En busca del brillo perdido
El verano y el pelo no siempre se llevan bien. Algunas ideas para recuperarse de la batalla.
Puntas florecidas, aspereza, fragilidad, pérdida de brillo, facilidad para enredarse y pérdida de color son algunas de las consecuencias que sufre el pelo con la exposición al sol y al agua del mar, el río o la pileta (llena de cloro). Y no es un detalle menor, si se tiene en cuenta que el cabello le pone el marco al rostro y de él depende buena parte de la imagen personal.Los champúes con lanolina "son particularmente útiles para suavizar y humectar", indica Elena Procikievic, integrante de la Cátedra de Dermatología de la Universidad Nacional de Córdoba. También devuelven brillo y revitalizan el cabello los champúes con proteínas, aminoácidos, ceramidas y aceites vegetales, "pero siempre se los debe utilizar respetando el pH cutáneo".El uso de acondicionadores ayuda a modificar o realzar las condiciones del pelo. El mercado ofrece una amplia variedad de productos, con distintas funciones. Los que contienen tensioactivos catiónicos, disminuyen la carga estática. Otros con extractos naturales, pantenol y vitaminas, son ideales para nutrir o hidratar. Están, también, los acondicionadores que no requieren enjuague, como máscaras capilares, baños de crema, bálsamos y savias vegetales. Otros productos que se aplican sin enjuagar son las cremas para peinar, lociones con siliconas para dar brillo, serum y siliconas para las puntas.Para completar el tratamiento, se recomienda masajear con la yema de los dedos el cuero cabelludo, entre cinco y 10 minutos, después de cada lavado. Si el pelo está muy desmejorado, masajear todos los días durante un mes.A cada cual"El cabello seco es un tipo de pelo que cuesta mantener en buenas condiciones. Es áspero, frágil y a veces presenta puntas florecidas", precisa Procikievic. Estas características se deben a un factor hereditario y al clima, pero pueden mejorarse con tratamientos humectantes que reparen la fibra capilar y emplear champúes con pH 4,5 a 6,7. Es decir, que sea un limpiador ácido suave y no uno alcalino que seca el cabello. A su vez, hay que evitar compuestos a base de alcohol, porque resecan, elegir alimentos ricos en proteínas, vitaminas y minerales y no olvidar de ingerir agua.En cambio, el cabello graso se debe precisamente a un exceso de sustancia grasa en el cuero cabelludo. Entonces, se tornan pesados, se "pegan" y no duran limpios."Generalmente se debe a un factor genético, pero también puede repercutir el estrés o una alimentación desequilibrada", apunta la dermatóloga. Para mejorar su salud, hay que evitar la fricción y los masajes fuertes, el uso de secador a temperatura alta y lavarlo preferentemente con agua tibia.Por último, el cabello normal es aquel que resulta fácil de peinar, no es muy grueso ni muy fino, tiene elasticidad y brillo. En síntesis, un privilegiado. El champú más adecuado será de pH neutro y se recomienda usar un acondicionador suave, sobre todo en las puntas; lavarlo entre dos y tres veces por semana y no abusar del secador.
Consejos al pelo Optá por una alimentación sana y balanceada.Usá peines gruesos o anchos para desenredar.Elegí los productos adecuados a cada tipo de cabello.Evitá el uso prolongado de planchitas o pinzas para bucles.Aplicá periódicamente baños de cremas.

