Ya se puede ver la restauración de la fachada de la Confitería del Molino
Luego de dos años de obra se aprecian la cúpula, los leones alados y las aspas. La recuperación de una joya arquitectónica argentina.
Tras numerosas idas y vueltas, la tradicional Confitería del Molino de la Ciudad de Buenos Aires deja ver nuevamente su tradicional fachada. Tras dos años de restauración del mítico edificio, su torre y cúpula lucen ahora como en su etapa inaugural con sus ocho vitrales, sus esculturas de leones alados, su remate aguja y sus aspas devueltos a nuevo.
"En estos últimos meses estuvimos trabajando en la fachada, cubierta y cúpula, conservando su imagen y espíritu original, con el fin de destacar su valor patrimonial para que los vecinos y vecinas puedan volver a disfrutarlo", expresó Clara Muzzio, Ministra de Espacio Público e Higene Urbana del gobierno de la Ciudad.
● Hasta el último material fue traído de Italia y le encargaron la obra al más famoso arquitecto de entonces: Franceso Gianotti, italiano (autor, también, de la Galería Güemes, en la calle Florida).
● Carlos Gardel, uno de sus más fieles clientes, le encargó al dueño una torta en homenaje a su amigo Irineo Leguisamo. Así nació el famosísimo postre Leguisamo, una mezcla tremenda de hojaldre, merengue, marrón glacé y crema imperial con almendras.

