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Disfrutar en casa: el ocio “nutritivo”

El hogar es un espacio a explorar con actividades gratificantes. Antes que llenar el tiempo libre, hay que fijarse metas que procuren satisfacción.

21 de febrero de 2011 a las 04:51 p. m.
Josefina Edelstein
Disfrutar en casa: el ocio “nutritivo”

El regreso del fin de semana a la oficina implica dedicar una respetable cuota de tiempo del insufrible lunes para contar y escuchar “qué se hizo durante el funde”. Relatos que muchas veces implican maratones de salidas, que pueden incluir paseos automovilísticos por las sierras, concurrencias al cine o a shoppings, cenas en patios de comidas o restaurantes, o juntadas para pantagruélicas comilonas desde el viernes hasta el domingo al mediodía. En general quien dice “me quedé” todo el fin de semana en casa, asume tal afirmación a la defensiva, al punto de verse obligado a ensayar una explicación medianamente convincente de semejante actitud, lo cual no evita que sea mirado con conmiseración por los más activos de sus compañeros, como si estuviera malgastando la corta existencia que tenemos en este mundo o involucionando hacía una suerte de ermitaño o penitente.

En este punto hasta puede interpretarse cierto prejuicio de gozar el tiempo libre en el hogar en quienes siempre depositan la sensación de bienestar paredes fuera de la casa, cuando en realidad cada vez hay una mayor tendencia a considerar que la diversión y la plenitud también se encuentran en el espacio donde uno vive sin necesidad de estar organizando permanentes salidas.

Entre otras cosas, el bienestar casero implica desatar la rutina y las obligaciones que suelen ligarse a la estadía hogareña y, en cambio, plantearse programas gratificantes que son factibles con uno mismo o en compañía.

“No es necesario hacer actividades extravagantes o caras para experimentar gratificaciones”, afirma Leonardo Medrano, docente de la Facultad de Psicología e investigador de la corriente de la Psicología Positiva, en la UNC. “Podemos transformar nuestras actividades cotidianas y gratificarnos en nuestro hogar -explica- si nos establecemos metas claras, modificamos las actividades que realizamos para poner en juego nuestras habilidades y recibimos una devolución o feedback de nuestro desempeño”.

Hoy, por ejemplo, mujeres y hombres devenidos en chefs caseros, disfrutan preparando platos sofisticados, donde la cocina se transforma en una experiencia enriquecedora entre texturas, sabores y aromas que se comparte con familiares y amigos.Se trata de lograr un estado de fluidez, en que la energía se concentra en la actividad que se está realizando. Son momentos que se viven con intensidad y que luego parece que el tiempo pasó volando.

Lo mismo se da al ver una película, dedicarse al jardín, durante una conversación, navegando por Internet o haciendo ejercicios en el hogar. Y por supuesto, también vale para lo que hagamos en cualquier circunstancia de la vida. La idea es el bienestar duradero, más que experiencias fugaces.

Mejor calidad de vida"No importa tanto la actividad que realicemos, lo verdaderamente crucial es que exista un equilibrio entre las demandas que exige la tarea y las habilidades que poseemos para realizarla. Si la actividad nos exige poco, entonces nos aburrimos; si la actividad resulta demasiado exigente, nos estresamos. Pero cuando hay un equilibrio entre nuestras capacidades y las exigencias de la tarea, entonces fluimos", explica Medrano en relación al concepto de "flow" del psicólogo e investigador Mihaly Csikszentmihalyi."Flow" o fluidez se refiere al bienestar psicológico y a la calidad de vida. Medrano lo precisa de la siguiente manera: "En primer lugar, porque sentimos placer y satisfacción cuando hacemos una actividad que nos hace fluir. Pero además, porque las experiencias de fluidez favorecen el crecimiento personal".Por lo tanto, el primer paso para aumentar nuestra calidad de vida consiste en procurarnos actividades diarias gratificantes que favorezcan el desarrollo de nuestras fortalezas y potencial. "En este sentido puede decirse que el flow es una condición necesaria para aumentar nuestra calidad de vida".

El ocio "nutritivo""Tengo tiempo libre, ¿y ahora qué hago?". Esta situación es fatal para mucha gente que está más acostumbrada a responder a exigencias que a procurarse espacios de satisfacción. En este sentido, los fines de semana o las vacaciones pueden ser más un rompedero de cabeza, que un paréntesis gratificante.Al respecto, investigaciones científicas muestran que el tiempo libre es más difícil de disfrutar que el trabajo, aunque "en general, las personas tienden a pensar que no se requiere de ninguna habilidad o esfuerzo para disfrutar del tiempo libre", indica Medrano. En realidad, la calidad de vida aumenta si el tiempo libre se usa eficientemente para lograr experiencias gratificantes.De esta manera, si en los momentos de ocio uno se dedica pasivamente a sentarse frente al televisor como única estrategia de distracción, será una actividad relajante, pero con escasa gratificación al no demandar habilidad ni concentración.

En cambio, el ocio activo se asocia a las experiencias de fluidez y de mejor calidad de vida. Esta forma de pasar el tiempo libre implica fijarse metas claras a corto plazo, poner en juego las propias habilidades y lograr una retroalimentación sobre el propio desempeño.El psicólogo ilustra el proceso de ocio activo: "No es lo mismo ver una película en la tele que seleccionar una película para analizar sus personajes y debatir con otra persona. Tampoco es lo mismo cocinar algo para comer, que seguir una receta sobre un plato novedoso o desafiante y pedir opinión a los comensales".

En general, las personas que realizan actividades de ocio activo señalan sentirse más satisfechas, felices y fortalecidas que las que utilizan predominantemente el ocio pasivo.

Está claro que no se trata de ser una maquina fijándose metas a tiempo completo, pero sí es muy bueno encontrar un equilibrio entre levitar e involucrarse. Allí está la clave para ponerse en marcha y disfrutar.