85 años, y Nazie Wallis, de apenas 8, competirán por la estatuilla a mejor actriz el próximo 24 de febrero en Los Ángeles, cuando se entreguen los premios Oscar.

16 de febrero de 2013 a las 06:23 p. m.
Ramiro Ortiz
Actrices al margen del tiempo

El lugar común dice que la nominación ya es un premio, pero en la biografía de Emmanuelle Riva la dimensión de esas palabras es real. Esta candidata al Oscar 2013 a mejor actriz por su papel en el filme Amor, de 85 años de edad, tuvo que enfrentar unos duros inicios para llegar a transformarse simplemente en una actriz. En la gala del próximo 24 de febrero puede convertirse en la mujer más vieja en ganar jamás un Oscar en ese rubro: casualmente, esa noche estará cumpliendo 86.

Lo curioso es que entre sus oponentes se contará alguien que, en caso de triunfar, establecería otro récord: el de ser la protagonista más joven de la historia en hacerse acreedora de ese premio.

La historia de Nazie Wallis, contrincante de Emmanuelle, empieza de una manera completamente diferente. Los que la conocen usan mucho su sobrenombre porque su nombre real es difícil de pronunciar correctamente: Qvenzhané Wallis.

El 24 de este mes, Nazie competirá gracias al filme Bestias del sur salvaje, contando con sólo 8 años de edad, y siendo negra, un color del que la Academia de Hollywood se acuerda en contadas ocasiones.

Vida de EmmanuelleSi Emmanuelle Riva gana, superará la marca de Jessica Tandy, la protagonista de Conduciendo a Miss Daisy, quien en 1989 recibió el mismo reconocimiento de la Academia cuando contabilizaba 80 años de edad. Números que superan a los hombres, pues el actor principal más viejo coronado con un hombre dorado es hasta hoy Henry Fonda, quien lo obtuvo en 1981 por el largometraje En la laguna dorada, cuando le faltaba un mes y medio para cumplir los 77 años. Pero, es probable que a la señora Riva le resuenen más los recuerdos que los récords.

Y es que “No” fue la palabra que escuchó cuando pidió permiso para dedicarse a la dramatización. Respuesta negativa de su padre, que puede haber tenido al menos dos motivos. El primero, que su hija todavía era una niña. El segundo, que en el pueblo de Cheminenil, en los Vosgos franceses, en la década de 1930, muchos ciudadanos pensaban como él que la actuación y la prostitución eran casi lo mismo.

Siguiendo los conciliatorios consejos de su madre, la jovencita de alrededor de 20 años estudió para convertirse en peluquera, pero a poco de empezar a ejercer, la invadió una fuerte depresión espiritual. Sus responsables terminaron por entender que ella necesitaba hacer lo que quería hacer, y la dejaron partir hacia París en 1953, para correr tras su verdadero deseo.

Ya en la capital francesa, Emmanuelle se encontró con que era demasiado grande como para ingresar a la Academia de Arte Dramático. Por eso dio audiciones, y entró al mundo del teatro por la puerta directa. Su talento quedó rápidamente en evidencia, y comenzó a tener apariciones cada vez más importantes y reconocidas en los tablados de la bohemia parisina.

Un día, tocó a su puerta un joven artista llamado Alain Resnais. Emmanuelle había hecho muy poco cine, y él quería conocerla después de ver su foto en un afiche. El resultado fue la película Hiroshima mon amour, la historia de una actriz francesa afincada en Oriente, que vive un romance con un arquitecto japonés durante la Segunda Guerra Mundial, señalada como una de las obras cumbre de la nouvelle vague. La novela de la escritora Marguerite Duras fue adaptada para ese filme en un guion que recibió un Oscar en 1959, pero por la performance de Emmanuelle Riva la admiración no llegó a tanto.

Sin embargo, la ayudó a iniciar una larga y prolífica carrera, donde se encontró más de una vez con grandes como Jean Pierre Melville, Krzysztof Kieslowski o Marco Bellochio, y que hace poco la depositó en la piel de Anne, el personaje que interpreta en Amor, del director Michael Haneke, donde integra una pareja de octogenarios que enfrenta una decisión que cuestiona severamente la relación sentimental entre ambos.

Papeles sin reglaSi conciliadores gana será la primera persona nacida en el siglo XXI en ganar un Oscar. Pero lo más curioso es que, a pesar de que será la actriz principal más joven en hacerlo, con 8 años, habrá detrás de esto un pequeño anacronismo, pues la niña hizo su papel en Bestias del sur salvaje con 6 años de edad, y llegó a él con tan sólo 5 años, mintiendo a los productores para entrar y ganar el casting, con la anuencia de su madre, importa decir.

Bestias del sur salvaje es la primera película de Benh Zijtlin, un neoyorquino de alrededor de 30 años, hijo de dos músicos folkloristas, que consiguió dinero de la Fundación Sundance para este trabajo de corte independiente, que llega como el invitado pobre a la gala, con un costo de un millón y medio de dólares como supuesta muestra de escasez. La trama del filme se desarrolla en la zona inundada de Louisiana, que sufrió la peor parte del huracán Katrina (con Nueva Orleans dentro de su ejido), y muestra a una niña llamada Hushpuppy precisamente por esta situación, porque los hushpuppies son una comida típica de esta región, y muy consumida por los norteamericanos.

Sólo que en la vida de la niña Hushpuppy no hay abundancia. Al contrario. La zona del delta donde ella vive con su padre está empezando a inundarse por demás, mientras que el hombre que la cuida y la ama ha contraído una misteriosa enfermedad. Entonces, la niña tiene que emprender una valiente travesía para sobrevivir, y para tal vez encontrar a su madre perdida por ahí en el gran país que no los tiene en cuenta.

Si Nazie gana el Oscar a mejor actriz por esta película a la que muchos califican de asombrosa, habrá superado la marca de Marlee Matlin, quien lo hizo con sólo 21 años, y siendo sorda, en 1986, con Te amaré en silencio.

También habrá dejado rezagada a Emmanuelle Riva, o sucederá lo contrario, pero el 2013 quedará como un año en que dos muy buenas actrices, dos mujeres, llevaron a un nuevo límite lo que un ser humano puede soñar.