Istvansch en la Feria Infantil del Libro: “Para mí, el papel tiene vida y palpita”
Istvan Schritter, más conocido como Istvansch, llega a Córdoba para presentar su espectáculo en la Feria Infantil del Libro.
"Mirá, mirá", le dice el nene a su mamá en un acto de inversión de los roles. "Mirá, mirá". Al frente tienen uno de los cuadros de la muestra "El palpitar del papel", del ilustrador y autor de libros para chicos Istvansch, hombre de nombre difícil y familiar a la vez. La mamá quiere seguir su camino pero el nene la frena, le pide que observe bien. Es como si le estuviera diciendo que un dibujo de Istvansch no se disfruta tanto si se mira así nomás, a la pasada. Hay que descubrir objetos, recortes, capas sutiles que se superponen y que dicen todo el tiempo otras cosas más.
La muestra, que se exhibe en la Capilla del Buen Pastor durante la Feria Infantil del Libro, lleva el mismo nombre que el espectáculo que Istvansch presentará en el mismo lugar el sábado a las 15 y a las 17. "Yo le llamo 'espectáculo\' porque le tengo que decir de algún modo, aunque en realidad no sé qué corno es", confiesa el artista. Se trata de algo sin nombre que ocurre de manera diferente a los encuentros convencionales entre un autor y su público. Istvansch lee de un modo histriónico, como si fuera un actor de variedades. Además les enseña a los chicos el proceso creativo de sus obras, y eso tiene algo de magia: a partir de una suma de recortes que se apilan en el papel, va construyendo un dibujo hecho de otros dibujos.
"Para mí, el papel tiene una vida. Y de alguna manera palpita. Lo que yo siento es que cuando la gente ve cómo hago estas cosas, y sobre todo cuando lo ve en vivo, queda muy sorprendida por esas posibilidades que ofrece el papel para llegar a hacer expresiones tan sutiles, o cosas tan pequeñas, con papel recortado y sin nada más que papel recortado", explica.
Según Istvansch, "la identidad de cada ilustrador está en la diversidad con que se expresa", y su identidad está íntimamente ligada a ese latido del papel. Uno puede reconocer su puño apenas nota esa superposición increíble de capas, de objetos y colores que desafían cualquier hábito. Ningún libro de Istvansch podría ser catalogado como un libro "común".
Lo que sucede en cada show es irrepetible porque depende en gran parte de la reacción de cada chico. Cuenta Istvansch que se arman discusiones acerca de la posibilidad de que eso que cuenta él en las charlas sea verdadero: "los chicos me desafían, me provocan", dice. Preguntan cosas disparatadas como por ejemplo: "¿Vos dibujás a tus personajes peludos porque vos sos muy peludo?". Y hay casos en que ocurre algo muy especial.
Cuenta Istvansch: "Lo primero que me viene a la memoria es algo que pasó en una escuela secundaria. Imaginate que me presentaban como un tipo que venía de la literatura infantil, a hablarles a ellos que ya estaban en la secundaria, bueno: ya de una me querían desafiar. La cosa es que pasó el espectáculo, y después de que terminó, un chico se quedó particularmente prendido de los libros, leyéndolos. Y entonces la maestra viene y me dice: ‘te tengo que contar algo. Éste que se quedó, que te preguntó tantas cosas y que ahora está absorbido por los libros, es el que en la entrada había alegado que tenía como ciudadano todo el derecho a no meterse en ese lugar en el que no tenía ningún tipo de interés\'. La maestra había tenido que decirle, para que entre, que como ciudadano él tenía derechos pero también tenía obligaciones, y esta charla era una de ellas. Y ese mismo chico se había quedado hasta el final y hasta tuvieron que pedirle que vuelva a la clase, que dejara de mirar los libros".
Superficies de color En el libro de Istvansch ¿Has visto? no hay dibujos. Hay páginas de distintos colores y un texto que invita a elaborar las imágenes y a pensar en los procesos de construcción mental de la imagen. Por ejemplo, en una página blanca, totalmente blanca, hay un texto que dice: "Oso polar sobre la nieve dibujando sobre un papel a su hijito que dibuja sobre la nieve, al fondo se ve un iceberg". En la página enfrentada dice: "¿Has visto el oso polar blanco, sobre la nieve blanca, dibujando en su papel blanco, al osito polarcito blanco, con el iceberg blanco al fondo?".
Istvansch recuerda una vez que estaba hablando de ese libro en un jardincito: "Había un chico que se sentó de espaldas a mí. Todos me miraban menos él. A veces las docentes se desesperan para poner orden y esas cosas, pero a él lo dejaban así. Y de a poco se fue dando vuelta, hasta terminar incorporándose a la actividad a pleno. Jugando con los recortes en el libro, poniendo los recortes de tal color en las páginas del color correspondiente... y al finalizar la clase la maestra me contó que se trataba de un nene con muchos problemas y con un posible diagnóstico de autismo. Y había conectado. Había encontrado la manera de entrar y de participar", cuenta. "Son cosas que uno se queda en el corazón".
Istvansch llega a Córdoba para sumar más historias como esa. Va estar el viernes a la mañana con María Teresa Andruetto y Pablo Bernasconi, y a las 18.30 recibirá el traspaso del libro Antorcha ilustrado. Y el sábado, doble función con su papel que late.

